El sol del membrillo: Víctor Erice (IV)

Tras 9 años de parón cinematográfico Víctor Erice volvió al mundo del largometraje con un documental; “El sol del membrillo“, un experimento píctorico donde puso a su amigo, el pintor Antonio López, delante de una cámara, para ver como creaba uno de sus cuadros. Durante más de dos horas, algo destacable en el cine de Erice que tan acostumbrado nos tenía a los metrajes de 90 min, asistimos al nacimiento de un cuadro que recrea un membrillero del jardín de Antonio López. Así el acto de pintar una obra durante varios meses de otoño e invierno se convierte en una metáfora sobre el paso irremediable del tiempo.  Pero lo que hace de esta película una obra de arte es, como a partir de un acto artístico como pintar un cuadro, Erice establece una profunda reflexión sobre múltiples temas universales. Uno de los principales de la obra de Erice, el mundo rural, toma un nuevo matiz, ya que la película está rodada en Madrid, y el director nos habla del éxodo rural, del crecimiento de las ciudades y la muerte del campo. En unos años noventa que en España supusieron un crecimiento urbanístico monstruoso, donde el chalecito humilde de López se levanta como un recuerdo de ese pueblo abandonado. Un tema de reflexión nuevo en esta obra, respecto a las anteriores, es la que establece sobre el arte. Así hace confluir en la película a varios amigos pintores de Antonio López que hablan de sus años de formación en la Academia de San Fernando, de autores clásicos, como Miguel Ángel, y sobre su verdadera Escuela (spoiler). Expresando de esta forma su teoría de que todas las obras del arte están ligadas entre sí, que nada es nuevo ni original, sino que proviene de una tradición occidental común. Algo que, por ejemplo Borges, muchos autores han formulado  Respecto al arte, Erice, deja una poderosa reflexión final, el cine y la pintura son lo mismo, la cámara del director se corresponde con la visión del pinto, y así el cine se convierte en cuadro.  Si en algo confluye esta película con sus obras anteriores y posteriores es en la obsesión que tiene el director con el paso del tiempo que, inquebrantable, afecta a todos nosotros y, de la misma forma que caen los imperios, caen las etapas de la vida, y las obras de los artistas, cuyos cuadros pueden verse truncados por un día nublado.

Víctor Erice en Sin futuro y sin un duro

“El espíritu de la colmena”

“El Sur”

“El Sur 2ª parte”

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Una respuesta to “El sol del membrillo: Víctor Erice (IV)”

  • spendin

    Lo más interesante de El sol del membrillo es que trata de una obra, un cuadro, que Antonio López no termina nunca, que deja inacabado. Porque lo importante de la obra es el proceso, la reflexión del artista, más que el resultado final. El juego de la luz, el paso del tiempo (como dices), el proceso, en definitiva. Buen artículo y buen blog. Prometo seguirlo.

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