
Julián Bernal, todo un campeón, entrenando en las playas del Ferrol
Pensar que mucha gente joven no practica deporte y que un anciano sea capaz de batir el record del mundo en su categoría de los 3.000 metros parece una utopía. No lo es. A sus 90 primaveras, el burgalés pero afincado en Ferrol, Julián Bernal ha batido el récord del mundo de los 3.000 metros en la clase de más de noventa años.
Tal hazaña ocurrió el pasado sábado 28 de febrero. Bernal pulverizó la anterior marca, dejándola en tres minutos menos al parar el reloj en un tiempo de 19:59.60. Además el ‘joven’ atleta consiguió rebajar la plusmarca española de los 400 metros y la europea de los 800. Casi nada para una persona cuya capacidad de esfuerzo y superación diaria son dignas de admirar.
Con estos datos podríamos pensar que Julián Bernal se dedicó siempre al atletismo, pero si miramos los ganadores de los campeonatos de España de atletismo de hace sesenta años no aparece por ningún lado su nombre. Y es que su vida cambió cuando murió su mujer de toda la vida, Carmen. Corría el año 1994 y lejos de encerrarse en casa y hundirse por tal importante pérdida decidió empezar a competir y dedicarse al atletismo.
Su vida diaria no tiene ningún misterio que le de una energía extra para competir. Se levanta bastante temprano y se dedica a las tareas del hogar como limpiar la casa y hacer la comida. Por la tarde llega la hora del entrenamiento. Una hora y media paseando por las playas ferrolanas y después un baño en las tibias aguas del Atlántico son su mejor vitamina.
Su mejor apoyo es su propio hijo y a la vez compañero de piso. Jesús es administrativo en la Seguridad Social y además tiene el título de entrenador de atletismo, lo que le convierte en la persona idónea para aconsejar a su padre tanto en los aspectos deportivos como en la vida cotidiana del día a día.
Desde que empezó a competir hace ahora quince años, ha participado en 730 carreras. Se federó a los 85 años y habitualmente compite una o dos veces por semana en carreras populares ya que, según él “no le gusta la competición”. Pero aunque admita su rechazo a participar en las carreras con la única intención de ganar, este ejemplar anciano todavía tiene cuerda para rato y es ambicioso. Tiene en mente dos retos que piensa cumplir: batir el récord de 1500 metros lisos y el de lanzamiento de peso.
En definitiva, un anciano si miramos su DNI pero un chaval de mente y espíritu.





5/03/09 at 15:35
Vaya crack, ya nos gustaría a muchos envejecer así