El problema palestino-israelí ha sido, desde que apareció, un rompecabezas imposible de solucionar de la política internacional. La cuestión está en que es un problema que no debería haberse producido jamás. A simple vista, y en profundidad, parece un experimento perverso el que hizo la ONU en 1947 al dividir un mismo territorio entre dos pueblos que nunca se han llevado bien.
Pasados poco más de sesenta años es Israel la que manda en Palestina, pero lo que me preocupa no es solo Palestina y la zona de Gaza, que ha resistido durante estás últimas semanas ataques brutales por parte del ejército israelí, sino todos los países árabes de alrededor que siempre han estado en contra de Israel y que lógicamente, no miran con buenos ojos lo que está pasando ahí. Creo que llegará un momento en el que Palestina dejará de existir (todo pinta a ello) y entonces será cuando empiecen los verdaderos problemas de conflicto en Oriente Medio.
Resulta curioso como los ataques realizados por Israel los realiza un “ejército”, mientras que los de Palestina los hacen “terroristas” cuando puede decirse que ambas fuerzas armadas son usadas para provocar el terror y debilitar al enemigo (en mayor o menor medida) Palestina tenía un ejército, pero prácticamente desapareció tras las sucesivas guerras con Israel, ahora lo único con lo que pueden luchar es por una guerrilla formada por palestinos resentidos de la guerra israelí, resentimiento que, a este paso, cada vez irá a más.
Un poco más al este está Irán, el país liderado por Ahmadineyad que ha demostrado en varias ocasiones la poca simpatía que guarda hacia Israel y lo mucho que sabe que la ONU poco puede hacer cuando un país decide ignorarla. Parece el caldo del cultivo perfecto para un gran conflicto entre Israel y el mundo islámico que ya se opuso a su construcción en 1947. No sé cuanto tiempo tardará en estallar este conflicto, pero de lo que no me cabe duda es que habrá un momento en que todas las tensiones que hay en Oriente Medio salten y se desemboque una gran guerra que saldrá del territorio palestino-israelí.
En este sentido, el nuevo presidente de EEUU, Barack Obama, tiene mucho hacer y además este mucho es muy complicado. Además de la crisis tiene que resolver los problemas que EEUU tiene en Afganistán e Irak. De la forma en que los resuelva puede depender la estabilidad de la zona, pero además hay una variable respecto a Irak y Afganistán sobre la que EEUU no tiene ningún control: Irán, cuyas fronteras limitan con ambos países.
Podemos señalar por tanto tres figuras clave en el desarrollo de los acontecimientos en Oriente Medio: EEUU, Israel e Irán. De cómo jueguen sus cartas estos jugadores depende el futuro de un territorio que ha vivido muchas guerras y, a pesar de ello, sigue viviendo con la tensión de la llegada de una nueva.





20/01/09 at 21:25
La imagen lo dice todo. Patético.