Archivo mensual: febrero 2011

El hombre orgulloso

Pablo Pineda Ferrer pasea por la Avenida Donostiarras de Madrid. Por la carretera M-30 pasan los coches deprisa, sin concesiones. Y por la acera, los transeúntes se cruzan y le miran. Hay un padre con su hijo que se ocultan detrás un seto para mirar. Esos ojos piensan, son fugaces y tímidos. Algunos ven a un chico con síndrome de Down otros, a un actor de cine. Pineda no les presta atención. Lleva 36 años sin hacerlo. Con sus zapatos negros arrastra su cuerpo. Le pesan los muslos y camina despacio. No tiene prisa. Le basta un metro y medio de estatura para que el sol llegue a su cara. E ilumina sus ojos negros. Son profundos como una laguna de montaña, aunque los disimula con las gafas. Cuando sonríe, comprime los párpados hasta que desaparecen esos dos puntos oscuros: se está riendo por dentro.

En la avenida Donostiarras se cruza con una mujer delgada y alta. Hablan entre ellos a voces. Se ríen y se abrazan. Ella es la señora que cuida de la familia Pineda Ferrer. Es de Málaga, como él. Tienen el mismo acento andaluz. Y está en Madrid trabajando en la casa del hermano del actor. Pineda le rodea el cuello con los brazos, y parece un niño que se despide de su madre. Con esta muestra de cariño en la calle, enlaza su infancia con la felicidad que sintió cuando ganó la Concha de Plata en el Festival de cine de San Sebastián por su papel en Yo, también. El día que le comunicaron el premio acababa de aterrizar en su tierra, donde vive con sus padres. Lloró. Y siguió llorando mientras un amigo le preguntaba el porqué. Encima del escenario del Kursaal donostiarra, el trofeo se reflejaba en las gafas de Pineda. Cada surco de la Concha es un conflicto superado para subir los peldaños hasta el estrado y hablar al público sin vergüenza. Por eso, guarda el galardón en una estantería de su cuarto.

Pineda abre el portal del edificio de su hermano, donde se hospeda cuando viene a Madrid. Y sube los tres escalones altos que comunican la entrada con los ascensores. Arrastra las piernas, se apoya en la barandilla metálica y sigue el movimiento de su pie con el cuerpo. Rechaza cualquier tipo de ayuda: puede solo. Cuando entra en casa, saluda a Gastón, un bulldog que patina con sus uñas sobre las baldosas del suelo. Y prepara una cafetera de nueva generación, tan moderna y complicada que parece una nave espacial. Lo hace sin preguntas, sin dudas. Sin pedir colaboración. Supera una barrera más. Fue igual cuando tenía siete años y un profesor le preguntó si sabía que era un chico con síndrome de Down. Pineda dijo que sí, aunque en verdad no sabía a qué estaba contestando. Pero no se amilanó y preguntó: “¿Soy tonto?, ¿puedo seguir en el colegio?”. Terminó la escuela y se matriculó en la universidad. Es el primer europeo con síndrome licenciado. Los diplomas de Magisterio y de Psicopedagogía forman parte de su estantería de prejuicios derrocados. Son, además, una estatua de los malos momentos, para no olvidar el desprecio ajeno. El actor recuerda cuando estudiaba Segundo de BUP. Fue uno de sus peores años porque sus compañeros de clase le marginaron. Nadie le hacía caso y estaba todo el día solo. Dudó de sí mismo. Pero el rechazo de los otros alumnos le hizo más fuerte. Y ahora se llena de orgullo cuando piensa que los que le despreciaron le han visto en el cine. Que también han visto su beso con Lola Dueñas.

Continuar leyendo


Protesta por la libertad del pueblo egipcio en Sevilla

Ayer a las siete de la tarde tuvo lugar una concentración ciudadana en la Plaza Nueva de Sevilla en apoyo al pueblo egipcio para pedir el restablecimiento de las libertades políticas y los derechos sociales en su país. Ante las puertas del Ayuntamiento se concentraron algo más de medio centenar de personas que secundaron el llamamiento de la delegación sevillana de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía y corearon consignas de apoyo a las manifestaciones que estos días se están sucediendo en Egipto.

Según esta Asociación, las sociedades árabes sublevadas están dando una formidable lección a Occidente y están rompiendo de una vez por todas el estereotipo inherente a la visión occidental y mostrándose como pueblos preocupados por el progreso social, ávidos de libertad y hartos de la corrupción de quienes gobiernan sus vidas.

Los asistentes denunciaron el vergonzoso silencio y la pasividad de occidente al dudar entre las aspiraciones de libertad y progresos de millones de personas y el complejo juego de intereses que los ha llevado a tolerar y mantener en el poder a los tiranos. Entre un compromiso al servicio de los valores universales, la defensa de las libertades públicas y los derechos humanos y los intereses y compromisos de las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, no cabe mirar para otro lado y debe prevaler siempre lo primero.

Por ello, además de mostrar su solidaridad y apoyo al pueblo egipcio, instaron a nuestras instituciones a apoyar decididamente el restablecimiento de la democracia y los derechos humanos en los países árabes.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=gT5es2NPAhU]


Una muestra para quitarse el sombrero

La diseñadora visueña Eugenia Jiménez expondrá, junto a otros ocho diseñadores andaluces, un  showroom en Londres el próximo día 21 de febrero. Allí presentará sus últimos modelos en pamelas, sombreros y tocados, así como también complementos de moda.

La diseñadora de 29 años Eugenia Jiménez expone este mes en la capital internacional del sombrero. Será en un marco incomparable, la London Fashion Week, donde expondrá, junto a otros ocho diseñadores andaluces, un showroom, que tendrá lugar en la Shooting Gallery del Haymarket. Es en ese hotel, y en territorio inglés, donde la joven visueña intentará levantar un arco del triunfo tan grande que ensombrezca a la columna dedicada al almirante inglés Nelson, de infausto recuerdo para los españoles. Precisamente el hotel está ubicado en la céntrica Plaza de Trafalgar.

Es en esa plaza, que parece configurada por el caprichoso destino, donde Eugenia Jiménez pretende dar en pleno 2011 el salto al éxito y al reconocimiento internacional. La venganza se sirve en plato frío, pero se cocina a fuego lento.

Pero el actual enemigo no son los ingleses, si no los chinos. “Son las leyes del mercado actual. Es muy difícil que los diseñadores españoles compitamos con ellos en cuanto a precios, por lo que intentamos dar a nuestros productos una diferenciación en calidad, algo en lo que pocos nos superan”, afirma la modista, que ha retomado la vieja técnica de los sombrereros de antaño de confeccionar sus obras puntada tras puntada. Sólo así se puede conferir al producto final un acabado inapelable. Sólo así consigue que cada pamela, sombrero, tocado o complemento que pasa por sus manos, se vea impregnado de su inigualable y exclusivo sello personal.

Continuar leyendo


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 29 seguidores