Aún no ha aparecido el nuevo Medal of Honor, que saldrá a la venta el próximo 12 de octubre -momento a partir del cual muchos de vosotros podréis jugar sin salir de vuestra cueva hasta que os crezca la barba, a lo Bin Laden-, y ya tiene más que asegurado su éxito, gracias a la publicidad que le está dando el Secretario de Estado de Defensa del Reino Unido, Liam Fox.
Fox ve inmoral que los británicos puedan elegir al ejército talibán en el videojuego, un ejército que ha matado a cerca de 300 soldados de la British Army, y que ha llevado la desolación a multitud de familias británicas, y pide a los comerciantes de las islas que no lo vendan. El caso es que en otras versiones del juego el usuario puede elegir a cualquier ejército que haya participado en un conflicto bélico importante en el siglo XX, entre ellos, el americano, británico, nazi, comunista o irakí, y nadie dijo nada previamente.
La pregunta es obligada. Si la trama del videojuego está rodeada por el oscurantismo, incluso si accedemos a su web vemos que la información sobre el mismo es muy escueta… ¿cómo conoce Liam Fox el contenido de un videojuego que, gracias a sus palabras, tiene el éxito asegurado? Piensa mal y acertarás.
Un nuevo ejemplo de cómo un político elegido por el pueblo y que supuestamente trabaja para él, se lucra buscando el beneficio personal, aún a costa de despistar a sus conciudadanos con un sensacionalismo absurdo.
Si esto lo hacen por un videojuego, qué no harán los políticos en otros menesteres mucho más oscuros.




