
La mayoría de las personas han terminado ya los exámenes, y digo la mayoría porque aún hay algunos pringaos que tienen que hacer algún examen, porque ejemplo el que suscribe, que tiene un tocho de relaciones internacionales del que se examinará con el señor Calduch en poco más de una semana.
Mientras que estudio aprovecho para escribir esta entrada semanal del post-dominguero de las búsquedas, bueno vale, ahora no estoy estudiando, estoy escribiendo esto, pero estaba intentando de engañar mi conciencia, como aquellos que cuando ven a una viejecita de pie en el metro y están sentados piensan- ¡pero si está más fuerte que yo! – o – no parece que esté muy incómoda así – y cosas de ese estilo. Y es que las palabras sirven para mucho, para comunicar y comunicarnos a nosotros mismos, para decir la verdad o para mentir. Eso es lo que quieren saber los que buscan “para que son importantes las palabras” las palabras, como decía Tristan Tzara, son la luz en la oscuridad. En una oscuridad sin luna llena, no vaya a ser que aparezca el hombrelobo o el “señor lobo” como le buscan algunos por Internet para acabar dando con este blog. Ya sé que Jesu tiene mucho pelo y con esa barba puede inducir a error, pero aunque muerda mucho en realidad es buen chico.
A la gente no le gustan los finales abiertos en las películas, quieren saberlo todo y por eso buscan ““no es país para viejos” final” ¡imaginación al poder! Pero para imaginación la que ha que tener para saber que busca la gente que mete en los buscadores “prostitución“, algo menos de imaginación hace falta para saber que buscan los que meten “suplementos infantiles” y eso que los niños tienen mucha imaginación.





24/02/08 at 16:47
Yo de lobo sólo tengo las barbas, porque en realidad sólo como conejo (con pelos o sin pelos, ya que hablamos del tema).
Quizá la única recomendación acertada de ZP: que comamos conejo.
24/02/08 at 17:07
Jo! que pena… creía que ibas a entrar más al trapo después de mis comentarios en esta entrada jeje
24/02/08 at 17:35
No, ahora me he apuntado al carro de la (auto)censura, práctica tan pródiga en nuestro país.
PS > En definitiva, te pondría haber mandado al carajo en mi comentario, pero prefiero guardar las formas ante los lectores, y cagarme en tus muelas cuando te vea en persona… en Sevilla, por supuesto.