El actor Denis Rafter
DENIS RAFTER
Nacido en Dublín, ciudad de Joyce, Beckett, Shaw, Oscar Wilde… Denis Rafter vino a España en 1969 como delegado de la compañía aérea Aer Lingus, pero no dejó atrás su verdadero modo de vida: ser actor. Es además director de cine, ensayista, maestro de actores, escritor, bailarín, fotógrafo, y ha dirigido numerosas obras teatrales y musicales. Vinculado con la escena desde los siete años, se formó en la School of Acting del Abbey Theatre de Dublín, el Teatro Nacional de Irlanda, y en la Guildhall School of Music and Drama de Londres. Ha dirigido obras en Almagro, Mérida, en el Teatro Español, en la Compañía Nacional de Teatro Clásico y actualmente ha llevado a los escenarios “El Mercader de Venecia”. Acude a nuestra cita con una cuidada barba blanca, rasgo esencial para representar en su próximo trabajo a José de Arimatea. Su currículo es, sin duda, inabarcable, pero… ¿qué esconde tras esa máscara teatral? Ahondar en lo humano de Denis Rafter es descubrir la soledad de un actor lejos de su tierra.
P-Quizá su obra más personal haya sido “Actor busca trabajo” ¿es un reflejo de sí mismo…un actor que se encuentra solo, en un país que no es el suyo?
R- Toda persona muchas veces en su vida se siente solo, igual que Gary Cooper estaba “solo ante el peligro”. Debemos enfrentarnos a la soledad, con nuestros errores y pecados. Los japoneses dicen que hay tres caras: la cara que todo el mundo ve, la que ve la familia y tu propia cara, la que se enfrenta con tu dios. Me he sentido solo muchísimas veces en España, por el hecho de que soy un español con cuerpo de irlandés. Intento comunicarme en otro idioma. Vivo en una lucha constante.
P- ¿Esa lucha la ha encontrado en España o es una lucha que Denis Rafter lleva en su interior?
R- Es exactamente lo que dice mi mujer, que soy inquieto. Hace unas semanas me contó que se encontró en un viaje con una alemana que le pidió un libro mío. Tras leerlo, la señora me escribió un correo contándome que mi mujer le había confesado que yo era un hombre muy inquieto. Y le dije a mi esposa que eso a mí nunca me lo había dicho (ríe y se le sonrojan las mejillas). Pero sí, soy inquieto, en el sentido de vagabundo filosófico, aunque llega un momento en que hay que distinguir, seleccionar y elegir.
P- ¿La búsqueda interior de uno mismo es lo que le lleva a hacer teatro?
R-No, yo creo que hago teatro porque nací actor. No tengo la mínima duda de que desde el principio de mi vida fui actor y lo soy porque nada me da más placer que hacer sentir a otra persona, hacer llorar, amar, reír, odiar, temer.
P- ¿Cómo se logra esa conexión con el público?
R- Eso un actor no debería preguntárselo. En el escenario a veces estás actuando y otras estás en otro planeta, fuera de ti mismo. Hay ensayos en los que uno verdaderamente siente algo que no se vuelve a repetir en directo.
P- ¿El actor es una persona inquieta desde que nace hasta el fin de sus días?
R- Sí. Hace años actué en el Festival de Edimburgo y mi hermano, que era submarinista profesional, me llamó para desearme suerte. “Tienes mucho coraje Denis”, dijo él, pero yo me negué. Me respondió algo que me impresionó: “yo solo arriesgo mi vida, tú, en cambio, pones en riesgo tu ego”.Tal vez sea esa la razón que lleva siempre a todo actor a sentir inquietud.
P- En el mundo anglosajón el actor está mejor considerado que en España ¿cree que hace falta más mimo por parte del público para el actor?
R- Sin duda. Me ha sucedido que encuentro a jóvenes actores cuyos padres están totalmente en contra de que lo sean, eso en Inglaterra no pasa. Aquí miran la profesión como algo frívolo, o aún peor, inmoral.
P- ¿Qué cree que puede hacerse para que la gente comprenda que la labor del actor es un mero acto de generosidad hacia el público?
R- Creo que además de ser un problema de educación, es una falta de respeto por parte de políticos, de gente que no sabe responder a ¿qué es un actor? En las escuelas no hay tiempo para tratar la asignatura de teatro. La mayoría de políticos no tienen ni idea de la importancia del teatro, no entienden que el ser humano necesita el teatro para poder expresarse.
P- Cuénteme sus proyectos.
R- Actualemente estoy trabajando en la obra de un joven compositor, José Zarate en Extremadura y actuaré como José de Arimatea. Entre otros proyectos voy dirigir “La comedia de los errores” de William Shakespeare, otra obra en Toledo, sobre autores irlandeses y también preparo una película sobre Pablo de Tarso, rodada en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Y siempre hay otras cosas, como una autobiografía, de la que tengo sólo la primera frase.
P- Tendemos a pensar que la labor del debutante es más complicada que la del actor reconocido.
R- La próxima vez siempre resulta más difícil, por dos cosas: la primera porque nunca sabes si vas a quedarte en blanco, y la segunda, porque cuanto más conocido es tu nombre más arriesgas. La gente acude a verte, unos con los cuchillos sacados y otros para aplaudirte. El actor por eso está inquieto hasta el final de su vida.
Nuestro protagonista, al finalizar la entrevista, se pone en pie, llama a un taxi apresurado, nos da las gracias sin perder la sonrisa que ha mantenido estos 45 minutos y acude a su próximo destino: la RESAD, Real Escuela Superior de Arte Dramático.