La automatrícula

Estos han sido días extraños y difíciles para el alumnado universitario. Concretamente, los estudiantes de la Universidad de Sevilla (desconozco si esto de la automatrícula ha terminado por envolver todo el país) hemos tenido que volver a ese ritual tan complicado y discutiblemente moderno de la automatrícula.

Un pequeño inciso: hace dos años, cuando empecé la carrera, entré a trabajar como teleoperador en Ya.com. Era interesante eso de que tenía que estar hasta media hora antes de mi hora de entrada para fichar (larga cola, pocos bolis) y encontrar un ordenador donde “loguearme” porque si lo hacía tarde me lo descontaban del sueldo (mientras que si, por una cosa o por otra, salía hasta cinco horas más tarde, no contaba). Recuerdo que en una de estas colas, un compañero trabajo lo dijo: ¿por qué, teniendo internet de alta velocidad, tenemos que hacer cola para fichar?

Esta pregunta es importante a la hora de tratar cualquier asunto relacionado con impresos y burocracia. Y quiero pensar que es la razón por la que las altas esferas de la Universidad de Sevilla decidieron implantar la automatrícula (y no porque los demás países de la UE o los EEUU lo hagan con su “si tú te tiras por un puente yo me tiro también”). Ahora bien: ¿cuántos años lleva en funcionamiento el proceso de automatrícula? ¿cuántos años ha funcionado correctamente? A la primera pregunta puedo contestar que, como mínimo, tres años, ya que cuando entré a haer la carrera mis compañeros de 2º dieron testimonio. A la segunda pregunta, mejor no contesto.

Describiré el ritual: el muchacho se levanta a las 8 de la mañana, no del todo feliz, ya que tiene los exámenes de Septiembre (eso, claro, si no lo pilla examinándose a las felices horas que nos examinamos en la Facultad de Comunicación). Se hace un café, tal vez se ducha o se queda en bata. Se conecta a su internet felizmente pagado y con una velocidad de escándalo e intenta entrar en la automatrícula justo a la hora en que se nos ha comunicado que dará inicio. Pero no puede. La página está sobrecargada (¿qué?). Piensa que tal vez la Facultad de Comunicación (y por extensión, la Universidad de Sevilla) no puede pagar su internet de alta velocidad. Vuelve a intentarlo, pero no puede. Con suerte, algunos compañeros que han ido directamente a las aulas de informática de la Facultad, han podido entrar. Él no lo consigue hasta media hora más tarde, descubre que no quedan plazas libres para las clases de por la mañana (aquí la lógica de las altas esferas vuelve a ser abrumadora: 1 grupo de 60 plazas y menos mal que el aforo de las clases es de más de 100 personas por la mañana y 4 por la tarde). Así que no le queda más remedio que ahorrarse un improperio (como rector pesetero) y matricularse por la tarde mientras ve cómo desagradablemente cada click va amenazando su estabilidad financiera (total: 800 euros y viva la Educación Pública). Cuando, más tarde, presente un formulario en Secretaría, le pedirán una copia de su contrato de trabajo que, por supuesto, no le piden a la hora de cobrarle los euros. Ésta es la única forma de poder cambiar de grupo.

Y ahora es cuando usamos la lógica. Internet existe desde hace 10 años. Pongamos 15. Y las primeras universidades, son cosas de la Edad Media. Pero no hace falta irse tan lejos: hace 20 años, queremos pensar, la gente seguía matriculándose para ir a la Universidad. Y no usaba, porque no podía, la automatrícula. Y el sistema iría más o menos bien. Ya no porque uno se quede sin plazas de por la mañana, eso es comprensible (que no inevitable), sino porque el servidor le saque un corte de manga formal. Porque si uno se va a gastar 800 euros, lo que no quiere, desde luego, es comprobar que no le dejan, que no puede, que la cosa va lentita o no va. Y ya se rebota si le obligan a repetir el proceso para solicitar la beca.

Y tampoco resulta para nada lógico que los altos cargos obvien la autocrítica y que, viendo que la cosa no funciona, mantengan los mismos procedimientos. Que no hayan movido ni las cejas para arreglarlo. Pero por Dios. Que somos el futuro del país. Que somos los que algún día (bueno, hasta que se termine de aprobar Bolonia) les pagarán las pensiones. ¿Para qué, entonces, hace falta todo un equipo de rectores y vicerrectores, si su función es no arreglar lo que falla? Resulta lamentable que no hayan iniciativas por parte de estos cargos (o lo que es lo mismo, el Poder), y sí por parte del alumnado.

La labor, desde luego, en este caso (y seguiremos hablando, la cosa no para) es ineficaz. Ni siquiera se ven las buenas intenciones y tampoco que se reconozcan los errores con declaraciones como “aquí no se va a caer nada”. Así, es normal que los estudiantes vean a estos señores como unos sueldos mal pagados. Y que se mosqueen cuando descubren que, ni crisis ni leches, el crédito lo han subido 50 céntimos.

Advertisement

6 comentarios to “La automatrícula”

  • Jesu

    Se te ha olvidado la cuestión más importante (y sonrojante, para el que se responsable de ella) de todas:

    ¿Qué tiene de auto la automatrícula si al final hay que ir a la facultad a echar papeles en un buzón?

  • marquilla

    Cuando fui a echar la matrícula, me encontré que no quedaban plazas en dos asignaturas troncales de 4º. Menos mal que era un error del sistema y pude realizar la operación con éxito.

    ¿Qué tiene el turno de mañana, que el mismo día que empezó, ya no quedaban plazas?

  • marquilla

    Por cierto, este año las becas MEC también son “auto” y tienes que rellenar tu solicitud por Internet e imprimirlo, porque si no llevas el papel no vale. Resumiendo: que se han ahorrado unos “eurillos” en impresos.

  • Guybrush

    Mucho internet y mucha modernización, pero en Madrid estamos igual: yo todo contento porque iba a poder hacer la matrícula sin peinarme y en gayumbos y luego resulta que tengo que ir a llevar los papelotes a la facultad. ¿Cuánto falta para que se den cuenta de que es un atraso?

  • dediego

    Sí. Resulta irónico decir que durante la Baja Edad Media (que ya habían universidades) era más moderno.

  • Jesu

    Marquilla, lo que pasa es que cada año hay más gente que quiere el turno de mañana y al final siempre hay una avalancha de gente para hacer la automatrícula a la vez. Si a ello le sumamos que los servidores de la US son lentos y cuentan con poca capacidad, tenemos asegurado el colapso del sistema.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 30 seguidores