Debo de ser de las pocas personas de este país que se ha borrado del Tuenti. Uno, que lleva abriendo ventanas de navegadores desde 1995, ha visto con alegría la mayoría de los cambios que ha sufrido la criatura en esta última decada y poco. Desde las cuatro webs españolas que había y la aparición de Napster hasta el año en que se consume más internet que televisión en el sector joven de la población, ser usuario activo de internet ha sido como jugar con una matrioska, pero al revés: algo que parecía pequeño y soso ha sido siendo cada vez más grande, divertido y lleno de posibilidades.
Sin embargo, llega un punto en el que el juego se convierte en peligroso, como aprendimos en los ochenta o noventa los que vimos (y leímos) aquella obra maestra (para un servidor) llamada Juegos de Guerra. Y todo parece apuntar a que con internet estamos llegando a ese punto. Todos hemos visto con interés, perplejidad y/o pesadumbre el caso de Marta del Castillo, y la implicación tan fuerte que esto ha tenido con los medios de comunicación, especialmente con éste. Sin embargo, voy a procurar no ser morboso ni amarillo y voy a hablar del tema de una forma más general.
La primera etapa de internet se caracterizó por el pelotazo que era la posibilidad del anonimato completo. Cosa que después resultó ser falsa, claro. Sin embargo, desde la explosión de la burbuja puntocom a esta parte, y sobre todo, desde el advenimiento del dospuntocerismo (apadrinado por personajes de dudosa valía), se ha producido un fenómeno totalmente opuesto e igualmente curioso: lo que mola ahora es enseñar hasta la rabadilla. Yo me borré del tuenti porque me parece aberrante. En primer lugar, me parece aberrante que me añada como amigo alguien a quien he conocido en una discoteca una noche, o alguien a quien le he dirigido dos veces la palabra en cuatro años de carrera y que de repente me ve en la búsqueda de la web y de repente soy completamente imprescindible para su red social. Oye, que tú serás lo que quieras, pero cualquier cosa menos mi amigo. De todas formas, no se te ocurra negarme la admisión, porque en ese caso no volveré a mirarte más en lo que queda de tu vida (que espero que sea corta, hijo de puta).
Al final acabas añadiendo a cuatrocientos gilipollas al tuenti y recibiendo diariamente eventos que no te interesan lo más mínimo. En todo caso, ése es problema menor. Lo que me resulta aún más aberrante es que esa persona que no te conoce de nada a la que admites como amigo por no quedar mal, de repente puede ver no sólo tus fotos de la otra noche en el club, sino tus fotos con tu vieja, del día de tu comunión, o de cuando naciste con la churra al aire. Ah, pero es que las subes tú porque tú quieres, argumento dospuntocero. Oiga, ya lo sé, pero es que yo quiero que la vea alguna gente, no todo cristo. A lo que voy es a la completa pérdida de privacidad que se produce en el dospuntocero actual. Será por filantropía o por romanticismo o por ser poeta, pero personalmente me gusta conocer a alguien y que quede cierto misterio y cierta curiosidad por ver cómo será realmente esa persona después de conocerla por primera vez. Y ahora, todo eso a la mierda: los adolecesntes parece que ahora se imprimen tarjetas de visita para llevarlas cuando salen: mira, mi tuenti, mi blog, mi messenger, mi espacio del msn. No, no, no (como diría Amy Winehouse). Y si son un poco más adultos, pues añades el facebook y todo listo.
Aquí la cosa se convierte casi en una investigación policial. Conoces a una pava que te gusta un día de fiesta, y al día siguiente investigas su tuenti, miras todas, y cuando digo todas es TODAS, las fotos, lees los comentarios, todos, y luego le buscas en google por si hay alguna cosa más que se te haya pasado. A la mierda el interés, desde el día 0 se acabó la capacidad de sorpresa. Y tú, la pobre chica que lo haces con buena intención (si es el caso, que puede ser dudoso), de repente tienes a un tío que no te conoce de nada mirando cosas que no le importan un carajo. Y ahora qué. Porque claro, si no usas redes sociales y no estás por todas partes y no demuestras en el internec que eres cool y guay y tienes amigos hasta debajo de las piedras, brr, seguramente tengas la peste, seas un friki asocial o la tengas pequeña. O todas a la vez.
Lo que pueda parecer un problema menor tiene realmente más implicaciones de las que parece. El padre de Marta del Castillo (lo siento por sacar el tema de nuevo) se da cuenta por los medios de comunicación de que “la gente de internet” seguramente sabe más de su hija que él mismo. Los propios adolescentes actuales ocupan el 80% de su tiempo libre en pensar en qué ponen en su tuenti, en quién les añade o no, y en general en todas las cosas que reciben a través de una plataforma que no tiene ningún tipo de control. Y esto es bueno y malo a la vez, que nadie se engañe. Mola cuando eres un adulto o una persona más o menos formada que sabe diferenciar lo que interesa o lo que quiere de lo que no. El problema es que las nuevas redes sociales están llenas de niños y niñas de 12, 13 o 14 años que ni siquiera saben dónde están de pie. E internet es el nuevo medio de socialización. Esto también tiene muchas implicaciones. Las instituciones clásicas de socialización han sido dos, o tres según la época en la que comencemos a contar: la familia, la escuela, y la iglesia. La iglesia cada vez más desaparece o se ve diluida en otras cosas. Sin embargo han aparecido dos nuevas instituciones, que además han alargado bastante el proceso de socialización: la televisión e internet. La televisión ya está siendo estudiada por múltiples disciplinas. Sin embargo, internet sigue siendo simplemente una herramienta de la que se disfruta, y no está siendo analizada como se debe. Y no debemos olvidar que internet está cambiando muchísimo la forma en que los que lo usamos nos movemos y relacionamos con otras personas y con nuestro entorno. Y a muchos de esos usuarios no los cambia, sino que los crea. Y eso es algo completamente diferente. Y ese proceso de socialización sin ningún tipo de control, yo es que no sé que hace mi niño ahí todo el día delante de la pantalla, está creando algo que no entendemos, ni controlamos. Y ni siquiera sabemos cómo meterle mano.
Un poco más de espacio para el misterio, por favor. Al final, es hasta más bonito.





23/02/09 at 13:31
Plas, plas, plas! Sí, señor. Hoy has aprovechado el tema mucho mejor. Sin desplantes pero ácido como siempre. Muy bueno.
23/02/09 at 13:46
Tienes razón acerca del Tuenti y demás redes sociales, pero lo paradójico es que, en cierto modo, sigue reflejando lo que es/hace cada uno en el mundo real: el que mira todas las fotos de su vecina en Tuenti, probablemente también la miraría a través de la cortina si tuviese la total certeza de que ella no se iba a enterar. El que te etiqueta en una foto en la que sales borracho perdido, seguramente no tuvo escrúpulos para sacarla, para colgarla, ni para gritar a todo el mundo: “ehhh, cómo va fulanitoo!”. Resumiendo: no todos tenemos la misma necesidad de privacidad, ni compartimos principios éticos ni respondemos igual ante las situaciones. Internet tan sólo multiplica x1000 nuestras diferencias. Por supuesto, entre nuestra generación y la anterior ya hay mucha distancia en el mundo real, así que aplicando el multiplicador nos damos cuenta de que tenemos un auténtico PROBLEMA. Como se suele decir: “aquí va a haber hostias”.
23/02/09 at 17:44
Curioso tema, llevo tiempo metida por internet pero a lo sumo he estado en 3 ó 4 foros, en los que al final desaparecen y como mucho en este blog que tengo y mi mess para recibir ofertas de trabajo y “invitaciones” de “gentuza” que miras el perfil y casi lo primero que ves es fornicar …
Triste, a esto es lo que aspira la gente?, yo creo que mi infancia no la cambiaba por nada del mundo, y creo que he sido más feliz que esta gente que no puede vivir sin internet y sus redes sociales. Aunque bueno, ahora estoy un poco más enganchada, ya que el curro no me permite mi más preciado hobby y es pasear escuchando en mi cd portátil música y perderme. Llamame ilusa, pero soy persona que con nada es feliz y te aseguro que internet me ha dado más palos que otra cosa, por que la gente cambia, demuestra lo que no es o simplemente … pierdes el interés.
Y te puedo asegurar que tenía amigas de hace la tira de años y estando a cinco minutos de mi portal actual, hemos perdido todo rastro de amistad cuando antes, mirabas con impaciencia el buzon y veías una carta de papel contando cosas, cuando nos separaba la lejanía. No sé lo de ahora es todo artíficial, rápido y si te he visto no me acuerdo.
Y doy gracias, a que no me he metido en estas redes sociales, que la verdad con la edición que hicieron el Jueves, los ojos como platos. EN fin, espero no haberme liado mucho, y muchas gracias por tan curioso y revelador tema.
23/02/09 at 23:12
Buentes no sabe aplaudirte XD, espera que yo lo hago mejor XD :
Clap, clap, clap, clap, clap
Es que… ¿Para que decir otra cosa?
Felicidades
23/02/09 at 23:36
¡Bravo!
25/02/09 at 10:26
Me ha encantando. Yo ya deje por aqui un articulo hace algun tiempo hablando de tuenti y de facebook… Me siento orgullosa de mi misma de no haberme abierto jamas una cuenta en estas redes sociales. Aunque en las reuniones de amigos todos piensen que soy una retrasada en la tecnologia y que no me abro a nuevas formas de comunicacion…
(perdonad las faltas de tilde, en este teclado no hay na d na… es lo q tienen los italianos XD)
27/02/09 at 08:54
Muy bueno. Pero yo tengo que dejar alguna pega, sino no soy yo…. mmm…
NO ME GUSTA QUE TE LLAMES SIMILAR A FUCKOWSKY! jajajaja
Nah, muy buena.
8/03/09 at 19:32
Menos mal que odiabas los artículos largos jaja. Lo acabo de leer, y sinceramente me ha encantado.
9/03/09 at 17:44
[...] 9 Marzo, 2009 – 17:25 – por Bukowski En mi artículo de hace un par de semanas hablaba un poco de la tontería en que se ha convertido buena parte del [...]