¡Llull! ¡Llull! ¡Llull! Volvió a sonar una vez más en el Palacio Vistalegre de Carabanchel. Y es que ayer se vivió una de las citas
clásicas en el baloncesto del Viejo Continente, me refiero al enfrentamiento Real Madrid – Maccabi de Tel Aviv, que cumplía su trigésimo octava edición.
Aparte de Bullock, que estuvo en plan estelar con 24 puntos y que está mostrando su mejor versión en vísperas de la Copa, el que levantó una vez más a la parroquia madridista presente en el feudo blanco fue Sergio Llull. El base menorquín es probable que no cuajase su mejor partido de la temporada en cuanto a números (13 puntos y 8 de valoración), pero estuvo sublime en momentos puntuales. En esos momentos donde los nervios acomplejan a unos e impulsan a otros. Esos momentos en los que aparecen los cracks para tirar del carro.
Y es que tanto el Real Madrid como el Maccabi estuvieron muy igualados los dos primeros cuartos y solo un triple del belga Axel Hervelle sobre la bocina propició que los hombres de Plaza se fuesen al descanso seis puntos arriba (42-36).
El joven Llull tenía tres personales en esas alturas de partido, así que el técnico catalán decidió reservarle para un hipotético final igualado. Salió Pepe Sánchez tras el descanso y aunque todavía no mostró todo lo que se espera de él, dio síntomas de una ligera mejoría. Si bien es cierto que apenas aportó en la anotación, su dirección de juego estuvo a la altura de su mejor versión en Unicaja.
Cuando restaban siete minutos para la conclusión de último cuarto y el Maccabi empezaba a recortar peligrosamente una diferencia máxima de once puntos. Era el momento Sergio Llull. Salió a la cancha pero en el siguiente ataque de los israelitas cometió su cuarta falta personal. Lejos de venirse abajo el propio Llull y en una muestra de confianza de Plaza, el joven base menorquín pidió los balones y cogió galones en labores ofensivas. Tres triples suyos rompieron definitivamente el partido y consiguieron a la postre que el Real Madrid encabece su grupo con tres victorias en otros tantos partidos.
Pero quiero centrarme de nuevo en Llull. Porque más que sus triples, lo que me levantó de mi asiento fue la rabia y el ímpetu con la que los celebró. Esos gestos de pasión y garra fueron los que contagiaron a todo el Palacio de Vistalegre e hicieron que desde entonces llevasen a su equipo en volandas hasta el triunfo final.
Llegó hace un par de temporadas al club blanco y Joan Plaza ha sabido mimarle, dándole poco a poco minutos y con ellos el cetro de la dirección de este Madrid. Ya despertó la curiosidad de muchos cuando el año pasado se desmelenó ante un equipo NBA como los Raptors de Toronto. Pero a pesar de aquella primera exhibición su participación en los partidos de liga regular y Euroliga no eran muchos.
Sin embargo este año las cosas han cambiado esta temporada. Raül López ha sufrido varias lesiones y la baja forma de Pepe Sánchez han provocado su irrupción definitiva en el panorama del baloncesto tanto a nivel nacional como internacional. Incluso se podría decir que en condiciones normales y con los tres bases disponibles, Sergio Llull habría superado a Pepe Sánchez y no estaría de más que Raül López no se despistase demasiado.
Va para estrella y en este deporte llevar el número veintitrés en la espalda lo corrobora.









Con cariño, sonaba Llull, Llui o Llul?
pff me encanta este chico…
por como lucha en cada partido, la fuerza y energía que transmite y por su calidad.
espero que se quede muchos años y se convierta en uno de los mejores
q bueno q estas luull !!!