No hay mejor evento para medir la salud de un deporte de un país que unos Juegos Olímpicos o mundiales. Los resultados de este tipo de competiciones permiten hacer comparaciones tanto con otros países como con los obtenidos por el propio en ediciones anteriores. Y sin lugar a dudas tanto la natación (exceptuando la sincronizada) como el atletismo salieron muy perjudicados de la cita de Pekín.
Esos malos resultados pudieron ser consecuencia de un cambio de generación que, de ser así deberían dar sus frutos en Londres 2012. Y aquí es donde radica el problema y donde reside la diferencia entre la natación y el atletismo. Mientras que en la natación van poco a poco despuntando caras jóvenes y prometedoras, en atletismo falta esa sabia nueva que coja el testigo.
Pasados los tiempos gloriosos de David Meca y Nina Zhivanevskaya, la natación española vuelve tener estiletes que darán que hablar en las próximas citas internacionales. Mireia Belmonte representa la esperanza en la piscina. Va para estrella y a su recién estrenada mayoría de edad ya le acompaña la medalla de oro del pasado europeo de Eindhoven en los 200 estilos. Erica Villaécija es otra que tiene potencial, no obstante se la ve algo estancada, pero al ser también muy joven su margen de mejora la avala. En el plano masculino es Aschwin Wildeboer el que está llamado a hacer cosas importantes. Fue el único nadador español que pudo colarse en una final en el “Cubo de Agua” pekinés. Eso, unido a que hace apenas un mes que el catalán (de padres holandeses) batió el récord mundial de los 100 espalda, le convierten en la referencia española.
Por su parte, el atletismo, el deporte rey de los juegos olímpicos, se queda cojo. Nadie da continuación a los Manolo Martínez, Marta Domínguez, Alberto García y demás. Por mucho que diga el presidente de la Federación Española de Atletismo, José María Odriozola, que se trabaja la base, la realidad y los hechos dicen todo lo contrario. No hay cracks a la vista que puedan dar interés al ciudadano de a pie a interesarse por el atletismo y eso se termina notando. Si repasamos los ganadores de los últimos campeonatos de España podemos observar que siempre son los mismos los que se cuelgan las medallas de oro y sus más inmediatos perseguidores se encuentran a años luz de ellos.










