“Con un par… de gafas”
La sociedad del bienestoy y no del bienestar, porque la sociedad de hoy piensa en el bienestar propio y el ajeno sólo nos afecta cuando afecta a nuestro propio bienestar.
Estos días se habla mucho de crisis económica, pero llevamos mucho más tiempo hablando (aunque en menor medida) de crisis de valores. Muchos ven esto como una chorrada o como algo más relacionado con la religión que con otra cosa, pero los valores no son religiosos, son antropológicos. Es cierto que hay algunos conflictos respecto a algunas cosas, pero hay otras que todos (o casi todos) tenemos muy claras. Creo que es importante que todo demos una mayor importancia a los valores, en primer lugar porque en una sociedad económica liberal los valores son muy importantes para que no pasen cosas como las que están pasando. Lo explica muy bien jgmendez en su blog:
he hecho un esfuerzo y he aprendido algo en lo que nadie ha parecido reparar: tras esta crisis financiera provocada por personas que han perdido el contacto con la realidad – que se limitan a hacer malabarismos con los números en una pantalla de ordenador, que viven en mayor medida en y con el mundo de lo virtual que en la vida concreta y real-, tras este ejército de lobeznos y viejos tunantes, asoma su faz una crisis moral, una ausencia de ética y de conciencia dignas de considerar debidamente la condición humana y su destino correspondiente.
En una sociedad de producción masiva como la que vivimos podríamos dar una mayor difusión a los bienes y servicios, sin embargo hemos acabado llegando a una sociedad consumista.
Me preocupa el hecho de que la gente quiera ser rica en tener y no en ser. Me produce especial temor el hecho de que la gente sea tan superficial, damos más importancia a las sensaciones que a los sentimientos, al placer que a la felicidad, al prestigio que a la sabiduría… Y luego cuando hablo de todas estas cosas dicen que soy un idealista y es cierto, pero ¿dónde queremos poner nuestro límite? ¿por qué nos hemos dejado vencer y ya ni siquiera luchamos por los ideales? y lo peor de todo es que ni siquiera sabemos pedir perdón. Preferimos ignorar la realidad, excusarnos o, simplemente, apartarnos de ella sin reconocer nuestros errores, pero eso no nos llevará nunca a carecer de ellos, es más, se convertirá en el mayor error en el que puede caer el ser humano: no reconocer sus propios errores.
Reconocer los propios errores es un ejercicio de humildad que nos permite crecer como personas y no perder amistades dejándonos llevar por nuestra propia vanidad. Errar es de humanos, todos lo decimos, pero son pocos los que quieren escucharlo. Debemos aprender a escuchar una voz más allá de la propia. A mí me gusta decir que no es malo ser malo, sino que lo malo es no luchar por ser bueno. Luchemos pues por ser buenos y comprensivos con los que nos rodean. Si no nos quedaremos solos.








Amén, tocayo. Mañana lo hablamos en persona, con una copita en la mano.
Es una excelente reflexión que delata tu edad joven pero que no choca para nada con lo vivido con la mía en este articulo.
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Hace ya tiempo, en la tierra donde nací, y ahora por mi edad estoy en otra que me abrió las puertas, ví que conforme pasaba el tiempo los modos adquiridos como inmigrante, la pelea diaria por vivir, la forma de ver las cosas me chocaba mucho cuando llegaba a mi tierra y veía a los amigos,familia que lo aprendido les era indiferente, que como era normal, estando emigrado y gracias al esfuerzo de estudiar, y currar quería expresarles que el mundo caminaba de otra manera, a ellos, me daba la impresión de que les caía indiferente.
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He de decir amigo, que si hablas de factorías de poner ruedas a tractores, eso les suena a chino, u otra cosa, porque la zona de donde procedo es provincianísima, y en donde el máximo empleador es el Estado, y aquella extrañeza no era porque yo les contara algo sobre de trabajo privado, era que si hablaba de lo que mis amigos sabían, también neutralizaban las ideas y la conversación quedaba en nada.
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Me dí cuenta de ese fenómeno, años despues de llegar a tierra,porque anduve once años en el mar, de ola en ola, y entendía que aquello le sonara a raro y tratándose de sitios raros o lejanos la ignorancia le limitara la capacidad de opinar si hablaba de Sudáfrica.
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No era en el círculo de amigos, era en el bar, en el autobús, en todos los lados, y analizando eso, al ver que todo para mi era indeferente bauticé este pasotismo social como: La Teoría del Agustico.O sea yo a mi forma estoy bien, a mi suelto mísero o bueno,no me vengas con otras cosas…que no me interesan…
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Ellos todos hablan que si por ejemplo dices algo de consumo, que lo tienen, todo le es equivalente, y esta apatía me parece que les sirve como escudo frente a los problemas que como ahora nos han sobrevenido a todos.Les afectará pero no se que dirán acerca de eso, si ellos viven tan “agustico”.
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En cierto modo no deja de ser un provincianismo horrendo,en mi caso desde que mis niños eran pequeños nos íbamos de madrugada al tren para ir por ejemplo a Soria, y allí veías el ambiente, te comprabas los periódicos locales y todo era una balsa de aceite, no encontraba bares de ambiente, ni de putas donde existiera un clima parecido al de Madrid, la gente el careto era de eso: de vivir muy agustico, y en todas las zonas de España pasa lo mismo.
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Creo que condiciona mucho el conformismo social, la clase de gente por ejemplo el funcionariado, en mi tierra es una institución neta, clavada en la tierra como su historia, y te ves que todo es de una uniformidad tremenda, que parece que todos son de la misma opinión, y si no lo eres desentonas,mi hijo algo transgresor de eso, en cierto mesón dado de pijo y de esta gente llegó cierta tarde con nosotros a tomarse algo,iba “disgrazado” a como le salió esa época de los cojones, con una gorra de pana par atrás un pañuelo palestino y la pinta de ladrón, que un viejo le cortó el muchacho el aire, y a todos los de alrededor que le lanzó una mirada que por poco le pega una paliza, porque parecía más “piojoso” que el Che,para mediar en eso, porque se presupone que el hijo puede vestir a su aire pero el padre puede ir decente, me puse por medio, para evitar un escándalo.El resto de la gente mirando de sobaquillo, porque le estábamos quitando el espacio vital de su ocio.No vi una manera más descarada de desentonar respecto a otros en un ambiente tan genuino y propio.
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Esta actitud acomodaticia es una rémora porque los dos diarios locales escriben lo que la gente quiere leer, y es cagarse de las crónicas que escriben, uno de ellos es la hostia de si cenas de hermandad de cofradías de semana santa en estas fechas, y puede que una factoría de todoterrenos se valla al carajo porque los japoneses se pasan de listos y está en huelga y eso ni se le haga una reseña como prensa.
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