El Nuevo Digital, en un reportaje publicado ayer, cuenta como las mafias se aprovechan de las suaves legislaciones que hay contra la delincuencia de menores para comprarlos y utilizarlos. En España, los menores son imputables legalmente hasta los 18 años, por lo que nuestro país es un caldo de cultivo perfecto para este tipo de trapicheos.
El precio de los niños va entre los 750 y los 3500 euros. Baratos, teniendo en cuenta la rentabilidad que se les puede dar. El Departamento de Estado de Estados Unidos colocá el tráfico de personas como la tercera industria más lucrativa del mundo tras las drogas y las armas, con ingresos de entre 5.000 a 7.000 millones de dólares anuales.
En España cada vez resulta más frecuente ver menores rumanos que se hacen pasar por mudos, para que les pagues un dinero para una asociación ficticia. También empieza a ser frecuente ver como la policía atrapa a bandas que se aprovechan de los menores para conseguir más ingresos a costa de su actividades delictivas.
El agujero creado por la ley del menor en nuestro país es algo que debería ser solucionado cuanto antes. La ley del menor debe ser revisada y ajustada a la realidad en que vivimos: muchos menores de 18 años delinquen sin que se les puedan aplicar sanciones.




