Odio los lunes y el intrusismo laboral (o no)

Los periodistas de nueva hornada son gente contradictoria. En este mismo blog, por ejemplo, cualquier lector habitual se habrá encontrado decenas de veces con el término “periodismo ciudadano”, lo cual implica que, llegado el momento, cualquiera puede ser periodista (o al menos, ejercer de tal). Sin embargo, en este momento se les pone a los “periodistas de toda la vida” (sic) la mosca detrás de la oreja, y rápidamente alzan el grito al son de que no todo el mundo sabe ni puede escribir como los periodistas y que si a ver qué va a pasar aquí que montamos en cólera y en manifestaciones.

La cruda realidad, guste más o menos, es que la historia del “periodismo ciudadano” es cada vez más una realidad. Y ojo, no digo que esto sea algo bueno. Pero que no traten los periodistas de vendernos la moto cuando, mal que pese, y culpa de la crisis o no, la mayoría de redacciones de periódicos -y hablo de los nacionales- están plagaditas de becarios que, teóricamente, aún no saben escribir del todo “como periodistas”, o “tratar la noticia”. Cualquier persona que preste atención regular a los medios, y me refiero mayormente a prensa y radio, ya que el periodismo en televisión, para mi gusto, anda degenerando cada vez más, acaba sabiendo al cabo del tiempo “cómo escriben los periodistas”. Las ciertas normas de estilo, la repetición de sintagmas, de palabras y de expresiones -esto es aún más evidente en el periodismo deportivo- son cosas que se aprenden sólo de leerlas una y otra vez.

Así pues, la argumentación de los periodistas de “es que no saben escribir como los periodistas” o “es que no saben tratar la noticia” cae por su propio peso. Donde los periodistas deberían llevar la voz cantante en su lugar es en saber lo que están diciendo. Y claro. Aquí empieza el problema. Cualquier interesado en el periodismo seguramente habrá leído artículos periodísticos de escritores famosos. Voy a poner como ejemplo a Chesterton, que tiene una magnífica recopilación de artículos publicada en El Acantilado titulada “Correr tras el propio sombrero“. El intento de instaurar el periodismo como profesión es en sí mismo un error. Un error que parte quizá de una demanda de profesionales dedicados a ello por razones de tiempo, como el protagonista de Scoop de Evelyn Waugh. Sin embargo, el periodismo moderno ha preferido tirar por los derroteros del estilo y otras cosas que poco tienen que ver con el fondo de la cuestión.

El gran problema de los periodistas que salen desde hace unos años, y aún lo hacen, de la universidad, es que en su mayoría es gente con una cultura, en el mejor de los casos, deficiente. Bien es cierto que para desarrollar un teletipo de agencia para que ocupe media columna no hace falta ser una persona culta. Para hacer un reportaje sobre un conflicto bélico, como pasó con la guerra entre Israel y Palestina, que se remonta al año 1947, si no antes, sí que hace falta cierta cultura. La misma que la mayoría de los periodistas no tienen. Por eso cualquier persona que es aficionada o sabe de un tema, cuando ve cómo lo tratan o lo que dicen de él en los medios, lo único que siente es vergüenza ajena.

Siempre los periodistas han sido personas que, además de saber “de lo suyo”, se han dedicado al periodismo por la vocación de comunicar, de informar, o llámese como se quiera. El problema viene cuando estamos formando a futuros profesionales que ponen la vocación, pero salen a trabajar en los medios sin tener nada suyo. No se quejen luego de que la gente que sabe de cosas, aprovechando el tirón de las nuevas tecnologías, decida hacer las cosas a su manera, incluso copiando el tono pretendidamente objetivo del que tan orgullosos se sienten. Que no lo llamen intrusismo, cuando su oficio aún está herido de muerte desde la concepción.

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9 comentarios to “Odio los lunes y el intrusismo laboral (o no)”

  • Jack Daniel's

    Hombre Bukowski, he de reconocer que no te falta razón. Sin embargo, quiero apuntillar aquí que el problema de la falta de cultura o conocimiento de las nuevas generaciones es, en general, un problema de la sociedad en su conjunto, de la que es fiel reflejo su sistema educativo y el de valores.

  • Charlie Torres

    Sobre el Periodismo ciudadano…

    “Un periodista del siglo XXI debe ser aquel capaz de interactuar con el ciudadano y la sociedad, volver a la calle, y usar las nuevas herramientas de comunicación. Debe conocer los nuevos medios y ser un contador de historias sin censuras.”

    Esta definición la dimos en el Taller de Periodismo del Futuro que impartimos los de Madrid a alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos en Noviembre pasado.

    ¿Qué hay intrusismo? Si hoy día no se cumple la premisa anterior, ese periodista no está en posesión de poder hablar de intrusismo. Me explico. Un periodista anquilosado en el pasado no puede hablar del periodismo ciudadano como intrusismo porque ni sabe lo que es, cómo funciona, cómo ha surgido, y sobre todo, por qué ha surgido. Probablemente el periodista anquilosado en el pasado que habla de intrusismo no tenga la culpa de que los medios de comunicación hayan olvidado al ciudadano por otros intereses político/económico.

    Lo que verdaderamente preocupa, es que la generación de periodistas del siglo XXI (que son nuestros y nuestras compañeros de clase), y aparte de que, como tú muy bien apuntas, carecen de cierta y mínima cultura general, hablan del periodismo ciudadano como intrusismo. Un ejemplo que un paisano vuestro ponía hace unos días, @Jack_Daniels -> “Las facultades de periodismo forman periodistas que no escriben”

    Mi apuesta: necesitamos el periodismo ciudadano integrado en un nuevo periodismo que tiene que estar dirigido y enfocado por periodistas digitales. Y ojo cuidado. Que el periodismo ciudadano es y será el reportero de toda la vida.

    Felicidades por la entrada.

  • Bukowski

    @Jack Daniels: claro que sí, no estoy diciendo que el problema de la falta de cultura sea exclusivo de los periodistas, ni exclusivo de la universidad. Por supuesto que todos sabemos que el enemigo público de la cultura en este país se llama LOGSE, y todo lo demás parte de ahí. Y tiene muchas más implicaciones -y más graves- de lo que pueda parecer en un principio.

    En próximas ediciones de esta columna: el periodismo en el siglo XXI, el acomodamiento del periodista y el miedo a la libertad según Erich Frömm.

  • Jack Daniel's

    Bukowski, Charlie, tal vez nosotros, los que estamos llegando y sí escribimos, porque no le tenemos el miedo a las nuevas tecnologías que le tienen los periodistas profesionales anquilosados en su poltrona, deberíamos elaborar un manifiesto por un periodismo comprometido, que cuente las verdades de quien no tiene voz ni le prestan oídos, un periodismo que se pueda convertir en una herramienta útil para trasnformar el mundo, algo que devuelva a esta profesión la dignidad perdida por tantos años de malas prácticas y de dormitar a la sombra del poder, un periodismo de clases, de la clase de los periodistas, aquellos que se lanzan a las calles a escuchar las historias que preocupan a la gente y luego tienen los cojones de contarlas como son, sin más intermediarios que su teclado y su compromiso con la sociedad en la que viven. Ése creo que es el único periodismo que merece la pena y si estáis por ello, amigos, nos encontraremos en el camino.

  • grivaspacheco

    El problema es que a los periodistas se nos exigen unos conocimientos culturales amplísimos, mientras que una licenciatura más técnica o con salidas más definidas la cultura básica se centra en esa rama.

    Me lo decía un colega de Arquitectura técnica, los periodistas tenéis un océano de cultura, pero su profundidad es de un metro.

    Aunque también los hay que no tienen ni océano ni mar y estudian periodismo, cosa que no me entra en la cabeza.

  • Bukowski

    Si está claro que los periodistas no pueden saber muchísimo de todo, porque el conocimiento humano a estas alturas de la Historia es amplísimo y aumenta día tras día. A eso es a lo que va el artículo. Damos por sentado que el periodista no puede saberlo todo de todo. Pero si sabe un poquito de 30 cosas, seguramente no sabe lo suficiente como para realizar su trabajo en condiciones. el problema está en lo que consideremos “poquito” u “océano”.

  • Charlie Torres

    Ni poquito ni océano bajo mi punto de vista.
    1º hay que saber documentarse y
    2º como dicen los grandes de hoy, adaptarse al terreno una vez estás en él.

    Y con esto no digo que hacer periodismo sea fumar porros o dormir como un mendigo durante 21 días. Al fin y al cabo eso termina siendo un reality show.

    El que sabe de mucho un poco, no sabe mucho de un poco.

    O lo de toda la vida, “el que mucho abarca, poco aprieta”.

    No se puede exigir que sepamos de todo, hablemos 4 idiomas, etc. Partiendo de la base de que la carrera, tal y como está concebida no nos va a traer más cultura si quien la cursa ya es un inculto, se debería separar bajo mi punto de vista, algo que llevo en la cabeza desde hace mucho tiempo: los estudios en periodismo en dos ramas.

    -Historia del Periodismo y la Comunicación ( y ahí meter todos los pufos de asignaturas que de poco sirven en la vida periodística, y que están más hechas al gusto del catedrático de universidad y enfocados en muchas ocasiones a sus tesis doctorales y trabajos de departamento que les terminan haciendo los alumnos, lo cual por otra parte, al menos en la Complutense es algo deplorable y denunciable)

    - Escuela de Periodismo ( como oficio y con prácticas, y con una prueba de nivel de cultura general ) Y a ver si me explico, porque lo anterior, lo de Historia del Periodismo y la Comunicación es lo que actualmente conocemos en un 75% y según la universidad como Licenciatura de Periodismo.

    Abogo por una Escuela de Periodismo independiente. Y cuando digo independiente es fuera de la tutela de grandes medios de comunicación interesados en sacarte la pasta por enseñarte su libro de estilo. Masters como los de Telemadrid, El Mundo, El País, etc., pueden ser muy interesantes, pero son caros y no consiguen colocar periodistas sino moldear a los mejores a su imagen y semejanza. Y ahora que llega Bolonia, te diré el gallo que nos va a cantar.

    Lo de la prueba de nivel, dudo de si ponerla o no, pero podría ser la solución a la incultura que puebla nuestras universidades. Pero que también digo, que quien quiera ser periodista lo será y buscándose las habichuelas el solito. Por ello abogo por lo de la Escuela de Periodismo, como oficio, como curso intensivo de 2-3 años máximo. Para tener un título sí, pero tener práctica. Y de paso, quitarte de enmedio todos los que solo llegaron a periodismo con el objetivo de ser famosetes, salir en la tele, y escupir mierda a la pantalla por dinero, dispuestos a comerse un nabo para triunfar (que dicho sea de paso, podían tragarse un micro con cubo y cable). Pero claro, en este país triunfa la incultura, y los que quieren ser famosetes, son más. Los que quieren ser periodistas, seguimos siendo los menos.

  • José

    Creo que lo que no debío es instaurarse como carrera, como profesión si que es necesario evidentemente ;)

    Este me ha gustado Bocoski (jeje!)

  • Mi butaca: El cuarto poder (Richard Brooks, 1952) « Siguen sin pagarme…

    [...] uno, que ha echado pestes de la profesión periodística, ha acabado la película emocionado y aplaudiéndole como un tonto a [...]

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