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El ministro de justicia español Mariano Fernández Bermejo reformó el ático que compró con 250.000 euros. Lo curioso es que el PP ya reformó ese piso pagando 110.500 euros y ante esto lo primero que uno se pregunta es ¿qué hay que hacer para trabajar como albañil en ese tipo de reformas? va a ser que ahora lo que la gente querrá ser no es funcionario, que esos son unos pringaos porque no les gustan sus condiciones laborales ni salariales. Se acabó el mito de los funcionarios que se rascan la barriga y ganan un buen dinerito ¡que no, que el mejor trabajo es albañil, que luego caen reformas de 250.000 euros y te pegas una vida de maharajá!
Ya sabéis, abandonad las universidades, sin estudiar puedes llegar a ministro o a albañil, que tampoco está nada mal ¿verdad?








ser albañil de construcción ya no tiene mucho futuro, pero ser lo que en españa se llama un “chapuzas” es, sin lugar a dudas, el futuro.
si tenemos en cuenta la cantidad de pisos construidos y que una buena parte de ellos se hacen con materiales de baja calidad o, directamente, están mal hechos, pues se necesita gente que haga reformas y reparaciones.
pero seguramente, el que se llevase la mayor parte del dinero de esas reformas no era ni albañil.
Los chapuzas cobra en negro. Así que ganan más. Malos tiempos también para los albañiles.
lo que a mí me gustaría saber es que ha sido de esos 250.000 lereles, lo de que la albañilería es el futuro lógicamente es coña, eso es casi tan cierto como decir que los becarios de periodismo se forran en sus primeras prácticas.
Los albañiles, fontaneros, electricistas y todos los integrantes de esas profesiones que se lucran de la estafa del suelo, que se vayan preparando para acompañarnos a los periodistas en la cola del paro cuando reviente del todo la burbuja inmobiliaria.
En cuanto a lo de los 250.000 euros… Hay que tener en cuenta que no todo el dinero se va en la reforma en sí, sino que hay que prever otros de gran importancia, como las tapitas de rigor que todo anfitrión tiene a bien ponerle a los albañiles (en este caso, la cervecita la cambiamos por vino de marca aliñado con jamón del güeno güeno). Y si el albañil cobra por horas, en ese caso, tú sabe: tranquilo, tranquilo…
Por cierto, Pablo: muchas gracias por usar una palabra tan tradicional y bonita como es “albañil”. Cada vez que alguien usa esa expresión tan horrible que es “obreros de la construcción”, me sale una úlcera en los oídos.
Ministro, acuérdese de sus funcionarios. Sin nosotros su cargo no tendría sentido. Y tenga en cuenta una cosa: nuestro colectivo no es ajeno a la estadística nacional. Más del 50% somos votantes de izquierdas pero, no nos haga abjurar de nuestros principios…
Nosotros somos albañiles y no hemos encontrado bicocas como la que, al parecer, constituyó la reforma del ministro.
Cabe suponer que ahí, en ese cuarto de baño, se gastaron muchos materiales de alta calidad y se empleó mucha mano de obra. No, señores, funcionarios. Los albañiles no somos privilegiados. Curramos como negros, de sol a sol y somos mileuristas.