¿Quién es ese al que llamamos yo?

Estos días he estado dándole al coco de nuevo y me he preguntado acerca del yo, de la propia personalidad y de sus componentes psicológicos en los cuales no estoy muy puesto pero pienso ponerme (el yo, el super-yo, el ello y tal)

Como no he leído mucho sobre el tema y no sé la terminología que debo utilizar y quiero escribir ahora, pues si es necesario improvisaré una terminología, pero de momento en vez de introducir con un rollo todo esto será mejor que empiecé a contar algo interesante (o que al menos a mí me lo parece) y rápido.

Creo que a lo que llego ya había llegado antes Ortega y Gasset, o al menos eso pienso al ojear mis notas acerca de su libro ¿Qué es filosofía?

-Según Ortega, nuestra propia vida es la realidad radical de la que debe partir la filosofía. Es, además, el primer principio de mi filosofía.

Es decir, nuestra filosofía parte de nosotros mismo, pero ¿quienes somos? ¿por qué pensamos como pensamos? ¿por qué somos como somos? En gran parte estamos condicionados por las circunstancias de Ortega y Gasset, nuestras experiencias que nos han hecho aprender ciertas cosas de la vida y tener ciertas concepciones vitales y sociales. Ya lo decía Gasset “yo soy yo y mi circunstancia” y la otra parte que casi todos olvidan es “y si no la salvo a ella no me salvo yo”, de alguna forma podemos controlar las circunstancias que rodean nuestra vida (y en parte, porque si tuviese que recitar la de cosas que me han venido como “caídas del cielo” contra las que no puedo hacer nada…), a esto también se refiere Ortega cuando habla de libertad en al fatalidad y esto mismo lo podemos unir a los pensamientos de Viktor Frankl cuando dice que hay cosas que no podemos evitar, pero sí podemos controlar la reacción que tenemos frente a esas cosas inevitables.

Pero quiero volver a la raíz de la personalidad humana. El ser humano forma su ser a partir de… ¿de qué? La verdad es que no lo tengo muy claro, pero voy a decir algunas cosas que forman el ser de cada uno de nosotros: la genética, la cultura, la experiencia. Eso está claro, yo pienso también que la voluntad forma parte de nosotros pero ¿no puede ser la voluntad algo genético, cultural o experiencial? ¿por qué unas personas tienen una gran fuerza de voluntad y otras no? Y sin embargo ¿cómo es posible que personas que han sido educadas en una determinada cultura y hayan vivido experiencias que enriquezcan esa cultura luego hayan ido contracorriente, manifestando su rechazo a la misma cultura que les creó? Quizás sea por experiencias que deslegitimaron la cultura en la que habían sido educados… puede ser, Sergei Kourdakov es un ejemplo, cuenta su vida en su autobiografía “El esbirro”

Este tema es muy complicado, porque además en el ser humano pienso que hay cosas (creo que es lo que Freud llama el super-yo, pero no estoy seguro), deseos internos a los que pretende llegar. Creo que estos deseos íntimos se forman durante la etapa de la infancia y la adolescencia, cuando el ser humano es muy débil psicológicamente y cualquier detalle puede hacer mella en su psicología aún por formar. Me explico, aquello de lo que el niño carece es precisamente por lo que luchará: cariño, tranquilidad, amor.

Sin embargo hay niños que son educados entre laureles y de los cuales salen “pequeños dictadores” o que precisamente por esa falta de cariño y amor rechazan estos dos bienes y tratan a los demás sin amor ni cariño. ¿Qué hace que la respuesta en la psicología de un niño sea de búsqueda o de represión? Es posible que sea el grado en que sufren la ausencia de cariño y amor, además no olvidemos que los niños aprenden de sus padres y si sus padres son unos violentos el niño se comportará de forma violenta, quizás esa sea una respuesta. Y es que puede haber falta de amor y cariño con unos padres excelentes basta con que los padres estén ausentes continuamente, alguno de ellos falte, no sean especialmente cariñosos y por ello el niño no se sienta querido… Recuerdo que leí hace ya unos meses no recuerdo donde algo sobre dos modelos de niños que suelen aparecer:

1- El primero es el niño rebelde que trata de llamar la atención de sus padres para que le hagan caso y para ello recurre a travesuras y a ser un niño más bien conflictivo. Ante esto los padres le niegan su aprecio y lo toman por un “niño malo” que no hace más que crear problemas.

2- El segundo es un niño obediente que trata de ganarse a sus padres a través de sus logros. Son niños correctos y modélicos, pero puede que no consigan el cariño que buscan de sus padres, sencillamente porque puede que sus padres no sean especialmente cariñosos con sus hijos. (y esto es lo que suele ocurrir, pues precisamente el niño es “modélico” para tratar de conseguir el cariño de sus padres.

Así pues, nuestros deseos más íntimos nacen en la infancia y en la adolescencia. La adolescencia es un tema que no he tratado especialmente, pero resulta particularmente curioso el rechazo a los padres que se produce en esta etapa y la búsqueda de una persona capaz de comprendernos. Durante esta etapa el niño de antes empieza a pensar por sí mismo y empieza a diferir de las opiniones de sus padres, por lo que se produce el conflicto. Normalmente ese opinar de manera distinta se produce por las influencias exteriores procedentes de la sociedad (amigos), medios de comunicación o (en menor medida) experiencias personales propias.

Sobretodo esto pienso que podría dar más vueltas, pero me tengo que ir a trabajar, así que dejo que reflexionéis por vuestra cuenta sobre estas cosas y quizás algún día vuelva a escribir sobre ellas.

P.D: ¿De donde sale la creatividad? No puede ser genética, ni cultural…. en todo caso experiencial, pero no sé… es muy extraño.

Acerca de pablolopez

Soy periodista, estudiante de periodismo, nací el 5 de Octubre de 1987 en Madrid, aunque estoy muy vinculado a la ciudad de Sevilla en la que viví un año. Además del periodismo me atraen otras muchas cosas como la poesía, la literatura, el arte, la filosofía, la psicología, en el fondo el pensamiento en general y todo aquello que exalta al ser humano. Soy un ser exaltado, entusiasta, aunque vergonzoso y tímido. Mi forma de pensar camina entre el idealismo y la realidad pasando de un lado a otro, pero prefiero luchar por el idealismo porque es la única forma de cambiar, aunque sólo sea un poco, el mundo. Creo que los cambios deben empezar por uno mismo y que no hay mejor forma de predicar que con el ejemplo. Soy un escéptico pues, como Arcesilao, pienso que "no existe representación que, aún pareciendo verdadera no pueda ser falsa" y que ni siquiera sabemos si no sabemos nada. A pesar de todo, nuestras limitaciones nos permiten conocer el mundo lo suficiente como para vivir en él y ser felices que, al final, es lo importante. Puedes visitar mi blog personal en http://pablolopez.org Ver todas las entradas de pablolopez

3 comentarios to “¿Quién es ese al que llamamos yo?”

  • Anonymous

    No esta mal tu ¨pequeño¨ articulo pero espero que la proxima vez que vuelvas a escribir sobre este tema seas un poco mas breve.

  • Pablo López

    jajaja, espero poder preparar más este tipo de escritos, porque la verdad es que lo escribo “por orden de caída” y quizás sea un poco desordenado.

    En cuanto al tamaño… ¿qué quieres que le haga? Los temas filosóficos son muy gruesos y yo tiendo a relacionarlo todo entre sí

  • Apología del optimismo o porqué odio el pesimismo « Sin Futuro y Sin Un Duro

    [...] – ¿quién es ese al que llamamos yo? [...]

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