Archivo de la categoría: Cultura

Los orígenes de Halloween

La fiesta de Halloween, aunque a muchos les puede novedosa, y un reflejo del dominio de la cultura estadounidense en España, es en realidad mas antigua que el Cristianismo. Tiene su origen en dos celebraciones: una de origen celta el “Samhain” y otra de origen romano, en honor a la diosa Pomona.

 

La lámpara de calabaza, el símbolo más destacado de Halloween

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Entrevista a Mundoficción (II)

Los compadres de Mundoficción siguen dando guerra con el rodaje (o no) de su próximo largometraje, ‘El Mundo es Nuestro’, protagonizado por el Cabesa y el Culebra, los canis más famosos de Internés y parte del extranjero, junto con el cani barroco.

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Allí estuvo Sin Futuro y Sin Un Duro, con la inestimable compañía de nuestro redactor loro, Jesús Beades, y de aquella entrevista improvisada a Alberto López y Alfonso Sánchez salió esto. Que lo disfrutéis.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=6kq-A5zD79s]

Y aquí tenéis la primera entrevista que le hicimos a los compadres de Mundoficción en el estreno del tercer corto de la Trilogía Sevillana. Y disculpad por el sonido, pero no podíamos hacer gran cosa con el ruido de dentro de la sala.


A vueltas con los supergrupos

Últimamente estoy observando en el mundillo de la música un fenómeno que, aunque ya existente, se ha vuelto a retomar con fuerza: músicos famosos o con una carrera musical consolidada se unen a otros para formar entre ellos otro grupo musical, son los llamados supergrupos. Aunque ser no suele lo normal, ya que en muchos casos se tratan de proyectos musicales paralelos cuyo miembros siguen en su grupo de origen o con su carrera en solitario, algunos de estos son muy consolidados, como Journey o Velvet Revolver, siendo este último muy conocido debido a que está formado por antiguos integrantes de Guns N’ Roses tras sus disputas con el vocalista, Axel Rose.

A continuación pongo a algunos de los más destacados que se han formado en los últimos tres años:

  • Them Crooked Vultures: Es uno de mis favoritos, en gran medida por los músicos que lo integran: Josh Homme de Queens of the Stone Age, Dave Grohl de Foo Fighters y  John Paul Jones de Led Zeppelin. Su disco, del mismo nombre que el grupo y publicado el 16 de noviembre de 2009, ha obtenido críticas muy favorables. Una muestra de este son las canciones que pongo ahí abajo, New Fang y Mind Eraser, No Chaser:

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La cara oculta del timeline

(Si todo va bien y el consejo editorial lo permite, este relato será publicado como parte de El bazar de los locos, un libro colaborativo acerca de Twitter, tema que este relato trata como a mí me gusta, o sea, que no lo trata casi).

-Tú eres el hombre famoso más desconocido que jamás he visto. (Charles Bukowski, Mujeres)

Cuando despierto, entra olor a comida por la ventana. Se me revuelven un poco las tripas. Me levanto empalmado, así que el primer pensamiento del día es si sentarme delante del ordenador a masturbarme, idea que normalmente desecho porque no quiero pegarme una hora haciendo el imbécil delante de la pantalla. Así que vuelvo rascándome las pelotas al cuarto de baño y le hago el saludo militar a mis ojeras mientras echo una meada. Vomito y desaparece el dolor de estómago. De momento, al menos. Me enciendo un cigarro y bajo a la cocina. Debería intentar comer algo.

Se está empezando a ir la tarde y no he hecho apenas nada, que es una cosa muy entretenida de hacer, al menos durante las primeras dos o tres horas. Antes solía bajarme a algún bar del barrio a tomarme un café para llevar la tarde de forma más o menos digna, pero ya me he ido tantas veces sin pagar de todos los bares del barrio que si un día no aparezco cualquier dueño de bar o camarero podría ser vuestro hombre. El momento del café es la prueba de fuego del día para mi estómago: según cómo responde al café, sé la cantidad de alcohol que puedo echarle antes de que empiece a pegarme bocados y me deje rabiando de dolor. Mientras lo preparo suena el móvil. Es un mensaje de B., la ex novia de un amigo. Yo solía tirármela, pero hace un tiempo se destapó el asunto y dejamos de vernos porque hay muchas cosas que se pueden perder por un coño, pero un buen amigo no es una de ellas. Me vuelvo a recordar lo hipócrita que soy mientras me enciendo un cigarro. En el mensaje, me cuenta que lo han dejado ya del todo y que si me apetece quedar a lo largo de la semana para tomar un café. Sus cafés suelen acabar en su cama, así que le respondo que claro que me apetece y me vuelvo a la cocina, donde mi café hirviendo ha empezado a salpicar y mancharme la vitrocerámica.

Hace calor y el agua del hielo derretido mancha la mesa del ordenador. Soy demasiado vago para ir a por un papel o trapo para secarla -hay que bajar escaleras-, así que de este ritual diario la madera de la mesa ha empezado a cuartearse un poco. Estoy corrigiendo por decimonovena vez mi último libro, La Duda, aunque las últimas cinco veces todo lo que he hecho ha sido releerlo una y otra vez sin atreverme a tocar una sola coma. Estaba decidido a dejarlo tal cual y publicarlo, hasta que me he enterado de que la editorial donde lo iba a publicar se ha ido al carajo por falta de dinero. No sé por qué hay en esta versión del texto un verso con un signo de interrogación al lado. Seguramente lo anotaría mientras estaba borracho. Para intentar recordar, bajo a la nevera a por una cerveza. Abro el frigorífico y calculo mentalmente: son las ocho y media de la tarde; hasta la hora de la cena me da tiempo a beberme dos o tres. Como estoy seguro de que me dará pereza volver a bajar después, me subo directamente las tres cervezas de la nevera. Como hace calor, tendré que bebérmelas rápido.

Tras acabar la cerveza y los eructos de rigor (yo hubiera sido una persona educadísima en la cultura musulmana) es hora de preparar algo de comer si quiero seguir bebiendo. Y como quiero seguir bebiendo, bajo a la cocina. La decisión sobre la cena depende en gran medida de la cantidad de alcohol que lleve encima. Hoy toca pizza.

Me peleo con mi perra intentando ponerle la correa para sacarla a dar una vuelta. Alguien tendría que grabarme algún día haciéndolo: si me queda algún resquicio de dignidad, ésa sería la manera perfecta de perderla. Mi perra tiene estilo y anda como si fuera un chulo, pero ha salido al dueño en lo de ser gilipollas y se vuelve loca cuando ve que va a salir a la calle. Solía pensar que lo de sacar a pasear a la perra con el fresco de las primeras horas de la noche me servía para inspirarme, liberarme del ambiente cargado de la habitación y coger nuevas ideas para trabajar. Lo cierto es que últimamente vuelvo peor que salí, agobiado por la estupidez de las conversaciones que oigo de pasada, por el horrible sonido de las bocinas de los coches que se quejan de lo mal aparcados que están otros coches, y con unas ganas espantosas de echar un polvo con casi cualquier cosa. Éste es el momento en el que me agobio de verdad.

Son las once y acabo de aparcar el coche en casa de L. Me enciendo un cigarro mientras espero a que baje; éste siempre llega tarde, aunque quedemos en su casa. Mientras espero llega también M., que me cuenta alguna estúpida historia sobre lo buenas que están sus clientas de la peluquería. Yo me callo y fumo e intento sonreír como un imbécil; la mayoría de las cosas las hago como un imbécil. Por ahí baja L. y los saludos de rigor y ajustamos cuentas y ya estamos camino de Los Pajaritos para comprar la droga. Últimamente sólo venden pakistaní si quieres fumar, así que seguramente con diez gramos tengamos suficiente para toda la noche: cuatro caladas de eso y estás KO.

Son las tres de la mañana y llevamos toda la noche jugando a una modalidad de póker que hemos inventado nosotros y que yo llamo “póker de mierda”, fumando y hablando de las cosas de siempre: los tiempos en que íbamos al colegio, las mujeres y los Simpsons. Hacemos un brindis por el chino que nos ha vendido priva a las tantas. De repente nos estamos despidiendo y no importa mucho, porque tras ésta noche vendrán muchas otras como ésta y todas serán iguales. Voy camino de casa poniendo a prueba mi capacidad para conducir con resultados satisfactorios, cosa que me sorprende.

Estoy de vuelta y es el momento de ponerme a intentar trabajar en algo. Bajo de nuevo a la cocina y me preparo un Tanqueray con tónica. Me lo bebo despacio, fumándome cuatro o cinco cigarros en el proceso. Después de dejarlo reposar un par de minutos ya estoy preparado para ponerme a trabajar, así que bajo y me preparo otro. Después, tal vez hacer un poco de música, tal vez escribir un poco, o anotar algunas cosas en un cuaderno para recordarlas mejor mañana o yo qué sé.

Invariablemente viene luego la masturbación. Masturbarse fumado es de las mejores cosas que se me ocurren, porque todo excita mucho más. A la mitad, me doy cuenta de que me he olvidado ir a por el papel para limpiarme después. Eso me jode. Mucho.

Acabo de correrme y está sonando un despertador en algún lugar cercano. Miro a mi alrededor: botellines de cerveza por todas partes, un charco de agua cuarteando la madera de la mesa, dos vasos de cubata distintos por no fregar uno, el vaso del café en el que los posos ya han formado costra, y el humo concentrado del tabaco que se resiste a marcharse de la habitación aunque he abierto puertas y ventanas. Pienso en la cara que pondría mi madre si me viera así y noto que me duele el estómago. Voy al baño e intento vomitar, pero no lo consigo. Miro el calendario: otra vez miércoles. Resoplo: casi las siete. Otra vez se está haciendo de día.

Y esto es lo que probablemente nunca verás en mi timeline.


La cámara de la luz

La Torre de los Perdigones

Hubo un tiempo en que existió una Sevilla de barrios antiguos, grandes dédalos de calles estrechas llenas de telares y fábricas y casas habitadas por obreros. Hubo un tiempo en que el norte del Casco Histórico de la ciudad fue símbolo y estandarte del esplendor industrial de Sevilla. De aquel San Luis de fábricas y obreros hoy queda poco o nada más que el recuerdo, salvo una atalaya que se alza sobre el tiempo y la mano del hombre, como un centinela eterno de la urbe y sus habitantes.

La Torre de los Perdigones es el vestigio industrial más notorio e imponente de los que han resistido a la transformación urbana de la zona norte del Centro. Esta torre de casi 46 metros de altura formó parte de la antigua fundición San Francisco de Paula, dedicada desde 1890 a la fabricación de productos de plomo, entre ellos munición para armas –industria puntera en la Sevilla de la época-, como los perdigones de los que recibe el nombre.

Originariamente, la Torre de los Perdigones servía para fabricar este tipo de munición mediante un peculiar sistema basado en los recursos naturales más que en sofisticadas técnicas artificiales. Con la ayuda de poleas se subía el plomo hasta lo más alto de la torre. Allí había un horno en el que se fundía. A continuación se dejaba caer el plomo fundido por la torre. El aire que entraba por las ventanas y la fuerza de la gravedad dividían el plomo en pequeñas gotas que se solidificaban dentro una pequeña piscina, en la base de la torre, y de ahí los perdigones.

La fundición, junto a la mayoría de las fábricas de La Macarena, se trasladó en 1950 a los nuevos polígonos del extrarradio. La torre permaneció abandonada hasta que se restauró como mirador para la Expo de 1992 y, ya en 2005, el Ayuntamiento la acondicionó para albergar una cámara oscura con la que poder divisar toda Sevilla y los alrededores.

José Ángel Díaz es el guía de la Torre de los Perdigones. Además de gestionar las visitas –4 euros por persona-, él se encarga de conducirlos hasta la cámara oscura, de accionar el mecanismo de cuerdas que permite controlar el espejo de la cámara y de explicar al atónito visitante qué es lo que está viendo en cada momento en la gran “pantalla” ovalada. José Ángel habla de la maravilla de poder ver “fotografía en movimiento” que refleja el espejo y que deja embelesado a todo el que la visita. “Es maravilloso poder ver una fotografía de Sevilla y encontrar que esa fotografía se mueve, que es lo que realmente está pasando ahí fuera”, explica.

El Parque de los Perdigones y el noroeste de la ciudad, desde la Torre

Mientras va girando el espejo y va cambiando la imagen -ahora más lejos, en el Aljarafe, y ahora un poco más cerca, casi a nuestros pies-, José Ángel va explicando qué es lo que estamos viendo. “Esta cúpula grande de aquí es la de San Luis de los Franceses, y ésta de la derecha es la torre de Don Fadrique y al lado está el convento de Santa Clara, y el de San Vicente”. Son “monumentos que la gente no suele visitar, que están olvidados”, dice José Ángel, pero gracias a la cámara oscura “podemos mostrárselos a la gente, decirles que están ahí y explicar cómo son”.

El guía continúa descubriendo todos aquellos detalles de Sevilla que el ojo no suele ver desde el suelo. “¿Veis esa silueta delgada? Es la otra torre de los perdigones, en el Polígono Calonge. ¡Mirad ahí! Es el metro cruzando el río hacia San Juan”. Ciertamente alguien podría pensar que la cámara oscura es un artilugio mágico y que esa fotografía que se mueve no es más que una mera ilusión, el fruto de algún truco de factura oculta. Pero en esta ciudad de maravillas increíbles todo es lo que parece. José Ángel abre de pronto un par de puertas metálicas y la cámara oscura se vuelve luminosa y clara con la luz del día que entra a raudales. Los visitantes de la torre salen al balcón de la última planta, el mirador, y se tornan vigías de la urbe, deslumbrados por el espectáculo de contemplar Sevilla desde lo alto, como nuevos giraldillos.

Después de media hora -el tiempo que dura cada sesión de cámara oscura-, los visitantes se despiden del siempre sonriente José Ángel, y vuelven a los jardines que hay al pie de la torre. El viento esparce el agua fresca que mana de la fuente, rodeada de césped y árboles que dan sombra a los bancos. Es el lugar perfecto para descansar brevemente, para cerrar los ojos y ver, aún nítida en la retina, la estampa luminosa de Sevilla. El sol comienza a abrazar la ciudad. El viento caliente ya no juega a salpicar con el agua y ahora abofetea el rostro. Fuego lento. Ha llegado el momento de dejar los bancos y tomar un refrigerio, acaso ya el almuerzo, en el kiosco-restaurante Torre de los Perdigones. Porque también sacian el hambre los vigías, y porque Sevilla no sólo entra por los ojos.


Hoy quiero ser talibán

Aún no ha aparecido el nuevo Medal of Honor, que saldrá a la venta el próximo 12 de octubre -momento a partir del cual muchos de vosotros podréis jugar sin salir de vuestra cueva hasta que os crezca la barba, a lo Bin Laden-,  y ya tiene más que asegurado su éxito, gracias a la publicidad que le está dando el Secretario de Estado de Defensa del Reino Unido, Liam Fox.

Fox ve inmoral que los británicos puedan elegir al ejército talibán en el videojuego, un ejército que ha matado a cerca de 300 soldados de la British Army, y que ha llevado la desolación a multitud de familias británicas, y pide a los comerciantes de las islas que no lo vendan. El caso es que en otras versiones del juego el usuario puede elegir a cualquier ejército que haya participado en un conflicto bélico importante en el siglo XX, entre ellos, el americano, británico, nazi, comunista o irakí, y nadie dijo nada previamente.

La pregunta es obligada. Si la trama del videojuego está rodeada por el oscurantismo, incluso si accedemos a su web vemos que la información sobre el mismo es muy escueta… ¿cómo conoce Liam Fox el contenido de un videojuego que, gracias a sus palabras, tiene el éxito asegurado?  Piensa mal y acertarás.

Un nuevo ejemplo de cómo un político elegido por el pueblo y que supuestamente trabaja para él, se lucra buscando el beneficio personal, aún a costa de despistar a sus conciudadanos con un sensacionalismo absurdo.

Si esto lo hacen por un videojuego, qué no harán los políticos en otros menesteres mucho más oscuros.


7 Infográficos que explican la película Origen (Inception) de Christopher Nolan

La película Orígen ha causado multitud de comentarios y reflexiones debido a su éxito y es particularmente curioso como han surgido numerosos infográficos para explicar la película, incluso se ha llegado a crear un concurso de infográficos sobre Orígen. En este post quería compartir con vosotros seis infográficos sobre está película que me han llamado la atención.

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