Un cacique más en Guadalajara, la República de la Mierda


Cuando el río suena, agua lleva. Que mi propio padre me avance lo que va a ser noticia no es novedad en una provincia como Guadalajara, en la que todos se conocen, por alguna u otra razón, y al final todo se sabe, tarde o temprano. Hace como unas dos o tres semanas, mi padre me comentaba que el alcalde de Yebra, el señor Pedro Sánchez Yebra, que lleva en su apellido el orgullo título de ser yebrano hasta la médula, además de ser quien rige el pueblo, llevaba planteándose bastante tiempo presentar la candidatura de su municipio para albergar en el territorio un Cementerio de Residuos Nucleares de Alta y Media actividad, o como lo llama el Gobierno de España, un Almacén Temporal Centralizado.

Llamar Almacén Temporal a un Cementerio de Residuos Nucleares cuya carga radioactiva estará activa miles de años, ya da la clave de lo que nos mienten nuestros políticos.

Y claro, el Martes 19 reunió a sus concejales en pleno extraordinario, decidiendo que Yebra, concurría como municipio candidato a albergar el Cementerio Nuclear.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Una vez más, se ha puesto en tela de juicio el liderazgo de los políticos por el bien de los ciudadanos, sean de un color u de otro. También vemos cómo quien es el responsable de este alcalde del Partido Popular, la señora María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP nacional y presidenta del partido en Castilla La-Mancha, evade su responsabilidad en cuanto a la política que practica. Afirma que su partido si está de acuerdo con las nucleares, pero en la tierra que le toca defender, no quiere un cementerio, y por ello piensa en expedientar al alcalde Sánchez Yebra, mientras mantiene su incoherente discurso, algo que aprovecha por otro lado el PSOE desde las filas de Jose María Barreda, el presidente de la Junta de Castilla La Mancha, que por otro lado es el mismo partido que necesita que se construya este almacén al estar ahora en el Gobierno de España.

Y vuelta a empezar, por mucho que los ciudadanos nos movamos, y que antes de que el propio alcalde aprobase en pleno presentarse al concurso público de la secretaria de Estado de Energía cuyo plazo vence a finales del presente mes, 37.000 firmas de ciudadanos, recogidas como antaño, a pie de calle, ya se habían presentado en el centro de Prensa de Guadalajara el Lunes 11, justo ocho días antes.

La historia vuelve a repetirse en esta provincia despoblada y explotada, solidaria y amiga. La misma cantinela de siempre. Los caciques siguen campando a sus anchas, y hacen caso omiso a los dictados de los ciudadanos.

Igual da que se le expediente por su partido, que de poco serviría. Igual da que muchas “malas lenguas” hayan asegurado en voz baja que los alcaldes de Yebra, Almonacid, Zorita de los Canes y Valdeconcha, ya habían previamente pactado solicitar la candidatura desde uno de sus municipios, por el bien de la comarca.  Hay que recordar que la instalación del almacén reportaría 12 millones de Euros anuales al municipio y a los vecinos colindantes en 10 km a la redonda. Hay que recordar, que Yebra está ubicado a tan solo 12 km de la central nuclear de Zorita de los Canes, que actualmente se está desmantelando tras su cierre hace unos años. También es necesario recordar que España no tiene un Almacén de Residuos Nucleares de Alta Actividad, es decir, los residuos que se producen en las centrales nucleares, y que actualmente son almacenados en las propias centrales. También no está de más saber que el alcalde Sánchez Yebra se llevó en 2008 a los vecinos del municipio de excursión a conocer el almacén de residuos holandés, modelo del que se quiere construir en España. Es por ello, que Yebra ya se ha convertido en el principal candidato para que la basura de todas las nucleares españolas, llegue y pase por las carreteras de Guadalajara y acabe siendo almacenada en Mierda, (quería decir, en la República de Yebra).

Guadalajara es la provincia española con más municipios, y también con los municipios más pequeños y despoblados. Es una provincia variopinta en la que la unión entre los vecinos de los propios pueblos, es a veces todavía difícil por las heridas de la Guerra Civil y los desastres de la posguerra. Si ni los propios vecinos de los propios pueblos se unen, es difícil pensar que lo hagan unos pueblos con otros, pues como en cualquier lugar de nuestra España profunda, la rivalidad surge entre los pueblos vecinos hasta en un partido de fútbol o de petanca o de bolos.

La desunión de nuestra sociedad, la guadalajareña, y la de todos los que vivimos en estos tiempos actuales, es tal, que permitimos que ocurra lo que nunca dejaríamos que ocurriese. Hemos callado ante los desmanes de aquellos que por su propio enriquecimiento han construído una economía de mercado basada en la inflacción del ladrillo, con el apoyo de aquellos a los que votamos y casi regalaban el terreno público. Esto nos ha ocurrido a todos los españoles, y ahora nos quejamos, pero no ponemos el punto de mira en los culpables, porque los caciques son tantos y tantos ya se han esfumado…

Y nuestra provincia en cambio, en la voz de sus ciudadanos ha gritado en más de una ocasión, antes de que se produjesen los hechos, durante y después, recibiendo caso omiso. Antes de que se instalase la segunda central nuclear, la de Trillo; en los años 80, el transporte del reactor quedó parado en la capital alcarreña por la movilización de los vecinos. Los alcaldes de los pantanos, también se unieron y se enfrentaron a Bono, en los años 90, en contra de un trasvase Tajo-Segura que dejaba a los pueblos ribereños sin agua, en ocasiones para el propio consumo humano, para que otros regasen los tomates y metiesen la bolita en el par 18 en un territorio árido, como el murciano. Y si le falta agua a las Tablas de Daimiel, porque los propios agricultores de esa zona se han cargado y esquilmado mediante pozos ilegales el Acuífero 23, esta provincia se la da ahora. Y si Barreda pone en un Estatuto de papel mojado que se va a acabar el trasvase, nosotros nos lo creemos… Que hay que sacar el gas de Argelia, el que tiene comprado el gobierno Español desde hace años, pues nos buscamos una cueva subterránea debajo de Yela y Hontanares, dos pueblos que no juntan entre ellos ni 100 habitantes, y les metemos el gas debajo.

Lo que me hace gracia de todo esto, es que los políticos nos digan que estas instalaciones son buenas para la provincia y para los pueblos, y que generan trabajo. Sí, algo de trabajo y mucha Mierda, igual que ha pasado con la burbuja inmobiliaria, algo de trabajo, y muchos pisos, y ahora seguimos igual o peor que antes. Sin industria y sin trabajo.

¡Que el capricho de los caciques siga siendo el que decide el futuro de esta nuestra República de Mierda que es la provincia de Guadalajara!

Ustedes mientras, separen para reciclar. Sepárense de sus semejantes ciudadanos, para que el poder vuelva a ganar.

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Acerca de Charlie Torres

Hombre multitarea. Mente multidisciplinar. Consultor en nuevas tecnologías en Red Torres. Producción de live streaming, productor audiovisual, informático y redactor de contenidos. Mi blog. Ver todas las entradas de Charlie Torres

2 respuestas a “Un cacique más en Guadalajara, la República de la Mierda

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