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La botella está abierta

Es bien conocida la apuesta de esta casa por los blogs como medio de comunicación y vehículo de información (llegó incluso Charlie Torres a recomendar a los estudiantes de Periodismo en una ocasión que ya resulta mítica que se abrieran un blog).

Bien. Hoy recomendamos un blog-novela dedicado al surrealismo, post-realismo, humor y pensamiento, que ya han ido cultivando anteriormente creadores como Miguel Noguera, Vengamonjas o los Nuevos Mamuts, que también utilizan internet como medio de expresión e incluso se manejan en diversos blogs.

En este caso, los autores son anónimos y aprovechan cada entrada para dar rienda suelta a su ingenio e inquietudes. A medida que suben capítulos (que ellos definen como “bigotes”, van formando una novela extraña y sugerente. También podemos encontrar otro tipo de entradas, más breves, algunas de ellas recopiladas bajo el título de “Microscópicas”.

El nombre del blog es La botella está abierta y está alojado en la interesante dirección http://laindustriaculturalesmentira.blogspot.com. Esperamos entrevistarlos pronto y que disfrutéis de su blog y extravagancias.


Disney compra Marvel

Se confirma la compra de todas las acciones de Marvel por parte de Disney, quien se apodera de los derechos de la empresa en una operación que combina la compra de acciones y el pago en efectivo. Por tanto, Disney no sólo acapara la mayoría de las acciones, sino que resulta propietaria de la firma. Los accionistas de Marvel recibirán por acción 30 dólares, con lo que al final el pago (sumando el efectivo a las acciones) sería de 4.000 millones de dólares (que no llega a los 3.000 millones de euros).

Así, Disney se lleva la compañía, seducida por los éxitos en taquilla gracias al paso del cine al cómic de personajes como Spiderman, Lobezno o El motorista fantasma. Las subidas en bolsas de Marvel permitirá a la compañía compradora afrontar su reciente caída en Wall Street.

Según declara Robert Iger, máximo responsable ejecutivo de Disney:  “Creemos que la suma de Marvel a la cartera única de marcas de Disney aportará significativas oportunidades de crecimiento a largo plazo y de creación de valor”.

Por ahora sólo se conocen los detalles financieros de la compra y cualquier otro dato más allá del económico queda en el aire.


Contra las novelas históricas

O cualquier moda posible, claro, porque de eso no se salva ni la literatura. Ustedes ya lo saben, ya las han visto: largas mesas llenas de gordísimos libros con una portada-cuadro. Y ahí tenemos a un tipo bien majo (y que descanse en paz) con una vida que, suponemos, debe de ser apasionada. Podría ser peor, claro: podría ser otra novela de templarios que ocultan un secreto que podría remover los cimientos de la era feudal. Por decir uno, Un mundo sin fin, del Ken Follet: mil páginas para desperdiciar el tiempo.

Pero no vamos por ahí. El asunto es que este género necesario (pienso ahora en los episodios de Galdós) ha caído en las garras del mercado y el hambre de best-seller para desembocar en un boom. Ahora, el historiador ha dado un paso de equilibrista-veterano de Vietnam para hacerse escritor. Escritor. Como si no hubiera que aprenderlo y fuera tan fácil. Cojo y tecleo: “Era una noche profunda”. Y ahí tenemos el comienzo de cualquier novela.

¿Por qué? No es que no se pueda o no se deba escribir sobre esto – insisto en que es un género importante y necesario -, ¿pero de verdad tenemos que estar al corriente de las vidas, andanzas y desventuras de cualquier persona con un mínimo de poder y relevancia histórica que haya pisado la Tierra? El marqués de Fontacúm, el conde de Meduelenlospies o el duque de Díasclaros. Pronto dejarán a los nobles por los quiosqueros que sobrevivieron a la Revolución Francesa, y así hasta llegar a los Sims.

¿De verdad las editoriales tienen que dejar a un lado la literatura de los escritores para dedicarse a esto? Se olvidan de una cosa: que la literatura consiste en contar lo que interesa, emociona, refugia y enseña, y no lo que vende. A ver si al menos alguno se equivoca y nos cuenta algo sobre el marqués de Carabás.


Aro raído: consideraciones sobre los últimos movimientos del Cajasol

Se acerca una nueva temporada de la liga ACB y aún recuerda uno con cierta decepción el reciente no-descenso y ese sabor de boca tan extraño que tuvo su cima con el combate Carner Medley-Diouf y del que tenemos que agradecer la vaguedad por parte del club a la hora de aclarar los hechos, a parte de la salida del pívot americano. Tal vez por esto, el club ya ha empezado a moverse, si bien es cierto que mucho menos que el resto de los equipos ACB. Aún así, además de cambiar el color de la camiseta (acabó el luto, que dirán algunos), se han realizado algunos cambios que quisiera comentar.

Empecemos por las bajas. A la salida de Carner Medley se le unen, ya seguras, las de Rivero, Ignerski y el entrenador Pedro Martínez. El cambio de entrenador, por la malísima temporada, se pedía a gritos. En cuanto a Rivero, su rendimiento y nivel técnico no estaban al nivel de la ACB, y lo de Ignerski se explica con que cada campaña va a peor. Se dan por supuertas las bajas de Iñaki de Miguel y Clay Tucker, que son totalmente comprensibles teniendo en cuenta que definitivamente seguirá Xavi Rey, cedido por el Barcelona, y las ganas de éxito del segundo jugador. Continuar leyendo


Sevilla, sin sevillanos, una ciudad fantasma

Parece que a ese grito ya casi popular de “Sevilla, qué delicia sin sevillanos” se suma todo el mundo. Vivan los estereotipos: los cordobeses graciosos y moros, los vascos terroristas terribles, los gallegos sólo gallegos, los extremeños granjeros, los valencianos mediterráneos, los castellanos profundos, los catalanes tacaños y los madrileños unos incomprendidos y sufridores del Atleti. Y vamos a por más: los franceses son unos pisa-fresas y las portuguesas tienen bigote.

Por Dios. Casi desde los cinco años no puedo evitar verme involucrado en la misma conversación: que si los sevillanos son la peor gente de la historia, la más inculta y analfabeta. Una vez, en el norte, un tipo me preguntó si en Sevilla tenemos Corte Inglés. Le respondí preguntándole si su madre llevaba pantalones y su reacción más inteligente fue enfadarse conmigo. Continuar leyendo


Contra el cine español

Decía Rimbaud: “éste es el tiempo de los asesinos”. Desde luego, no pueden ser buenos tiempos. Si bien somos hijos de la posmodernidad, nos toca verla oculta, marginada o simplemente desaparecida bajo las garras del sistema del bienestar. Éste, sin duda, es un tiempo de derrota y mentira.

Lo avisaba Amenábar en Tesis, con el discurso de ese profesor que, por si no quedaba claro que al joven director le caía como un perro mordiéndole el tobillo, le da a las “snuf movies”. Decía este personaje que el cine español se encontraba sometido a la crisis económica (no ésta, no, no le dio tiempo a la película) y le tocaba luchar contra el cine de Hollywood, por lo que debía volverse más comercial. Crisis económica, señores. Hablando de cine europeo se me viene de pronto a la cabeza Kieslowsky y su Varsovia rota y herida donde los jóvenes vagan esperando a que la muerte llegue a sus manos. Una vez, en un documental donde se mostraba que el cine de Chaplin puede acercarse perfectamente a los niños, vi a un chaval de ocho añitos decir que el cine es la máquina con la que el hombre hace realidad sus sueños.

¿Qué le pasa entonces al cine español? ¿Por qué tiene que caer entonces en el ridículo? Crisis económica. Puro circo visual y sin sentido. Esta película, caballeros, es un homenaje a la estupidez. A la idiotez. Es otro ejemplo del imbécil con dinero que pretende hacer creer a los espectadores que son más imbéciles que él. Para empezar: no tiene la excusa de ser una película para niños. No lo es. Repiten tanto follar, condones, semen y demás juguetes de mayores que no puede ser una película para niños. Y por los musculitos del protagonista y los cinco minutos en los que se imagina cómo se cepilla a la chica-cañón (personaje que espero que no olviden jamás, porque nuestra existencia y la de los personajes de ficción orbita alrededor de la suya) podemos pensar que se trata más de una película para niñas. Entre 14 y 17 años. Perdón, 19. Perdón, pongamos mejor 21. Continuar leyendo


Diarrea deportiva

Estoy un poco enfadado. Parece que este año, Marca ha iniciado una campaña de diarrea ideológica, o como quieran ustedes llamarlo. La teoría del canguelo en Can Barça. Pase “el villarato”, que denuncien que si el Barça vive en las tres competiciones que juega o si los rivales pasan (cuando pasan) por encima del Madrid, sea porque existe un complot mundial contra el equipo blanco. Sí, hombre, el Barça lleva veinte años seguidos ganando la liga.

Pero ese berrinche tan desagradable me llena de indignidad cuando pasan del lamento arbitral (que, por otra parte, lo hacen y hacemos todos, ayer mismo me acordaba yo de la madre de algún árbitro) a asegurar que el rival está que se caga encima. Son varias las portadas y las páginas que insisten en el canguelo. Una palabra tan desagradable, además. Y que podríamos a aplicar a su eterno rival cuando pisó el Camp Nou como lo habría hecho el Numancia. Pequeñito, pequeñito, y cantarín. Hablamos del mejor Barça de la Historia, de números estratosféricos. ¿Se creen que la afición del Barcelona quiere ganar la liga? ¿Se creen que eso es lo que les importa, y no ver sobre el campo a un equipo legendario? Pero se empeñan en asegurar que este equipo en semifinales de la Copa de Europa tras eliminar a Olimpique de Lyon y al Bayern de Munich (por cierto, bestias negras del Madrid en los últimos años), en final de Copa del Rey tras eliminar a Atleti de Madrid y Espanyol, entre otros, y líder de la liga habiendo roto su tope histórico de victorias, este equipo, repito, de leyenda, que le debe estar quitando el sueño a Cruyff, se caga patas arriba.

Un respeto, por favor. Nadie aquí dice que las nueve copas de Europa del Real Madrid en verdad son de chocolate. Señores periodistas, dedíquense al Periodismo, por favor. Un respeto.


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