El fiscal Patrick J. Fitzgerald es quien está llevando a cabo la investigación de la trama Blagojevich, el senador por Illinois que intentó vender el escaño de Obama al mejor postor. No es la primera vez que Fitzgerald, “el intocable”, trata un asunto de corrupción. De hecho, desde que llegó desde Nueva York a Chicago ha procesado a más de 60 funcionarios corruptos. Fitzgerald sólo tiene un propósito: limpiar de corrupción las calles de la ciudad.
La idea era enviar allí a un fiscal que no conociese a nadie, en un Estado tan corrupto como Illinois, donde la trama Blagojevich no es más que la punta visible del Iceberg. En sólo siete años, Fitzgerald y su equipo de 300 personas, entre las cuales hay 161 abogados, han hecho un trabajo de limpieza en las calles como no se había visto desde finales de 1929, cuando el coronel Robert McCormick, propietario del periódico Chicago Tribune, pidió al director del FBI que enviase a un agente a Chicago a quien nadie pudiese comprar y J. Edgar Hoover mandó a Eliot Ness y su equipo de intocables.
Parecía que tarde o temprano, un fiscal como Fitzgerald tendría que llegar a Chicago, una ciudad en la que Richard J. Daley (1902- 1976), alcalde durante 21 años y padre del actual primer edil, declaró a la prensa cuando le acusaron de favorecer con una concesión pública a un hijo, hermano del actual alcalde: “Si un hombre no va a poder ayudar a su hijo, entonces… bésame el culo”. Daley solía afirmar que lo que era bueno para él era bueno para la ciudad. Y demasiados políticos en Illinois parecen seguir esa máxima.
De entre los funcionarios que Fitzgferald ha conseguido encarcelar, se encuentra algún estrecho colaborador del alcalde demócrata Richard M. Daley, un ex policía acusado de torturar a prisioneros y grandes empresarios de la ciudad como Tony Rezko, amigo y recaudador de dinero en las campañas de Barack Obama y en las del gobernador demócrata Rod Blagojevich.
Otro antecedente ocurrió en 2002, cuando ya procesó al republicano George Ryan, antecesor de Blagojevich y en prisión desde 2006, por vender licencias de conducir. también tuvo el valor suficiente como para enfrentarse al Gobierno del presidente George Bush y al diario más influyente del mundo, el The New York Times. Fitzgerald logró probar las filtraciones que había hecho la Casa Blanca a una periodista de The New York Times para justificar la guerra de Irak. El fiscal consiguió una condena de dos años y medio de prisión para Lewis Scooter Libby, jefe de gabinete del vicepresidente, Dick Cheney, por desvelar la identidad de Valerie Plame, una agente secreta de la CIA.
Trabajador empedernido, es un apasionado de su trabajo y a menudo duerme en su despacho para no perder tiempo de camino a casa. Como él mismo afirma, vive para trabajar. De hecho, no se ha casado hasta hace dos años, ya con los 46 cumplidos. A pesar de ello, Fitzgerald parece encontrar tiempo para mantener desde hace cuatro años un blog subtitulado Fighting for truth (Luchando por la verdad). En la página, donde abundan los comentarios de admiradores suyos desde todos los puntos del país, Fitzgerald ofrece una lista de su música preferida, que pasa por gente como Jimi Hendrix, Red Hot Chili Peppers, The Doors, Ramones o los Beastie Boys, lo que demuestra que, a parte de ser “un tío legal” y con mucho sentido del humor -lo que queda demostado en su blog con frases como la que aparece en la imagen-, tiene un muy buen gusto por la música.





2/01/09 at 02:49
Ya le llegaran al precio