
A los estadounidenses tampoco ha pasado desapercibido la iniciativa llevada a cabo en España que quiere otorgar derechos considerados humanos a los simios y que ya ha sido aprobada por el congreso. La adhesión de España al proyecto Gran Simio ha causado una gran estupefacción entre los medios de comunicación internacionales.
El NYTimes publicó ayer un reportaje sobre el proyecto gran simio titulado “cuando los derechos humanos se extienden a los no-humanos“. El reportaje recoge diversos argumentos que apoyan o critican el proyecto Gran Simio. El artículo termina aludiendo a los toros y preguntándose como los españoles pueden querer extender los derechos humanos a los simios cuando aceptan un espectáculo en el que se tortura a los toros o consumen alimentos como el foie gras producto de la tortura de animales, al igual que otros alimentos como el chorizo, la sobrasada, etc.
Curiosamente, en El Mundo hoy se ha publicado en “Tribuna Libre” un artículo de Felipe González Armesto un artículo que reflexiona también sobre este tema. El autor defiende en un primer momento las ideas de Peter Singer (máximo exponente del proyecto Gran Simio) y lo explica diciendo que esta iniciativa no pretende extender todos los derechos humanos a los simios, sino sólo algunos. Podría decirse que se pretende, a través de este proyecto, otorgar a los simios los derechos que tendría un niño o un ser humano con deficiencias intelectuales.
Posteriormente, Felipe Fernández Armesto, pasa a hacer una revisión crítica de las ideas de Peter Singer. En primer lugar critica el hecho de que al extenderse a los simios derechos humanos por su parecido biológico con los humanos habría que acabar incluyendo a todos los animales y plantas, por la cadena de parecidos biológicos que se establecen entre unos y otros. En segundo lugar critica que una de las razones para otorgar derechos humanos a los simios sea porque presentan características similares a los humanos lo cuál cuestiona si seres humanos que no presentan esas características (tales como el hecho de sentir dolor) deben ser sujetos de derechos humanos. Es el caso, por ejemplo, de los seres humanos en estado vegetativo.
Posteriormente Felipe Fernández hace una interesante reflexión que creo que es mejor transcribiros textualmente:
Mientras que los simios ingresen en nuestra comunidad moral por tener rasgos humanos, los humanos carentes de las características calificativas de conciencia y capacidad sensitiva perderán el derecho más básico de todos: el derecho a la vida. Los individuos afectados serán los bebés no nacidos, los moribundos y las personas con gran discapacidad cognitiva
Sin embargo, el autor afirma que “los argumentos de Peter Singer y sus colegas del proyecto gran simio son a la vez difíciles de rechazar y moralmente inadmisibles” Ante eso, el autor propone tres soluciones:
La primera supone extender los derechos humanos cuando toda la humanidad esté protegida por estos derechos “incluso los que más asco den o más rechazo susciten”
Otra respuesta sería suponer humanos a todos los seres que nos reconozcan como afines.
Por último, el artículo hace referencia a la naturaleza animal del hombre que le lleva a respetar también al resto de los animales








Foto sacada del usuario “haciendo clack” de Flickr