La II Guerra Mundial fue un conflicto que fascina de una manera sin precedentes, tal vez solo comparado por la atracción que ejerce la Edad Media a través de la recreación mítica que hemos reconstruido en nuestros días.
Pienso que estas épocas nos atraen por el grado de exhaltación de los instintos que supusieron. Instinto de supervivencia y el instinto de matar. El ser humano reducido a su expresión más básica. Matar o morir. Morir matando. La gloria del guerrero. Nuestras sociedades occidentales han suprimido o reprimen estos instintos que tan solo tienen cuando contemplamos la pantalla o nos metemos en un videojuego.
Por eso nos gustan las películas bélicas aunque seamos profundamente pacifistas. Por eso nos fascinan las imágenes de guerra. Y si van acompañadas de una música épica como es el caso de este vídeo, la excitación ya es total.








