“Con un par… de gafas”
Hoy en lugar de escribir yo os dejo leer parte de la novela “La comedia humana” de William Saroyan, para que reflexionéis a partir de ello.
El niño mordió la corteza de la naranja y luego empezó a andar con la tarea de descortezarla con los dedos, trabajando lentamente pero de momento con eficiencia, y pronto acelerando sus esfuerzos con tal intensidad, que hasta el padre empezó a temer, probablemente igual que el hijo temía, que detrás del descortezamiento de ese fruto de árbol no hubiese una sencilla naranja, sino la suprema felicidad de su corazón. El pequeño colocó las cortezas de la naranja sobre el mostrador, delante de su padre, abrió la naranja por la mitad, separó un gajo, lo puso en su boca, lo masticó y se lo tragó. Pero, ¡ay!, no. Era una naranja de verdad, pero no era de verdad la suprema felicidad de su corazón. El hijo aguardo unos instantes; luego puso el resto de la naranja delante de su padre.
(…)
-No tengo pasteles
(…)
-Manzanas- dijo el tendero- naranjas, bombones, plátanos… Pasteles no. Es mi hijo. No enfermo. Quiere muchas cosas, Quiere manzana. Quiere naranja. Quiere bombón. Quiere plátano. No sé que quiere. Nadie sabe que quiere. Sólo quiere. Mira a Dios. Dice “dame esto, dame aquello”, pero nunca satisfecho. Siempre quiere. Siempre está triste. Pobre Dios, no ha dado tristeza. Ha dado todo: mundo, sol, mamá, papá, hermano, hermana, tío, primo, casa, granja, estufa, mesa, cama. Pobre Dios, ha dado todo, pero nadie contento; todos como niño pequeño con gripe, todos dicen “dame pasteles con pasas dentro.”-El tendero calló un momento para hacer una profunda aspiración. Cuando exhaló el aire, dijo gritando al comprador-: No hay pasteles con pasas dentro.
(…)
-Está bien. Vaya usted a probar a cooperativa, pero no tienen pasteles con pasas dentro. Nadie tiene







