Las personas se equivocan

 

Es evidente que los futboleros de este país se quejen y se sientan mal cuando un árbitro sancione y perjudique a su equipo. Aún así, ¿No están haciendo acaso su trabajo? ¿Por qué se le da tantas vueltas en los medios de comunicación?

El último ejemplo lo encontramos con Turienzo Álvarez en el partido Racing-Real Madrid jugado la pasada jornada. Este arbitro tomo las medidas oportunas, como su profesión le permite, perjudicando más que nada al Real Madrid.

La reacción después del partido, tras la derrota del Madrid, fue aún peor. Una guerra mediática en contra de este arbitro, quejas en todos los diarios y televisiones afines al Real Madrid (que no son pocos) y una única víctima: Turienzo Álvarez.

Un arbitro de primera división que en los últimos días ha recibido más de 50 llamadas telefónicas de amenaza y cuya familia está pagando caro las consecuencias. Esta mañana, Turienzo, decía en la radio que su hija llegaba llorando del parque tras recibir algunas críticas por parte de otros niños con respecto a ese partido que arbitró.

Los árbitros de fútbol, al fin y al cabo, son personas. Por lo tanto, al ser personas pueden equivocarse, al igual que se equivocan muchos futbolistas y tienen fallos tremendos en el terreno de juego. Y por lo que respecta al Real Madrid, no es que sea un equipo muy perjudicado por los árbitros que digamos, sino más bien todo lo contrario.

Finalmente, el Comité de Competición ha decidido abrir un expediente a Mijatovic por sus duras críticas a Turienzo.

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Acerca de Fernan López

Estudiante de periodismo, guitarrista, aficionado a la fotografía, y pocas cosas más. Ver todas las entradas de Fernan López

5 comentarios to “Las personas se equivocan”

  • pilixforever

    Claro que se equivocan los árbitros, igual que se equivocan los jugadores (como dijo Raúl ayer, -jugador del Real Madrid-). El problema es que parece que los árbitros son un estamento por encima del bien y del mal y que no se les puede criticar mediáticamente, no salen a los medios para reconocer que la han cagado sino para quejarse cuando se sienten maltratados por la prensa: ¿cuántas críticas reciben los jugadores de fútbol? A Ronaldo o Ronaldinho los han llamado gordos, se meten diariamente con sus vidas privadas e incluso muchas veces los entrenadores dependen más de la prensa que del club (a Capello lo ponen a bajar de un burro en los diarios y ahí está).
    Es obvio que el tío perjudicó al Madrid (como muchas veces los errores arbitrales le han beneficiado), lo que nos joroba a los madridistas es que tengamos que aguantar la cancioncilla de “el equipo de Franco, del Gobierno o de la madre que nos parió” cuando ganamos títulos y nos tengamos que callar cuando perdemos porque cuando el árbitro beneficia al Madrid salimos hasta en el Nodo.
    Y lo de las amenazas es fuerte pero también el árbitro se ha colgado la etiqueta de víctima para desviar la atención de su mediocridad como árbitro (y no lo digo por ese partido, que sin duda alguna, no ha sido ni será el peor de su carrera, por desgracia).
    Los niños en el parque son crueles de por sí, si no se meten con el gordo, se meten con el que lleva gafas, son cosas por las que hemos pasado todos y que todos hemos practicado.
    De ahí a ir al juzgado hay dos abismos.
    A los árbitros les sobra chulería y prepotencia; se llevan dos sueldos (y el de árbitros es mejor que el del Presidente del Gobierno) y la mayoría de las veces están donde están más por motivos políticos (con la corrupta Federación Española) que por méritos arbitrando: ¿entiendes por qué nuestro representante para el Mundial de Alemania se quedó sin poder ir por no pasar las pruebas físicas sus linieres? Lo que no vale para un Mundial vale para una de las Ligas más importantes del mundo, ¿no crees que algo falla?
    Hay mucho dinero en juego en esto del fútbol y todos se juegan mucho, incluidos los árbitros (que, recordemos, también llevan patrocinadores en sus uniformes).

  • Juan Rodríguez Millán

    Creo que me voy a explayar bastante en este tema, aviso…

    En primer lugar, lo de las amenazas es deleznable. A un árbitro o a cualquiera. Hay jugadores que también han sufrido amenazas de muerte (y recuerdo un predecente a los más jóvenes del lugar: un jugador colombiano, Escobar, fue asesinado después de marcarse un gol en propia puerta que supuso la eliminación de su selección en el Mundial 94) y todas, absolutamente todas, son condenables y perseguibles.

    En segundo lugar, me pregunto por qué a un árbitro no se le puede criticar. Si está haciendo un trabajo, será tan evaluable como el de cualquiera. Pero con los árbitros hay un problema. Y es que la crítica se toma como un ataque personal.

    Los árbitros, sobre todo los españoles, tienen un nivel paupérrimo, por mucho que se empeñen en hacernos ver lo contrario. No hay más que ver cualquier programa de resúmenes un domingo por la noche. En cuatro o cinco partidos hay decisiones manifiestamente erróneas de los colegiados. Y no me refiero sólo a los errores humanos, sino a cosas que arbitran de oídas o con un desconocimiento inmenso del reglamento que deben aplicar.

    Y son los propios árbitros los que se quieren situar al margen del bien y del mal. Justifican todas sus equivocaciones en lo difícil que es arbitrar (mejoren, señores, mejoren, que a mí en mi trabajo me echan si no rindo…), no tienen ningún tipo de sanción para sus barbaridades cuando las cometen (del tipo de no expulsar a Javi Navarro cuando casi mata a Arango, no hablo de penaltitos sin importancia), se niegan a hacer declaraciones a los medios de comunicación para explicarse(salvo cuando tienen algo que ganar, como ahora Turienzo con este tema de las amenazas), y muchos, a pesar de que se les llene la boca pidiendo respeto, no respetan a los jugadores en el campo (me acuerdo de uno que le dijo una vez a De la Peña “vergüenza me da que seas cántabro”).

    Cobran un dineral, incluso piden dinero de las quinielas y que se les considere atletas para poder acogerse a las becas ADO, pero se resisten a hacerse profesionales y dejar sus trabajos. Vamos, que ganan más que todos los que entramos en este blog por un trabajo mal hecho. Insisto: ¿a vosotros no os exigen en vuestros trabajos? A los árbitros no.

    El problema que hay con las críticas mediáticas es que sólo se producen cuando interesa. Es decir, la prensa de Madrid sólo salta cuando el perjudicado es el Real Madrid y la de Barcelona sólo salta cuando lo es el Barça. Eso invalida las críticas mediáticas que estamos escuchando estos días.

    Me hace gracia cuando se hacen críticas a los árbitros que sólo se citan las jugadas que interesan. ¿Que hay que decir que se perjudica al Madrid? Se habla del partido de Santander, pero no de que se le perdonara la expulsión a Cannavaro y un penalti a Ramos en Anoeta. ¿Que el Athletic de Bilbao y su entorno quiere desmentir que le ayuden? Nos sacan los penaltis que no les han pitado, pero no las dos últimas jornadas, con dos penaltis no señaladas a favor del Valencia y un gol de Urzaiz en fuera de juego frente al Espanyol.

    Yo no me creo las conspiraciones. Al menos no aquellas que hablan de que todos los días se beneficia a uno y se perjudica a otro. Aún creyendo que haya árbitros que reciben consignas (y yo me lo creo, porque hay algunos que se esconden muy poquito), otros pitan tan mal como saben hacerlo y eso provoca interferencias en las teorías conspirativas. A mí no hacen más que reforzame la teoría de que los árbitros no tienen el nivel que exige una competición profesional.

  • FeRnAn

    Me gusta vuestro punto de vista, y estoy completamente de acuerdo con lo que dice Juan del nivel de los árbitros españoles.
    Aún así, yo pienso que se le dedica muchísimo tiempo en los medios (ya van tres o cuatro días)a este tema, y que a pesar de arbitrar tan mal no debe tratársele de ese modo. Es bueno denunciar algo que se ha hecho malamente, pero tampoco conviene cansar.

    Gracias a los dos por comentar

  • Elucubrante

    Hola a todos.

    Lamento no estar completamente con vosotros. Es posible que el nivel de los árbitros sea bajo, de hecho alto no es, pero hay muchas cosas a considerar. Yo antes de juzgar a alguien me gusta ponerme en la piel del juzgado y verlo desde su punto de vista: Un árbitro tiene 2 ojos y un segundo para tomar una decisión. Hay 22 personas (creo que son 22, yo soy más de baloncesto) por el medio que pueden molestarle y tapar cualquier jugada. Si ponemos el ejemplo de un “corner”, hay unos 15 tios empujándose en unos pocos metros y todos y cada uno de ellos comete falta en cada “corner”.
    Nosotros tenemos 20 cámaras repartidas por todo el campo (muchas más si contamos las fotográficas) con todos los ángulos posibles, zoom, perfecta nitidez, cámara lenta, marcha atrás, posibilidad de verlo varias veces y de inmovilizar el fotograma exacto donde se ve la jugada polémica, pero como a pesar de todo esto muchas veces no lo tenemos claro, nos lo ponen junto con los comentarios de un experto que nos lo explica detenidamente. Si pensamos esto tranquilamente nos daremos cuenta de que se equivocan poco, es más, estoy convencido de que todos los jugadores cometen más errores durante el partido que el árbitro.

    Respecto al dinero que se mueve todavía discrepo más. Es cierto que se mueve ese dinero, pero no que deba ser así o que se le deba tener más respeto por eso. El futbol debería ser un deporte y no un negocio, para eso ya están las empresas.

    Un saludo

  • Juan Rodríguez Millán

    Estoy de acuerdo contigo en el planteamiento de fondo, Elucubrante, pero no en la práctica de esos principios. Me explico.

    Por supuesto que el error forma parte de cualquier actividad, y más de aquellas en las que se tienen que tomar decisiones en un segundo. Yo lo asumo como normal y nunca cargaré contra un árbitro por un error de ese tipo.

    ¿Pero por qué los árbitros pitan cosas que no han visto? Porque todos hemos visto alguna vez una de esas jugadas en que miles de personas en un estadio ven algo con una meridiana claridad y los árbitros (ojo, tiene el apoyo de un asistente en cada banda y con un punto de vista diferente al suyo, no están tan solos como a veces se nos hace creer) ven lo contrario.

    Hay jugadas dudosas a lo largo de un partido, pero también muchas que no lo son. En absoluto quiero ponerme por encima de nadie, pero yo, como aficionado, estando pendiente más del juego que de lo que hagan los árbitros, no suelo equivocarme tanto como ellos en los fueras de juego. Desde luego, me equivoco mucho menos que ellos, a pesar de que son ellos los que tendrían que estar atentos a esas cosas.

    Por supuesto que el dinero no genera respeto, y el hecho de que un árbitro tenga un sueldo más elevado no le va a hacer pitar mejor. Lo que yo quería poner de manifiesto es la desfachatez de un profesional que, después de hacerlo horrorosamente mal, encima pide un aumento de sueldo. En ninguna empresa del mundo se lo darían.

    Y si los árbitros quisieran ser como los demás, insisto, deberían estar al nivel de los demás. Explicarse cuando cometen errores y mostrarse más humanos con los jugadores y con los aficionados. Más trabajo, más calidad, más deporte y menos tonterías.

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