Los pasados días 4, 5, y 6 de mayo, se celebraron las jornadas “Medios de Comunicación y Deportes”, organizadas por la Junta de Andalucía, sobre las difíciles pero necesarias relaciones entre ambas disciplinas. A ella acudieron los más importantes entrenadores nacionales de variadas disciplinas deportivas. El tercer día, tocaba el turno de Paco Chaparro, ex entrenador del R.Betis, y de Manolo Jiménez, del Sevilla F.C. Habla Chaparro, y comienza diciendo que “los medios deben apagar sus cámaras, ya que voy a exponer cómo he trabajado a lo largo de la temporada, y por respeto a un equipo que todavía se juega el descenso, si no apagan las cámaras no explico nada”. Paco se llevó un material preparado para pryectarlo en diapositivas, pensando en los estudiantes de Periodismo y de INEF allí presentes, y no se esperaba que allí estuvieran los periodistas de todos los medios nacionales y locales. Los medios tienen todos los días del año ruedas de prensa para preguntar a Chaparro lo que quieran. Con todo, se negaron a apagarlas. Tuvimos que decirles los alumnos que las apagasen, porque las jornadas estaban hechas para nosotros, y no para los medios. A regañadientes, la apagaron. Resultado: cada vez que hablaba Chaparro, el murmullo y las risas en la zona donde se situaban los periodistas era vergonzoso. Así trabaja la prensa deportiva, o me das o te critico. Lo sorprendente es que hasta el moderador, Javier Bermejo, pasó con varios comentarios y risitas a perderle el respeto a Chaparro por su comentario. Vaya panda de buitres. Yo y mis compañeros de periodismo nos quedamos sorprendidos, y nos dimos cuenta ese día de la realidad de la profesión.
Fue el unico entrenador, de los ocho de fútbol que fueron, dispuesto a enseñarnos algo y que llevaba material didáctico preparado. Y el resultado fue patético. Los murmullos incesantes de los periodistas profesionales no le dejaron acabar de exponer lo que preparó. Pero lo mejor viene a continuación. Yo, junto a varios compañeros más, nos acercamos a Paco una vez acabada su charla para comentar en privado sus impresiones acerca de lo que ocurre en el equipo heliopolitano. Muy amablemente nos atiende, pero a cambio de que no se publique nada por respeto al equipo.
Ese mismo día, Carlos Tur, un alumno de nuestra facultad en prácticas en ABC, intenta contactar conmigo a través de un amigo común. Sus palabras fueron “no tengo nada que publicar y necesito un artículo para mañana. Dime qué te dijo Chaparro”. El que un periodista después de estar presente en una charla de dos horas de duración, en la que además se incluyó una extensa rueda de preguntas, no tenga nada que publicar, ya dice mucho de la clase de periodista ante la que nos encontramos. El que encima, quiera publicar una información en off a toda costa, ya nos habla de su persona.
Como no consiguió lo que quería, me llama esa misma noche diciendo nuevamente que le diga lo que nos comentó Chaparro, “porque de todas formas lo voy a publicar mañana”. Cuál es mi sorpresa y la del grupo de unos 10 estudiantes que estábamos allí, cuando vemos al día siguiente en la versión impresa de ABC y en su página digital Alfinaldelapalmera.com una noticia que dice “Chaparro se muerde la lengua en público y le da rienda suelta en privado”. Este artículo, en el que la mitad es mentira y la otra mitad es exagerado y sacado de contexto, lo elaboró a raíz de los comentarios de dos compañeros míos de clase que ni siquiera estuvieron presentes en la charla. Es curioso también ver cómo se hacen pasar por citas directas palabras inventadas y declaraciones que no existieron. El resultado, es el artículo tan penoso que hemos mencionado, que le traerá consecuencias a Chaparro a buen seguro.
Esas consecuencias del artículo se pueden ver en los comentarios de la noticia vertidos sobre su propia persona, del tipo “valiente COBARDE y acomplejado”, o “Los caballeros demuestran que lo son cuando saben comportarse y no tiran la piedra y esconden la mano”. Son gente que no conocen a Chaparro -a mí me cambió la idea que tenía de él radicalmente- y que creen que habló sabiendo que se le iban a publicar. Desgraciadamente, tan sólo unos pocos saben qué fue lo que pasó. Y a pesar de que la censura en los comentarios actuara -a mí no me han dejado comentar por decir lo mismo que estoy diciendo aquí-, algunos de mis compañeros sí pudieron dejar su opinión en la noticia, que fueron del tipo:
Da vergüenza que un periodista publique esto por el simple hecho de “me he enterado” o “me han dicho”. Primero a contrastar y a tener pruebas de voz o imagen y luego a escribir en la web. Lo dicho, periodista de pacotilla.
Me resulta curioso porque resulta precisamente que quien lanzó la pregunta de Emaná fue el que escribe este comentario. Las demás preguntas las realizó otro compañero, el cual ha estado conmigo estos 3 días del curso “Medios de Comunicación y Deporte” y puedo asegurar, que en petit comité Chaparro contó muchísimas cosas más. Lo que ocurre que el periodista que ha escrito la noticia sólo se ha enterado de pequeñas filtraciones.Además, el grandioso Carlos Tur ha sacado todo de contexto, distorsionando lo que dijo Chaparro. Para sacar el morbo primero hay que saber lo que nos dijo Chaparro al pequeño grupo de unos 15 estudiantes (sin cámaras ni micrófonos)Como decía Chenoa, cuando tú vas yo vengo de allí…
Yo también estuve en las jornadas los tres días, y fui del grupo con el que Chaparro, amablemente, estuvo departiendo. La actitud de los periodistas cuando pidió que se apagasen las cámaras fue lamentable, estropeasteis la que iba a ser la mejor de las charlas, la del ponente que más nos iba a enseñar, el único que habló sobre lo que hace dentro de un vestuario, el único que mostró la otra cara. Periodistuchos como vosotros sois los que ensuciais el nombre de la profesión que tanto amo y con la que algún día espero, dignamente, ganarme el pan.
¿Por qué no se incluye en la noticia que Chaparro dijo que no quería hablar de esas cosas ante la prensa porque el Betis está luchando todavía en liga, y no quería que sus palabras influyesen en el juego del equipo? Muy bien, chaval, muy bien, así se hacen las cosas. Puede que le de a Lopera la razón por una vez cuando dijo que la prensa es en parte responsable de la situación del Betis.
Este periodista no tiene ni idea de lo que paso. Primero que estuviera en el lugar y segundo que no invente a partir de lo que otros que tampoco estuvieron en el lugar le dijeron. Ojo, ni soy prochaparro ni pronada mas bien todo lo contrario, solo soy un estudiante de periodismo que todavia cree en los valores que nos inculcan en la facultad.
Yo estuve en esa charla… Es más, fui el que más habló con chaparro tras su magnífica exposición de ideas en el curso, y quiero romper una lanza a su favor. Chaparro no dijo lo que aparece en esta información. El periodista no tiene ni idea, primero porque no estaba presente, lo que le cuenta está distorsionado por otros, a los que el periodista acudió suplicando diciendo que si no le decían nada no tenía ni para publicar. Una pena que un semiperiodista no tenga nada que publicar después de 2 horas de charla de los entrenadores










[...] Un ejemplo de mal periodismosinfuturoysinunduro.com/2009/05/09/un-ejemplo-de-mal-periodi… por Kunzahe hace pocos segundos [...]
Gilipoyas nos vamos a encontrar en todas partes, hombre. La verdad es que lo siento por Chaparro, que haya sido tratado de esta manera. Pero hijos de puta que hacen (y están muy dispuestos, e incluso deseando hacer) este tipo de cosas te vas a encontrar a puñados.
En mi facultad nos pidieron elaborar una página de noticias con la conferencia de la jornada inaugural del curso. El resultado fue ver como a 150 personas (o más, a saber) agobiando a los invitados. Mientras unos pocos colocamos nuestras grabadoras en lugares decentes y nos quedamos sentados dando gracias al invento del teleobjetivo, otro montón de compañeros empezaron a masacrear a base de flashes a todo el que subía, aunque fuera un conserje. Hubo un caso, el de una mujer que había quedado viuda y recogía un premio póstumo en honor al fallecido, que fue para liarse a repartir hostias entre los compañeros. La muejr llorando y los compañeros de clase masacrándola a golpe de flash. Paparazzis, tío. Gente sin nada que decir, gente llena de mierda y que espera salvarse mediante la mierda de los demás.
¿Sabes si Carlos Tur logró contactar con alguno más de los que escuchó la charla?
A ver si no consiguió la información de ti pero sí de otro…
Me cuesta creer que Carlos haya hecho así, porque lo conozco y te puedo asegurar que nunca ha hecho nada parecido y además es una excelente persona -por lo que hubiera estado bien que te ahorraras los juicios de valor hacia su persona-, pero si es cierto esto que afirmas (no digo que no lo sea, sólo eso, que me cuesta creerlo), las críticas no sólo habría que hacerlas a Carlos, sino también a aquellos que supuestamente actuaron como su fuente.
Por eso a mí me gustaría que nombraras también a esos dos compañeros de tu clase que supuestamente le dieron la información a Carlos Tur. El deber de un periodista que, como tú, quiere defender la verdad y el honor de la profesión es, además de criticar al que firma la noticia, denunciar al que, teniéndose también por periodista, difunde una información falsa a sabiendas.
Te animo a que des sus nombres. Ellos contribuyen también a la degeneración del periodismo.
Por cierto, dediego, a ver si te cortas un pelo a la hora de llamar gilipollas e hijo de puta a una excelente persona a la cual no conoces.
Respecto al caso que citas, no creo que por el hecho de hacer una foto a una persona que llora mientras recoge un premio sera como para calificarlo de paparazzismo. ¿Cómo calificarías entonces el fotoperiodismo de guerra, que da fotos en las que se ven cosas mucho más atroces? No me seas inocente.
Por cierto, “masacrear” no existe.
No me refería a este caso en concreto, sino a la gente que actúa de este modo. No se trata de fotografiar a quien llora, sino del acoso a los invitados a un evento y, en el caso de la mujer, aprovechar la situación y dejarse llevar por esa sed de sensacionalismo. Eso es de hijo de puta.
Y en la facultad sobran gilipoyas, así que no creo haberme pasado.
¿Tú que sabes si entre esas personas que hacían fotos había una que es la más respetuosa del mundo y sólo hace su trabajo, sin ninguna ambición de conseguir una historia morbosa ni de saciar su sed de sensacionalismo?
Que en la facultad sobran jilipollas no hace falta que lo digas. Eso lo sé yo antes que tú. Pero ello no implica que tolere que insultes a un amigo mío al cual tú, pare empezar, ni conoces, y que no deja de ser una excelente persona aunque haya hecho algo mal. Porque, ya que hablamos de jilipollas, yo podría haber citado a algún amigo tuyo, pero no lo he hecho, para empezar porque no los conozco lo suficiente y puede que me equivoque, pero básicamente por respeto a ti.
Por eso te doy un consejo: no te tomes tantas ligerezas a la hora de llamar jilipollas a la gente, sobre todo si no los conoces. Porque te puedes llevar una sorpresa (o más de una, y no muy agradable) y porque además puedes estar molestando a más de una persona.
Ana, conozco a los dos chavales de quienes sacó la información, y no tenian ni idea más que de oídas de lo que dijo chaparro. Es más, te adelanto de que están decepcionados con lo que hizo Carlos porque me lo han comentado ellos mismos.
Lo que tendría que darles es vergüenza por dar información falsa. Ellos también son culpables de esta situación.
Seguimos queriendo saber quiénes son.
Jesu, que no. Los dos chavales hablaron con Carlos en plan amigo, no como periodista, contándole lo que escucharon de oídas y sin esperar que se publicase para nada, porque ellos no sabían nada, y que si queria algo para publicar que me llamase. Si quieres te digo mañana en la facultad quienes era y verás como no te habla bien del tal Carlos, y eso que han sido hasta ese día muy amigos. Es como si yo te hago un comentario informal “se dice que tal”, en una conversación informal, y luego tú lo haces pasar mañana como verdad, inventando citas textuales e imaginando situaciones inverosímiles que no se dan. Es más, el redactor actuó de tal manera que si hablas con alguno de los dos te dirá poco menos que Carlos le ha dado una “puñalá trapera”, pa entendernos. Si quieres te los presento mañana y que te digan ellos mismos lo que pasó.
De todas formas, quiero recordar que aún suponiendo que las fuentes fuesen falsas y actuasen para engañar al periodista, que no ha sido el caso, el error estaría en el periodista como único responsable, por no contrastar y difundir algo falso.
El error es siempre del periodista y no de la fuente. Eso es básico. Y en caso de error, es de profesional honrado publicar una rectificación.
zaybat tiene razón. las fuentes se contrastan y todos sabemos que las hay interesadas y malicosas.
Estoy de acuerdo en que el periodista debe contrastar las fuentes y que el error es del Carlos. No pretendo defenderlo ante un error del que tiene culpa.
Lo que no me trago es que los dos que actúan como supuesta fuente estén sorprendidos porque el Carlos ha publicado una información falsa. ¿Qué cojones esperaban? No ha hecho más que publicar lo que ellos le dijeron. Si no querían que publicara eso, ¿para qué carajo le hablan de una charla de la que, por cierto, no tenían ni idea?
El problema aquí no es que haya fuentes maliciosas, interesadas e intoxicadas. Eso ya sabemos que lo hay. El problema es que estamos hablando de una fuente constituida por dos chavales que además son periodistas. Por lo tanto, el hecho de que estos dos aspirantes a informadores se dediquen a difundir información falsa a sabiendas -ellos sabrán con qué intención- ya debe ser motivo de tanta preocupación como la que nos provoca el artículo publicado por Carlos Tur.
No estamos hablando de una empresa, de un partido político o de un ciudadano de a pie. No. Estamos hablando de futuros -y, por lo que demuestran, falsos- profesionales de la cosa periodística. Lo que reivindico es que estas malas artes, que contribuyen al fomento y asentamiento de las malas artes en el periodismo tanto como el artículo del Carlos, sean denunciadas también con nombres y apellidos.
O todos moros, o todos cristianos. Que con el tema del amiguismo y el doble rasero así nos va en la profesión.
Jesu, el problema es que hablas sin saber lo que pasó.
[...] Un ejemplo de mal periodismo (II) (Sin Futuro Y Sin Un Duro) [...]