El otro día en clase de Ética y Deontología Periodística, Eva, compañera de clase, leyó en voz alta una información extraída de la página web Rebelion.org, que a su vez provenía de los blogs del diario Público, sobre la realidad actual que vive actualmente Somalia.
El artículo, titulado Los verdaderos Piratas de Somalia, fue escrito el 26 de octubre por Joaquim Sempere, profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona, y responde a algunos de los interrogantes no satisfechos por los medios de comunicación de masas y que aún hoy día presenta la población: ¿quienes son los piratas que secuestraron el Alakrana?, ¿por qué el Alakrana se tiene que ir a Somalia para pescar?, o ¿qué hacen en las costas somalíes barcos procedentes de las principales potencias mundiales?, son algunas de esas dudas que el siguiente texto nos ayudará a aclarar.
A mí personalmente me impactaron las argumentaciones de Sempere, y por ello quiero compartirlo con los lectores del Sinfu:
En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.”
Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.
Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?
Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.
Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.
España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores? Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?
El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.
Por otro lado, tenemos este reportaje, extraído del blog Fuerteventuralimpia, en el que se da una imagen más cercana de los piratas que campan por las aguas del cuerno de África. En el se ve a la población local -de Kenia, país fronterizo con Somalia- orgullosa del trabajo de los piratas, que ahuyenta a los grandes barcos pesqueros que saquean el pescado de sus aguas territoriales, lo que ha provocado una mejora de calidad de vida en los pescadores locales. “Estamos encantados con los piratas si mantienen a los gandes barcos muy lejos de la costa, y no aquí al lado”, dice uno de los pescadores locales entrevistasdos; “nos alegramos de que los barcos no faenen por aquí. Si pescan cerca, todo el pescado desaparece”, dice otro.
Cada vez está más claro que las noticias que vemos en los medios convencionales no son más que una versión sesgada de los hechos. Y ojo, lo peor no es eso; lo peor es que la mayoría de la población ni siquiera se cuestiona lo que ve por televisión. Como dirían los agentes Mulder y Scully, la verdad está ahí fuera.









Creo que lo sabiamos. De hecho los medios tambien han comentado eso, pero digamos que sin hacer el suficiente y necesario hincapie, solo lo justo para poder decir luego que no ocultaron nada. Pero lo que cundia era explotar el hooliganismo futbolero: nos atacan, defender a los nuestros, el gobierno cede, la oposicion se aprovecha… etc
sois tontos del culo a estos negratas que juegan a Jhon Silver habria que tratarlos cono a estos. Colgarlos por los tobillos hasta que se mueran y dejarlos en la costas como avisos a otros piratas…..si quieren jugar juguemos
Lo mejor que podrías hacer es tomarte unas vacaciones en Somalia y empezar a comprender porqué es tan divertido jugar a ser “John” Silver…
Para completar la noticia uno se pregunta ¿el pescado robado es consumido en España? Y la respuesta es que prácticamente no. El voraz apetitio asiático por el pescado hace el resto.
http://im-pulso.blogspot.com/2009/11/por-que-se-habla-tanto-del-atun-al.html
Muy bueno el post.
Felicitaciones.
He estado buscando en la pagina de Publico el articulo de Sempere, y no hay manera.
¿Podrias poner la URL directa?
http://blogs.publico.es/dominiopublico/category/joaquim-sempere/
Está en los blogs de Público
Gracias
[...] se encargó de preparar a los Guardacostas Voluntarios Nacionales, preparados en un principio para mantener alejados del mar territorial somalí a los buitres occidentales deseosos de carroña y que, como era de esperar en uno de los países más pobres del mundo, pasaron a ser [...]
[...] se encargó de preparar a los Guardacostas Voluntarios Nacionales, entrenados en un principio para mantener alejados del mar territorial somalí a los buitres occidentales deseosos de carroña y que, como era de esperar en uno de los países más pobres del mundo, pasaron a ser [...]
Enhorabuena por tu gran escrito, Cerote. Ignoraba por completo qué pasaba respecto a los piratas somalíes, y desconocía también que, una vez más, el dinero está detrás de todo (o de casi todo).
Quizá los keniatas y los somalíes no puedan justificar lo que hacen, pero ¿pueden hacerlo los grandes países? La respuesta, seguramente, sea que no. Hubo una Primera Guerra Mundial y luego una Segunda Guerra Mundial. ¿Habrá una Tercera Guerra Mundial: la lucha por los recursos naturales? Si no gestionamos bien dichos recursos, posiblemente suceda.
Un saludo, Cerote.
Muchas gracias Luis, un saludo
Otro ejemplo más de explotación occidental por parte de pesqueros como el alakrana:
“El sueldo de los marineros del Alakrana no europeos es de 120 euros al mes”
http://www.cronica3.com/2009/11/herederos-de-la-mar-enviara-axuda-ao-marineiro-de-costa-de-marfil-que-so-cobraba-120-por-traballar-no-alakrana/
Via meneame
Estupendo análisis. Gracias por decir lo que la hipocresía de muchos medios de comunicación no denuncian.
Yo, si en mi próxima vida nazco en Somalia, y diezman mis recursos y mis costas para saciar un apetito obscenamente consumista, también me haré pirata. Y que les jodan a los pescadores.
Este artículo ha sido citado en Le Monde Diplomatique en español, en el número del mes de diciembre.
Muchas gracias por el aviso, Zaybat. La verdad es que por un lado estoy orgulloso de que un artículo mío aparezca en portada de Le Monde Diplomatique, junto a otro de Ignacio Ramonet. Por otro, ando algo sorprendido, pues el artículo de Le Monde Diplomatique es una versión casi literal de este mismo artículo, de este otro también mío -segunda parte de este reportaje sobre Somalia-
http://sinfuturoysinunduro.com/2009/11/22/hart-security-la-compania-que-prepara-a-mercenarios-para-la-guerra/
y de este otro:
http://www.diagonalperiodico.net/Una-vision-distinta-de-los-piratas.html
Incluso los enlaces de la cadena ser, hartsecurity, o the guardian que usa el medio son los mismos que previamente utilizo yo. Será casualidad.
[...] http://sinfuturoysinunduro.com/2009/11/21/una-vision-diferente-de-los-piratas-somalies/ [...]
Claro, yo tambien me hare pirata; o todavia mejor hare una ong subvencionada por algun progre que de verdad entienda que ser pobre justifica violar a una niña de 12 años o asaltar barcos en aguas internacionales.
La verdad no se si dais mas pena o asco
yo espero ponerte cachondo.
Enhorabuena por el artículo crack
[...] Una visión diferente sobre los piratas somalíes (Sin Futuro Y Sin Un Duro) [...]