Archivo de la categoría: Economía

Historias de una Huelga: los eventuales de Tussam

Miguel Ángel es uno de los 88 trabajadores eventuales de la empresa municipal de Transportes Urbanos de Sevilla (Tussam) que se encuentran en el paro desde abril tras haber conseguido una plaza en un concurso público. La suya es una de las muchas historias de lucha y sufrimiento, millones de odiseas diarias ante las que la crisis muerde con dientes más afilados con cada nuevo amanecer. Vidas entre paro y frágiles esperanzas, ocultas hasta que viene una huelga y todas salen a la calle.

Un reportaje realizado con la colaboración de Jack Daniel’s.


Sevilla 29S – La huelga general en las calles

Con la puntualidad que nos caracteriza, y siempre con la colaboración del jefe Jack Daniel’s, os traemos el vídeo de los actos sindicales que tuvieron lugar en diversos sitios de Sevilla durante la madrugada del 29 de septiembre de 2010, día de la Huelga General.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=sEHMFdLuUCs]

Pronto colgaremos más sobre la manifestación de la mañana, así como otras dos historias personales que ilustran la otra huelga. Sigan atentos. O no.


Resistencia y compromiso

Mañana hay convocada una huelga general en todo el país. ¿Qué harás tú? Tienes múltiples opciones. Puedes ir a trabajar (suerte). Puedes no poder ir a trabajar por no tener manera de ir. Puedes querer ir pero darte la vuelta cuando veas doscientos mil piquetes en la puerta del trabajo. Puedes no ir a trabajar. Puedes no ir a trabajar y quedarte en casa. Puedes no ir a trabajar e ir a las manifestaciones, o de piquete. Puedes no ir a trabajar pero ir a ejercer tu oficio, como hará servidor.

Decidas lo que decidas y hagas lo que hagas, y aunque seguramente no te conozco a ti que ahora lees esto, te pido que reflexiones sobre lo que haces y por qué lo haces. Y, en especial, sobre qué conlleva lo que haces. Que si vas a trabajar sepas que ganas un día de sueldo pero que puede ser pan para hoy y hambruna para mañana. Que si vas a las concentraciones sepas que estás protestando y defendiendo un derecho, pero que tu voz se la apropiarán unos sindicatos apesebrados, hipócritas y conniventes con este Gobierno contra el que dicen protestar (y eso cuando algunos pierden el norte y protestan por algo que nada tiene que ver).

Pero esto no es un sermón ni un alegato propagándístico, sino una declaración de intenciones personales, algo que, probablemente, tampoco te interesará (y lo comprendo). Yo iré a la huelga, pero respeto lo que tú hagas. Si quieres ir a trabajar, respetaré tu derecho al trabajo, que también lo tienes. Porque ante cualquier derecho está la libertad de cada uno y, antes, la de cada uno para con los demás.

Para ir a la huelga hace falta mucha resistencia, de aquélla de las huelgas del XIX, tanto para hacer frente a los retos y peligros contra los que se echa mano de la huelga para luchar contra la huelga misma, sus enemigos internos y aquellos que la usan para manipular a los trabajadores y apropiarse de su fuerza. Yo voy a la huelga, pero voy libre y solo, sin nadie que me tome como arma arrojadiza, sin más bandera que mis derechos, por los que voy a pelear como nadie, ningún sindicato, ningún partido, va a pelear si no lo hago yo.

Pero si voy también es por ti. Porque además de resistencia, en una huelga hace falta compromiso. Para uno mismo, para con el que secunda la huelga con uno y también para el que no. Porque la solución a esta crisis que hemos creado entre todos -unos más y otros menos, pero entre todos- hay que encontrarla y aplicarla entre todos, cada uno según su responsabilidad y capacidad. Y para eso tenemos que estar unidos, y dar sin esperar más que aquello por lo que estemos dando.

Mañana, cuando tomemos el testigo de aquellos trabajadores del XIX que pasaban semanas de penurias y represión, de hambre y cajas de resistencia, debemos tomar el testigo de su compromiso y su solidaridad. Debemos pensar en ellos como debemos pensar en el otro. En que no luchamos por nosotros mismos, sino por la sociedad. Y luchar hasta las últimas consecuencias. Porque tenemos esa libertad y ese poder, y porque nadie lo hará por nosotros, pero nosotros sí podemos hacerlo por los demás. Porque nosotros, muchos de nosotros, tenemos un trabajo que defender. Otros, muchos, no tienen más para defender que su dignidad perdida en un semáforo, en las calles, en la nada.

Por eso yo voy a la huelga. ¿Qué harás tú?


Los guardias civiles no pueden hacer huelga ni organizar sindicatos

Aún nos quedan pasos que dar para superar por completo los 40 años de dictadura que vivimos en España. Si las democracias actuales nada tienen de perfectas, la democracia española deja muchísimo más que desear que la de cualquiera de nuestros países vecinos, por mucho que nos quieran vender lo contrario.

Un ejemplo, la imposibilidad de guardias civiles y militares  a organizarse sindicalmente y a realizar huelgas. Porque… ¿qué son los integrantes de ambas instituciones, encargados de velar por nuestra defensa y seguridad, si no trabajadores? Asalariados con jornada laboral, horas extra y vacaciones, pero sin embargo carecen de los derechos que todo trabajador ostenta por su condición. ¿Acaso por ser un cuerpo militar, hay quienes ven a los integrantes del mismo como peones, como simples piezas del Risk que enviar al frente de una manifestación pro abertzale, o al de Afganistán, y que como tales deben ser tratados? Porque si algo queda claro, es que la Ley no trata como ciudadanos  de primera a estos profesionales, dignos de nuestro mayor respeto.

Todavía quedan resquicios de la dictadura, no sólo en determinadas mentes enfermizas sino, lo que es más grave, en nuestras leyes. Como la Ley Orgánica 11/2007, de 22 de octubre, reguladora de los derechos y deberes de los miembros de la Guardia Civil:

Artículo 8. Derecho de reunión y manifestación.

1. Los Guardias Civiles no podrán organizar manifestaciones o reuniones de carácter político o sindical.

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San Luis, historia de la metamorfosis de un barrio (II)

Tras la publicación de la versión completa en nuestro blog, ahora podéis leer en Periodismo Humano la versión final de nuestro reportaje sobre el acoso inmobiliario en el barrio de San Luis, en Sevilla. Podéis descargar esta versión definitiva del reportaje en PDF (1,4 MB) en este enlace.

Por otra parte, aquí tenéis la versión audiovisual del reportaje, realizada, como el original, con la colaboración de Jack Daniel’s.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=LxN6k7VHErE]


San Luis, historia de la metamorfosis de un barrio

JESÚS RODRÍGUEZ / GREGORIO VERDUGO. El barrio de San Luis, en Sevilla, sufre desde hace más de tres décadas los efectos de una especulación urbanística desmedida que no sólo ha transformado el paisaje del barrio, sino también su tejido social.

Índice de apartados (accede al post y pincha en los enlaces):

  1. San Luis, historia de la metamorfosis de un barrio
  2. Los cimientos para un largo proceso
  3. La eclosión de la avaricia
  4. La cirugía precisa del Plan Urban
  5. El surgimiento del fenómeno de los asustaviejas
  6. El paradigma de la Casa del Pumarejo
  7. El oscuro papel de la Administración
  8. Cuando las personas son un problema
  9. Macasta 3, un bastión de ruina olvidado en una calle nueva
  10. Más de treinta años después, la casa sin barrer

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Como debería ser

Una de las primeras clases que tuvimos en la facultad, de Empresa Informativa, nos cambiaron de profesor porque el nuestro había caído enfermo. Nos trajeron a la que impartía clase por la mañana, una señora más bien rechoncha, rubia y de sonrisa fácil, que decidió empezar la clase con una introducción acerca del importante/importantísimo papel de la economía para las empresas informativas y demás obviedades.

A partir de ahí, empezó con el temario y empezó fuerte: “Las empresas no sólo tienen objetivos económicos”. Y por si alguien se había perdido, aclaró: “No sólo pretenden ganar dinero”. La profesora intentó convencernos de que además las empresas cumplen un importante/importantísimo papel para la sociedad en que vivimos, que la impulsan hacia delante, crean riqueza y proporcionan empleo.

Me cansé y levanté la mano. “Pero esos objetivos sociales se pierden ante los objetivos económicos. De hecho, están hechos para ganar más dinero”. Y tras la cara que me puso, añadí: “De hecho, más que crear empleo, las empresas lo están destruyendo”.

Tras unos segundos volvió la sonrisa fácil y la voz dulce: “Claro, porque lamentablemente es así como son las cosas. Pero yo os las estoy explicando como deberían ser”. Así nos seguimos explicando la economía.


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