
Es evidente que los futboleros de este país se quejen y se sientan mal cuando un árbitro sancione y perjudique a su equipo. Aún así, ¿No están haciendo acaso su trabajo? ¿Por qué se le da tantas vueltas en los medios de comunicación?
El último ejemplo lo encontramos con Turienzo Álvarez en el partido Racing-Real Madrid jugado la pasada jornada. Este arbitro tomo las medidas oportunas, como su profesión le permite, perjudicando más que nada al Real Madrid.
La reacción después del partido, tras la derrota del Madrid, fue aún peor. Una guerra mediática en contra de este arbitro, quejas en todos los diarios y televisiones afines al Real Madrid (que no son pocos) y una única víctima: Turienzo Álvarez.
Un arbitro de primera división que en los últimos días ha recibido más de 50 llamadas telefónicas de amenaza y cuya familia está pagando caro las consecuencias. Esta mañana, Turienzo, decía en la radio que su hija llegaba llorando del parque tras recibir algunas críticas por parte de otros niños con respecto a ese partido que arbitró.
Los árbitros de fútbol, al fin y al cabo, son personas. Por lo tanto, al ser personas pueden equivocarse, al igual que se equivocan muchos futbolistas y tienen fallos tremendos en el terreno de juego. Y por lo que respecta al Real Madrid, no es que sea un equipo muy perjudicado por los árbitros que digamos, sino más bien todo lo contrario.
Finalmente, el Comité de Competición ha decidido abrir un expediente a Mijatovic por sus duras críticas a Turienzo.








