Hace poco veía un reportaje en la TV en el que se hacía referencia a la brutal subida de precios de los bienes básicos y de la cesta de la compra en general. Huevos, leche, aceite, pepinillos, frutas y verduras subian una barbaridad, ahogando a muchas familias que ya entonces, cuando la cosa andaba bien, tenían problemas para llegar a fin de mes. El caso es que me acuesto con la noticia del último pataleo del asesino (aquí y aquí), Ignacio se acostará esta noche sin cenar, como yo… Si a mí me ha molestado ver un reportaje sobre la operación que antes comenté, a Nacho le molesta ver los reportajes que hacen sobre su pisito en San Sebastián.
Todos los diarios nacionales andan sacando a la luz las triquiñuelas del caso, que si lo compraron hace poco, que si la novia no tiene ni para comprar sellos, que si la hipoteca la paga una asociación de familiares de etarras… a Nacho le quita el hambre ver su nombre en las portadas, siempre y cuando no sea en inglés, metiendo barriguita. Quizás le molesten las portadas… o quizás que viendo que se le acaba el chiringuito (la fiscalía quiere embargarle la casa) trata de enfrentarse con el sistema con las únicas armas que le quedan, la amenaza de “dejarse morir de hambre“, dado que las otras armas ya se las quitaron en enero del 87 cuando le detuvieron.
Claro, estamos hablando de posibilidades. También puede ser que Ignacio ande preparando su cuerpecito serrano para su próxima salida de la cárcel, ya saben, la dieta del helado, la del pepino… Nuestro Nacho quiere ponerse a punto para la playita. ¿Lo veremos luciendo torso en la Concha? Sinceramente, espero que no. De momento, me quedo con una idea mucho más positiva. Esta semana, la cesta de la compra le saldrá más barata al Estado, que ya es algo, ¿no? Con suerte, si esto dura lo suficiente, mueren dos pájaros de un tiro…






17/07/08 at 23:17
Y yo que me creía que el guarro este estaba en ese plan por motivos carcelarios o similares… Y resulta que está así porque el Estado le va a embargar su piso… Bueno, pues ahora que va a salir de la cárcel sin merecerlo, podría pensarse en buscarse un trabajo y hacer algo de provecho por la humanidad. A no ser que luego se ponga en huelga de hambre para protestar porque tiene que trabajar para ganar un sueldo como el resto de los españoles (que no sean políticos, claro).
Lo mismo me pongo yo en huelga yo también por no llegar a fin de mes -aunque no duraría ni dos telediarios (precarios), seguro que terminaba comiéndome aunque fueran las flores del parque-.