Tras ver cómo congelaron la Grand Central de Nueva York o la estación de Atocha, los flashmoberos volvieron a paralizarse en el centro de Madrid.
En esta ocasión, la Puerta del Sol fue el sitio acordado por los asistentes, quienes a la primera campanada de las 6 de la tarde se quedaron inmóviles como estatuas, congelados.
Advertisement




