Archivo mensual: abril 2009

Una becaria en Bali: Mis compañeros de viaje: la cámara y un buen libro

Muchas veces los libros te encuentran porque quieren ser leídos. Por esta punta del mundo los libros en español no abundan, si tengo suerte encuentro alguno en portugués que me saca del paso. Hay mil librerias llenas de best seller y novelas rosas, aunque el otro día encontré  El Quijote,  quizá es un buen momento para leérmelo…

El sistema es buenísimo: un libro cuesta entre 20.000 y 50.000 rupias (un euro viene a ser 14.000 rp) y si lo devuelves cuando acabes de leerlo recuperas la mitad del dinero.

img_5748“Viajando, el veneno de viajar entra en tu sangre, no es preciso ir en busca de nada y hay que emprender camino antes de que comiences a percibir que la marcha atrás en tu vida se ha iniciado de forma irreversible”. El sueño de África, de Javier Reverte.

Ese veneno comenzó a circular por mis venas en cuanto me senté en el avión y abrí su primera página. Un libro es el mejor complemento en los viajes, marca su ritmo, te recuerda buenos momentos o te evade de los malos, es un viaje escrito en tu mano. Éste fue el mejor libro que me pudo recomendar mi librera para comenzar mi vida en Indonesia, me dio fuerza, valor y curiosidad , la más importante y peligrosa de las cualidades en Continuar leyendo


A la Orilla del Betis (y del Manzanares)

Ya llega la Feria a Sevilla, y desde las escaleritas del Muelle de la Sal, a la orilla del Betis, vemos pasar a las muchachas vestidas de flamenca, camino del Real. Y como en estos días previos a la otra semana grande de la ciudad no cesan las noticias, venimos cargados con algunas de gran relevancia y altura.

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A través de un tuiteo de nuestro compañero Pablo Buentes tengo noticia de una entrevista al alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que publica el Correo de Andalucía. En ella, Monteseirín dice al respecto de la estación de Metro de la Puerta de Jerez que “no quiero presionar, pero creo que para otoño podemos llegar bien, siempre con todas las garantías, como siempre ha ocurrido”.

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Diarrea deportiva

Estoy un poco enfadado. Parece que este año, Marca ha iniciado una campaña de diarrea ideológica, o como quieran ustedes llamarlo. La teoría del canguelo en Can Barça. Pase “el villarato”, que denuncien que si el Barça vive en las tres competiciones que juega o si los rivales pasan (cuando pasan) por encima del Madrid, sea porque existe un complot mundial contra el equipo blanco. Sí, hombre, el Barça lleva veinte años seguidos ganando la liga.

Pero ese berrinche tan desagradable me llena de indignidad cuando pasan del lamento arbitral (que, por otra parte, lo hacen y hacemos todos, ayer mismo me acordaba yo de la madre de algún árbitro) a asegurar que el rival está que se caga encima. Son varias las portadas y las páginas que insisten en el canguelo. Una palabra tan desagradable, además. Y que podríamos a aplicar a su eterno rival cuando pisó el Camp Nou como lo habría hecho el Numancia. Pequeñito, pequeñito, y cantarín. Hablamos del mejor Barça de la Historia, de números estratosféricos. ¿Se creen que la afición del Barcelona quiere ganar la liga? ¿Se creen que eso es lo que les importa, y no ver sobre el campo a un equipo legendario? Pero se empeñan en asegurar que este equipo en semifinales de la Copa de Europa tras eliminar a Olimpique de Lyon y al Bayern de Munich (por cierto, bestias negras del Madrid en los últimos años), en final de Copa del Rey tras eliminar a Atleti de Madrid y Espanyol, entre otros, y líder de la liga habiendo roto su tope histórico de victorias, este equipo, repito, de leyenda, que le debe estar quitando el sueño a Cruyff, se caga patas arriba.

Un respeto, por favor. Nadie aquí dice que las nueve copas de Europa del Real Madrid en verdad son de chocolate. Señores periodistas, dedíquense al Periodismo, por favor. Un respeto.


Odio los lunes y la falta de diversidad en las bibliotecas

Cuando me mudé, como es costumbre en la gente desordenada, decidí hacer inventario y selección de mi colección de libros, aprovechando el momento. Seguramente no me di cuenta entonces, pero con la selección hice una especie de línea cronológica y de crecimiento personal que hoy se planta claramente delante de mis ojos.

Hay muchos libros de antes de que yo naciera. No puedo decir que sean heredados de mis viejos, porque no lo son: por hacer honor a la verdad, diría que son robados. Los Miserables, de Víctor Hugo, en una edición bastante curiosa en dos tomos a la que tengo mucho aprecio; A sangre fría, de Truman Capote; una novela titulada La vida privada de la Mona Lisa, cuyo título me atrajo en tiempos, pero que nunca llegué a leer. Y la novela en que se basó Tiburón, que empecé a leer varias veces pero siempre me aburrió.

Los libros de mi niñez seguramente los recuerden casi todos: los cómics de Astérix y de Tintín, numerosos ejemplares de la colección El barco de vapor (La bruja Mon, obra maestra), Fray Perico y su borrico –y sus innumerables secuelas-, La tierra del oro ardiente, y mis primeras novelas de detectives, protagonizadas por un policía llamado Antonino y su ayudante, que sólo respondía al escueto apodo de Bolín. Magníficas ilustraciones en todos ellos, y letra grande, como corresponde.

Con la adolescencia llegó el momento de comprar la primera enciclopedia para la casa: una colección enorme de tomos muy bien encuadernados, que costaron un pastón y que mentiría si dijera que fueron consultados más de dos o tres veces desde que se compraron; bien es cierto, de todas formas, que me proporcionaron buenos ratos en veranos aburridos en los que leía artículos al azar. Con la enciclopedia regalaban una colección de “clásicos de la literatura hispánica”. Ya se imaginan: La regenta, La Celestina, El Conde Lucanor, y unos cuantos libros de poetas desde Lope hasta Machado. Por decir la verdad de nuevo (hay que mantener las malas costumbres), creo que nunca terminé ninguno de ellos. La encuadernación era espantosa y el diseño no invitaba a leer. Supongo que con trece años ya era un sibarita literario.

También empezó, con mi adolescencia, mi etapa de niño raro. Recuerdo con cierto cariño el momento en que empecé a comprar libros por internet porque no los encontraba por Sevilla. Con cariño guardo aún tomos de mi época de lector de manga, a pesar de estar seguro de que nunca los volveré a leer: Gantz, Paradise Kiss, Angelic Layer, y la colección completa de Akira: seis tomos a dos mil quinientas pelas cada uno, que por entonces era una verdadera barbaridad para la economía de un treceañero. Esto no se lo digan a nadie: todavía anda por aquí el “manual de instrucciones” del juego de rol de El Señor de los Anillos. Nunca conseguí jugar una partida en condiciones. Qué largo y pesado de leer que era…

Cuando no leía rarezas como las mencionadas, leía cualquier otra cosa que me pusieran delante. Reconozco que no tenía mucho espíritu crítico por entonces. Me interesé por la Ciencia Ficción, y como testimonio aún guardo Slan, de A. E. Van Vogt. Me interesé por la novela de aventuras, y por aquí andan Kipling y Stevenson. También es el tiempo en el que hice mis “colecciones”: tres diferentes de El Señor de los Anillos, en diferentes ediciones, y Harry Potter, y la estupenda saga de Lyra Lenguadeplata, La materia oscura de Philip Pullman. Creo que por entonces también fue cuando pude empezar a considerar “malas” algunas novelas: la primera fue El ídolo perdido, de Douglas Preston y Lincoln Child, comprada por cuatro perras en una feria del libro. No malgasten el dinero con ella.

Cuando terminé de leer por segunda vez El Señor de los Anillos, sentí que difícilmente volvería a leer alguna novela tan buena. Así que, durante un tiempo, dejé de leer. Seguía comprando libros, y los ojeaba, pero rara vez con la pasión con la que lo hacía antes. Coincidió con el tiempo en que empecé a tomarme en serio la poesía, y empecé a comprar clásicos de poesía y antologías, con la esperanza de que me sirvieran de algo. Incluso llegué a comprarme traducciones de Catulo, y de Cavafis. Un secreto: tampoco los terminé de leer nunca.

En cuanto a la novela, quizá por haber desarrollado un poco el gusto crítico, empecé a leer menos, pero también mejor, y las alegrías que me dieron algunos libros las recuerdo todavía con mucho cariño: Farenheit 451, Crónicas Marcianas, El vino del estío, todas de Bradbury; El cero y el infinito, de Arthur Koestler. Todo esto aliñado con algunos libros que ni siquiera sé muy bien cómo llegaron a mi estantería aún: biografías de Stalin y de las Spice Girls, libros de J. J. Benítez y Jiménez del Oso, y conspiranoia varia sobre el Proyecto Manhattan y Einstein.

Finalmente me volví como soy ahora: selectivo y despilfarrador. Las últimas estanterías de mi habitación están llenas de buenos libros de poesía y novelas estupendas, y en los últimos dos años he desarrollado el gusto por los buenos libros de ensayo. Chesterton y Jünger, por ejemplo. También han entrado en mi colección, casi por casualidad, algunos libros de teología, y otros relacionados con cosas más actuales como los medios de comunicación y la publicidad. Y como remanente, aún sigo comprando de vez en cuando buenas novelas gráficas. Disfruté como un enano con V de Vendetta, con Una historia de Violencia y con mi pequeño secreto, que sigo guardando por si alguna vez soy capaz de dirigir una película. Ya ni siquiera sé dónde voy a ir metiendo los libros nuevos que compro.


Radio Ruina vol. 4

Ya estamos aquí con un nuevo volumen de Radio Ruina, el podcast del Sinfu, hecho desde Sevilla para el mundo. Aunque esta semana sólo hemos podido contar con tres participantes (Buentes, Bukowski y Jesu), hemos conseguido apañárnoslas para hacer un podcast de mayor duración que el volumen 3, aunque no excesivamente largo (algo más de media hora). Además, estrenamos la sección La cocina de Sin Futuro, dedicada a los posts de nuestro blog, e intercalada entre el resto de nuestras secciones habituales.

Esperamos que os guste este nuevo capítulo de Radio Ruina, y no olvidéis que esperamos cualquier impresión, comentario, sugerencia, petición, alabanza o insulto personal. ¡Comentad!

Descarga el podcast


Nuevos Periodistas: otro proyecto Sin Futuro

Nuevos Periodistas: descubriendo a las promesas del futuro

Nuevos Periodistas: descubriendo a las promesas del futuro

Oficialmente y desde este espacio doy por inaugurado el blog Nuevos Periodistas, un proyecto que ponemos en marcha la gente de Sin Futuro para dar a conocer y profundizar en todos aquellos proyectos iniciados por estudiantes de periodismo o jóvenes periodistas.

Este nuevo blog será más bien un videoblog en formato entrevista y videoreportaje y formará parte de un proyecto mucho más ambicioso que aún está por desarrollar (o refundar, mejor dicho).

¿El por qué de este blog? Entre la juventud hay auténticos talentos que pasan desapercibidos entre la masa estudiantil, gente realmente brillante con ideas y proyectos que no son tenidos en cuenta por la edad e inexperiencia de sus autores, estudiantes a la espera de una oportunidad con la que demostrar lo que realmente valen y que sería una pena que se apagasen bajo el peso de una beca o un trabajo explotador.

Con este blog pretendemos mostrar a las futuras promesas en periodismo, personas en las que depositamos todas nuestras esperanzas para construir el periodismo que nos merecemos.

Y para comenzar, una pequeña entrevista a los creadores de Pepino News, proyecto del que ya hemos hablado aquí.


Nace Pepino News, un blog periodístico hecho por estudiantes

Después de la experiencia recogida en sus blogs y la experimentada en DosPuntoCe, Guybrush y Afilamazas (como son conocidos en lo digital) se han lanzado a la piscina con un nuevo proyecto: Pepino News, un blog periodístico hecho por  7 estudiantes de periodismo de la Universidad Complutense: Gilkacuentos, Víctor Guybrush, Iago Morais, Víctor Navarro (Afilamazas), Zalais, Chus y Dani.

Según cuenta Guybrush en su blog, el  nombre es de mi autoría, pero ellos decidieron adjudicárselo viendo que no encontraban ningún otro que fuese resultón y porque van a hacer auténticos “pepinos” de noticias que darán que hablar. Ejemplo de ello es esto o esto.

Desde Sin Futuro les auguramos la mayor suerte del mundo, pues han decidio adentrarse por un terreno farragoso que muy pocos conocen pero del que saldrán triunfantes.

Para que conozcáis más de este proyecto, aquí os dejo esta entrevista que les hicimos a sus promotores. Entrevista que será la primera de muchas dirigidas a dar a conocer a jóvenes periodistas o estudiantes de periodismo que deciden empezar sus propios proyectos digitales.


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