Cómo destruir una película


Antes que nada, “Déjame entrar” es una película de amor. También es una película de vampiros, pero esto es lo menos importante. Desgraciadamente ha coindido con el bombo-éxito de la saga Crepúsculo y sus derivados (atentos a la serie “No soy como tú” de Antena 3, que se los ve venir) pero no tiene nada que ver. “Déjame entrar” es una de las joyas recientes del cine sueco, y que parte de una novela no menos interesante: ambas son una historia de amor imposible, y sin embargo repleta de concesiones más o menos trágicas.

Explico rápidamente el argumento: Óskar es un niño tímido y que tiene problemas para ser aceptado en clase. Los otros niños lo acosan y golpean, y Óskar sólo puede aceptar y encontrar refugio en una violencia contenida que refleja perfectamente su colección de recortes de prensa acerca de muertes y asesinatos. Una chica muy extraña, Eli, se muda al piso de enfrente. Eli es muy pálida, tiene un aspecto bastante débil y lo primero que le dice a Óskar es que no pueden ser amigos. A partir de ahí empieza todo.

La película fue un éxito y acabó siendo nominada al Goya a mejor película extranjera en nuestro país, que perdió ante Slumdog Millonaire. Se ha llevado una buena cantidad de premios y las alabanzas de la crítica internacional. Además, en Estados Unidos ya están trabajando en un remake (temblemos) con un guión distinto también basado, dicen, en la novela.

El problema está en cómo se ha vendido la película. Desde el principio se la enmarcó en el género de Terror, con suerte en los géneros Terror y Romántica, y toda la publicidad que se le dio partió de este punto. Así se explican el trailer y la sinopsis, pero no los numerosos comentarios de la prensa y la crítica. La historia de Óskar y Eli se ha intentado vender como una película llena de tensión y sangre, sin descartar la ternura, pero como película de miedo. Los premios que se ha llevado no los ha ganado como película de vampiros, ni siquiera como película de amor entre vampiros y mortal, sino por la poesía que emana del guión.

“Déjame entrar” también está rodada con amor. El autor, de entrada, promete un final feliz en esta historia llena de concesiones y decisiones trágicas. El director, Tomas Alfredson, ofrece un pequeño homenaje, más o menos fiel, pero lleno de lagunas que provocan preguntas, una película repleta de incongruencias que pueden llegar a la acaricia del lector y sugerir posibilidades. Hilos. Explicaciones, que parten de un mismo punto trágico, pero estremecen. Secuencias que se cortan porque sí pero sin brusquedad y preguntas formuladas al aire son parte de esa fórmula mágica de no contarlo todo, pero que aquí además pide al espectador que tire del hilo.

No obstante, y para variar, los productores y distribuidores mandan. “Déjame entrar” se vende como película de terror y pierde el goya frente a Slumdog Millonaire. He aquí el ejemplo más claro, el trailer oficial de la película:

El regodeo en la muerte y sangre (por supuesto presentes en la película, pero en su justo papel) es la apuesta por parte de los que venden y deciden. Esa misma decisión es precisamente lo que más echa para atrás ante la novela, que se presenta como un intento de best-seller de terror que llega tarde a ese boom adolescente de Crepúsculo. Pero “Déjame entrar” no es una historia para adolescentes, por mucho que intenten vestir a la mona.

He aquí una muestra de esos detalles de la película: las escenas eliminadas, que sólo podían embellecer la historia.

Éste es el destino del cine. Recaudar en taquilla, ceder la cartelería y publicidad a los distribuidores y dejar la poesía y la belleza para el único capaz en ocasiones de tratarla: el espectador.

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4 responses to “Cómo destruir una película

  • marich35

    DeDiego, tienes razón, no han sabido vender esta película como se merece. Es una lástima. Cuando vivía en Irlanda tuve la oportunidad de verla y allí también pasó algo similar a lo que ocurrió en España. De hecho, cuando la vi tenía en la cabeza que era una película de terror y para mi sorpresa vi que no era así.
    Eso sí, el título en inglés me gusta más que en castellano. Se llama ‘Let the right one in’ aunque en algunos países la traducción sería literal al español (‘Let me in’)

  • Reven

    Me pareció una película estupenda, yo también la vi como género de terror y en parte me atemorizo por su mensaje. Pero sí, era una película romántica, pero muy muy buena hasta para mí que odio el género.

    Muy buen artículo.

  • nieblas76

    Los administradores han eliminado este comentario por realizar SPAM.

  • dediego

    Marich, Reven: gracias. Uno se siente mejor cuando coinciden con él en cosas como ésta.

    Nieblas: ¿de qué vas?

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