El talante de Zetapé es un fracaso. Muchos ya lo intuíamos desde el chasco tras chasco que fue aquello de la Alianza de Civilizaciones, pero ayer finalmente tuvimos nuestra primera prueba definitiva a nivel nacional. También somos muchos los que nos hemos indignado pensando que el Partido Popular para ganar cualquier cosa tendría que conseguir mayoría absoluta, ya que el PSOE pactaría con cualquier cosa con tal de gobernar. Al menos, ayer ya tuvimos la primera prueba de que, en política, no todo vale. De que mucha gente está harta de los pactos con los nacionalistas, y de que se repitan situaciones (hablo de elecciones generales) como la de cierta vez en que había un partido gobernando virtualmente España con apenas 200.000 votos (¿alguien se acuerda de Carod Rovira?).
No vale todo, señores. No vale pactar con el primero que pase, y llevarse toda la legislatura peleando entre los que se supone que deberían estar unidos, y sin que se haga nada. Ya vale de mangoneos y de cortinas de humo por parte de los medios de comunicación que intenten que los ciudadanos estén más pendientes de si plurilingüismo o no plurilingüismo, y de que si burocracia en catalán, euskera, bable o villaborriquense de abajo. La crisis económica finalmente ha castigado a los que se han dedicado a tirar el dinero en lugar de hacer algo constructivo. El bipartito del PSdG y el BNG ha caído por su propio peso en Galicia, y por primera vez desde el año 86 los partidos no nacionalistas tienen la oportunidad de gobernar en una zona que lo necesita como el comer.
Ante ciertas cosas deberíamos plantearnos la política como un asunto de Estado, y el Gobierno del País Vasco debería de ser una de ellas. Ya hemos conseguido, por fin, que no haya partidos proetarras que se nieguen a condenar la violencia de ETA yendo a las elecciones vascas, y que no se sufrague a los terroristas con dinero público. Sí, hay un partido de la izquierda abertzale independentista, Aralar, pero esa gente no apoya la violencia, así que estupendo por ellos. Ahora lo que tenemos que conseguir es ponernos de acuerdo para que el País Vasco deje de ser esa zona de España en la que se cometen verdaderas barbaridades con relación al color político de cada uno. Sin embargo, es triste ver cómo, en cuanto salieron los resultados finales de las elecciones, ya se estaba hablando de cosas que poco tienen que ver con el fondo de la cuestión. De que si el PSOE pagaría factura si pactara con el PP, porque claro, el PNV le retiraría el apoyo a los presupuestos generales, y sólo le quedaría el apoyo de CiU, y ya veríamos. De que si el PSOE pacta con el PNV el resto de España no se lo va a perdonar (y eso está más que claro).
Señores, los ciudadanos han hablado. Los intereses políticos de ciertos grupos no deberían influir en ello. Y ahora, hagan juego.









En resumen, que en Galiza te molesta que aun ganando el PP las elecciones de 2005 gobernaran PSOE-BNG en coalición, pero no te va a molestar que en la CAV no gobierne PNV a pesar de haber ganado las elecciones gracias al presumible pacto PSOE-PP.
Si tú dices que no va a gobernar PNV, ya estás diciendo más de lo que yo podría decir. Figura.
Los pactos son algo muy difícil, pero qué le vamos a hacer si esto es así.
Es verdad que ahora el PSOE se encuentra n una verdadera tesitura en el País Vasco. Si se alía con PNV y muestra el apoyo que anteriormente éste partido mostró en los Presupuestos, ni los propios votantes del PSOE no lo van a perdonar.
Si vota con el PP, PNV le retira el apoyo.
Yo, si fuese del PSOE, miraría para otro lado y diría MIAU MIAU MIAU MIAU, porque haga lo que haga, va a cagarla por alguna de las dos partes.
Y lo siento, la verdad. Porque no se puede confiar en ninguno ya.