Aunque todos hemos oído hablar sobre el espinoso asunto de la mezquita de Los Bermejales, y seguramente todos tengamos una opinión formada, lo cierto es que pocos, muy pocos, son los que verdaderamente conocen los entresijos de este problema de índole social. La imagen negativa que ha ofrecido el Islam por los acontecimientos acaecidos en los últimos años, y, sobretodo, la intencionalidad de algunos políticos y medios de comunicación -cada vez más politizados-, ha dado lugar a una situación inverosímil, en la que todo era manipulable, sin importar el precio a pagar. Todo valía, tanto de uno como de otro bando. Unos tachaban a los vecinos de xenófobos. Otros criminalizaban el Islam. Pero casi nadie conoce la realidad, que es bien distinta.
La Mezquita, en un principio, iba a emplazarse en el sevillano barrio de Los Bermejales. Esta zona se creó hace 15 años, y está situada al sur de Sevilla. A pesar de que se trata su población cuenta con un importante poder adquisitivo, y de que próximamente se prevé una ampliación de unos 9.000 vecinos más, no cuenta con unos mínimos servicios dotacionales. Muchos son los años que lleva la AA.VV. Bermejales 2000, presidida por Conchita Rivas, detrás del Ayuntamiento para que éste haga caso a sus demandas. “He solicitado hasta 14 veces una reunión con Emilio Carrillo que aún no he conseguido. Nuestro barrio requiere un instituto, una guardería, no tenemos centro cívico, y la comisaría de Policía que tenía que abrirse en 2003 aún está por inaugurar”.
En principio, había una parcela, la denominada S2, que quedó constituida en el Plan Parcial SUP-GU-4 de 2001 como suelo SIPS (Servicio de Interés Público y Social), lo que quiere decir que ese suelo sólo se utilizaría para los servicios dotacionales básicos del barrio. Pero, para sorpresa de los vecinos, un día se enteran a través de la prensa que ese suelo, que en principio serviría para las necesidades básicas del barrio, sería ofrecido a Comunidad Islámica, una organización que había requerido unos terrenos para la construcción de una gran mezquita. Esta cesión se produjo el 2 de febrero de 2004. La mecha, que ya estaba preparada desde unos diez años atrás, cuando empiezan las primeras quejas vecinales, termina por prender en este preciso momento. “No estamos en contra de la construcción de una mezquita en Los Bermejales o en Sevilla, porque no tenemos nada contra ninguna religión. Lo que queremos es que el único terreno que había para servicios dotacionales se utilice precisamente para eso, para los servicios del barrio. En nuestro barrio sólo hay un musulmán, por tanto esa obra no atiende las necesidades básicas de los vecinos”, afirma Conchita. Vecinos que, cansados de esperar un compromiso por parte del Consistorio, demandaron al Ayuntamiento y a la Delegación de Urbanismo, pero nunca a Comunidad Islámica. Por tanto, como ya hemos dicho, se trata de un asunto meramente social, no xenófobo como algunos medios han pretendido dar a entender. “De hecho, tengo un yerno de Ecuador, una nuera dominicana y un amigo libio”, finaliza.
Esta denuncia, del 10 de marzo de 2005, que pretendía la paralización del proceso de edificación de la mezquita, se realizó cuando ese solar seguía siendo suelo SIPS. Pero una semana después, el 17 de marzo, el suelo cambia de nombre -no sabemos si lo que motivó este cambio tan repentino fue precisamente la denuncia-, pasando a ser Patrimonio Municipal del Suelo los bienes de dicha finca. Por tanto, ahora sí se puede ceder el terreno a cualquier grupo para que ofrezca algún servicio para toda la ciudad, y no sólo para los vecinos. La sentencia ante esta demanda apareció en noviembre del pasado año, y desestimaba los argumentos de los vecinos. Conchita no entiende cómo un “parche” sobre el anterior PGOU tras la denuncia es tenido en cuenta por el Juzgado como si fuera anterior. Por ello, la ha recurrido. Además, Conchita asegura haber sufrido amenazas por parte de dos miembros del CNI. “Vinieron dos personas para persuadirme. Decían ser compañeros de mi marido, militar retirado. Me decían que desistiera de mi oposición, que no me conduciría a nada. Al despedirse, me amenazaron. Desde entonces tengo miedo cuando voy por la calle y sufro del corazón. Al cabo del tiempo, mi marido, que aún tiene contactos, logró conocer que aquellas dos personas eran miembros del CNI”.
Emilio Carrillo, ex-concejal de Urbanismo, afirma que las razones que han llevado a los vecinos a la calle han sido un cúmulo de circunstancias. Niega tintes racistas, y hace autocrítica: “posiblemente, el Ayuntamiento no tuvo capacidad para comunicar a los vecinos que con el nuevo PGOU de 2006, toda la zona de Los Bermejales estaría muy equipada con suelos SIPS suficientes para llevar a cabo los proyectos requeridos. Luego ya, a raíz de las manifestaciones sí ha habido componentes xenófobos, pero la raíz viene por el uso del suelo. Hay quien piensa que en suelo SIPS no es adecuado edificar templos, pero nosotros creemos en la libertad religiosa”.
Para evitar futuras complicaciones, argumenta que definitivamente la mezquita no se construirá en esa zona, “a pesar de que la sentencia nos avala”. Urbanismo ofreció a Comunidad Islámica tres nuevos emplazamientos para satisfacer su demanda, a elegir: La Cartuja, Santa Bárbara o El Higuerón. “Preferimos La Cartuja, por su proximidad al centro”, adelantaba Joaquín Nieto, portavoz y miembro de la Junta Directiva de Comunidad Islámica en España. A pesar de ello, y tras el acuerdo de construcción, se ha paralizado el proyecto de construcción de dicha mezquita. Pero a pesar de lo que dijo Carrillo en su día sobre el aval de la sentencia favorable, el TSJA ha rechazado que se pueda construir dicha mezquita en suelo SIPS. Las dudas siguen abiertas, y Gómez de Celis, el nuevo Concejal de Urbanismo, ha acusado ante su círculo más cercano a Carrillo de cometer “errores” (¿forzados o no forzados?). A día de hoy, Comunidad Islámica se verá obligada a pujar por unos terrenos que no sean públicos. Lo difícil es saber cómo se financia este colosal templo con un grupo reducido de devotos, en su mayoría no muy afortunados.
El profesor de árabe y del Corán de la Universidad de Sevilla, Emilio González Ferrín, tampoco considera a los vecinos como xenófobos, y considera que los grupos políticos son los responsables de cualquier confusión. “Tras el 11-M, los partidos insistieron en relacionar este hecho con el terrorismo internacional y el 11-S, cuando realmente se trata de terrorismo nacional. Los asesinos llevaban varios años viviendo en España y también había españoles entre los terroristas. Esta falacia hace que luego la gente crea lo que otros les hacen creer”.
Pero, ¿es necesaria una gran mezquita? En Sevilla hay tres mezquitas legalmente establecidas: la de Ponce de León, la situada en la Macarena, y la del Polígono Store. Existen otras dos más “sin papeles”, una en la Carretera Amarilla, y otra en Bellavista. Cada una de estas cinco está regentada por una organización concreta, aunque todas tienen en común el Islam y se consideran hermanas. Cualquier musulmán de cualquier país o rama puede rezar en cualquiera de ellas, con la única variante de la forma de ejecución del Salat. El mantenimiento de estos emplazamientos corre a cargo de la voluntad de los propios fieles. Aparte de estas mezquitas, existen muchas personas que utilizan garajes para rezar, provocando a veces situaciones de hacinamiento. Por tanto, es necesaria la mezquita de Sevilla.
Este templo islámico se ha concedido a la asociación Comunidad Islámica En España, presidida por Malik Abderramán Ruiz, un español converso. Existe mucho recelo con respecto a este grupo por parte de algunos entendidos e, incluso entre muchos de los musulmanes de Sevilla, que reconocen a base de indirectas su fundamentalismo. A pesar de que Comunidad Islámica lleva 10 años pidiendo la construcción de una mezquita en Sevilla, no representa a todos los musulmanes de España, por mucho que su nombre nos pueda llevar a confusión. Es más, según González Ferrín, constituye un grupo muy minoritario, y que además es un grupo muy cerrado, “comparable a los Legionarios de Cristo con el catolicismo. Pero juegan con la semántica para llevar a confusión”. Este grupo pertenece a la facción de los Almurabitum, que es un nombre que se daba en Al-Ándalus a aquellos musulmanes que se retiraban voluntariamente durante un período de tiempo a las fortalezas fronterizas para defender su tierra frente a los cristianos. Precisamente, según palabras de Joaquín Nieto, lo que se persigue es una vuelta a aquella Al-Ándalus “que fue capaz de dejarnos un legado cultural tan maravilloso”. Pero tener como modelo a un sistema medieval, ciertamente, puede llegar a ser muy peligroso, pues en aquella época eso de los “Derechos fundamentales del hombre” ni tan siquiera llegaba a ser una utopía. Y nada ayuda a limar asperezas.
Comunidad Islámica no es sólo un grupo religioso, sino que también posee aspiraciones en el plano político y social, y pretende instaurar en la sociedad europea su modelo de sociedad. El grupo está en contra de la usura, y ofrece como alternativa el intercambio de mercancías, reforzado con un sistema monetario con acuñaciones de oro y plata. Y también proponen, por otra parte, un sistema judicial diferente. Están en contra del sistema penitenciario, pues lo consideran poco eficaz y lento. A cambio, proponen castigos físicos. “Si algún musulmán está borracho por la calle armando jaleo, en lugar de esperar un tiempo a que se le juzgue, se le pega 20 latigazos y se le suelta en ese preciso momento. En caso de muerte, damos permiso a que un familiar de la víctima para que se vengue con sangre. Así no habría tantos delitos”, aseveró Nieto. Sobre la lapidación, Nieto argumentó que para que ello ocurra debe haber cuatro testigos de la infidelidad. Si no hay cuatro, no se puede juzgar a nadie. Y en Al-Ándalus, según el propio Nieto, “en 800 años sólo se lapidó a una mujer”.
Ferrín afirma que conoce bien a los Almurabitunes, de hecho tiene amigos pertenecientes a este grupo, pero reconoce que “siempre que haya una persona que dirija tu vida y tu dirección espiritual, algo falla, a mí personalmente, no me da confianza”. Añade que el motivo por el que se manifestó en contra de la concesión de la mezquita a este grupo del Islam concreto se debe a que el 90% de los musulmanes que piden una mezquita digna no pertenece a este grupo.
“En el Ayuntamiento, alguien ha cobrado por conceder la mezquita a este grupo en concreto. Cuando misteriosamente se liberan unos terrenos es porque hay algo oscuro detrás. Hay arquitectos de Sevilla que ya han viajado a Sharjah, un emirato de los Emiratos Árabes Unidos donde se persigue y tortura a los cristianos. Ese viaje ya lo ha pagado alguien, porque alguien tiene intereses detrás. Si ese dinero se lo ha quedado el Ayuntamiento, a través de Urbanismo, o si también los otros grupos políticos -no votó ninguno en contra del proyecto- están implicados, ya no lo sé. En España hay dos grandes federaciones de musulmanes, una con sede en Madrid, y otra en Almodóvar del Río. Son bastante aperturistas, y ambas están en contra de esta comunidad que les ha salido que pretende agrupar al resto de musulmanes. Es raro porqué el Ayuntamiento, desoyendo al 90% de los musulmanes, atiende la demanda de un grupo reducidísimo que, curiosamente, es el que más dinero tiene. El motivo de esta concesión se puede deber a dos motivos: bien el Ayuntamiento cree que este grupo representa los intereses de todos los musulmanes en España, o bien ha cobrado. Como yo personalmente, junto a otras 10 personas más, nos encargamos de asesorar al Ayutamiento sobre este tema, alguien ha cobrado, está tajantemente claro. Si Carrillo no sabe quién es, entonces es él”, afirma con espasmosa seguridad Ferrín.
El ex-delegado de Urbanismo, Emilio Carrillo, afirma que la mezquita se ha concedido a este grupo simplemente porque ha sido el único grupo musulmán que la ha pedido. “Este gobierno pretende ser tolerante con todas las religiones, por tanto, queremos ayudar a todo aquel que nos requiera”. Ante las duras acusaciones de Ferrín, Carrillo afirma que es un tema tan elemental que no lo va a comentar, en todo caso “ahí están los juzgados”.
Como alternativa que podría contentar a todas las partes, y a la vez evitar “posibles” fraudes, Ferrín propone la Sede Municipal de Parques y Jardines, en la Avda. de la Raza, que es una mezquita por construcción. “Así, la mezquita no sería propiedad de ningún grupo concreto, no estaría subvencionada con dinero de procedencia misteriosa, y lo mejor, estaría abierta de puertas hacia fuera a todo el mundo”.
Por parte de otros musulmanes sevillanos, hay cierto recelo sobre cómo se regentará esta mezquita. “No conocemos a este grupo, pero esperemos que sepan acogernos a todos como hermanos que somos”, afirma Yihab, musulmán converso. “No comprendo porqué se concede la mezquita a este grupo tan reducido, y nuestra asociación, que lleva ya varios años solicitando la concesión, no la consigue”, afirma Ihab, imán de la mezquita situada en el polígono Store. Aunque tampoco se manifiestan en contra, puesto que fundamental el proyecto, sea cual sea el beneficiario.
Por parte de Comunidad Islámica hay ciertas reminiscencias a confirmar la procedencia del dinero de la mezquita, podemos afirmar que procede del emirato de Sharjah, que ya costeó la mezquita de Granada y que proyecta la futura de Barcelona. Además, Ferrín sentencia que el dinero con el que se financiará tiene una “complicada” procedencia. Este emirato ha sido noticia recientemente porque allí se perseguía a los cristianos.
Según artículo del investigador Daniel Estulin, este emirato está relacionado estrechamente con Al Qaeda. “De hecho se sabe que los terroristas del 11-S enviaban y recibían dinero de alguien de Sharjah”. Según él, el dinero negro procedente de actividades ilícitas como la venta de drogas y armamento, se lava en este lugar. Siempre según Estulin, el dinero para la construcción de estas mezquitas, procede de esta actividad. Lo cierto es que allá por los 90, Los Angeles Times ya publicó un artículo donde apuntaba a este emirato como principal sede mundial del blanqueo de capitales. Pero el hecho de que la procedencia del dinero no está clara no criminaliza a Comunidad Islámica, españoles orgullosos de su nacionalidad, con la salvedad de que son musulmanes.
Joaquín Nieto, ante las acusaciones, afirma que Ferrín tiene una visión del Islam determinada, y su grupo tiene otra. “Lo que no puede pretender es que todos tengamos la misma idea del Islam ni tratar de imponer la suya”. La futura mezquita supondrá un centro cultural, que todos podrán visitar. “Pretendemos no sólo crear un lugar digno de oración, sino también una zona para educar a nuestros hijos, y una gran biblioteca islámica que todos podrán visitar. Somos sevillanos, y no podemos desear nada malo a Sevilla. Además llevamos muchos años realizando actividades sociales en Sevilla, y estamos totalmente implantados en la sociedad española, de hecho somos españoles. Esta mezquita es necesaria, y será un exponente para todos de lo que es el Islam, sin prejuicios ni tópicos”.
Después de tantos claroscuros, tramas de dudosa legalidad y amenazas, y tras una dimisión bastante sorpresiva de Emilio Carrillo de por medio y acusaciones de Gómez de Celis, actual concejal de Urbanismo, de que Carrillo cometió errores -¿forzados o no?-, lo único que podemos afirmar es que el tiempo, que todo lo cura, también servirá para poner a cada uno en su lugar.





10/11/10 at 04:10
[...] Qaeda y el 11-S. Desde este emirato se financia al grupo terrorista, un dinero negro procedente de actividades ilícitas como la venta de drogas y armamento. En Kuwait, más de lo mismo -aquí o aquí-. Una pena que Público no enfoque su noticia en este [...]