Archivo de la categoría: Opinión

En favor de regular el periodismo

La democracia ni se entiende ni se podría ejercer sin los medios de comunicación. El periodista es fundamental en la sociedad actual, como actor fundamental del ejercicio democrático. Debe ser la voz de los ciudadanos hacia el poder, pero también debe ser la voz del poder hacia los ciudadanos. Y cómo no, su principal razón de ser, es la de actuar como centinela ante los abusos que los gobernantes cometieran en perjuicio del pueblo. El informador debe, por tanto, velar por el correcto funcionamiento de los mecanismos democráticos.

Al igual que el trabajo de un médico consiste en cuidar la salud de las personas, el trabajo del periodista consiste en cuidar la salud de una sociedad. ¿Qué faceta es más importante? No seré yo quien responda una pregunta tan compleja. Pero es conveniente abordar las causas de por qué una de las profesiones está tan ultrajada y sobre todo hay que pensar en soluciones para que ambas profesiones tengan un rango similar, como en teoría poseen.

Vayamos al contexto. En la actualidad conviven tres tipos de informadores: el que informa siendo licenciado en periodismo, el que trabaja y cobra como periodista sin serlo, y el que se cree periodista porque informa de manera amateur u ocasional, como el que tiene un blog o habla en la radio de su pueblo porque le gusta y se lo pasa muy bien así. Para diferenciarlos, llamaremos al primero periodista –por ser su acepción la más pura-, al segundo lo llamaremos intruso, por hacer del intrusismo profesional su forma de ganarse la vida, y al tercero, periodista ciudadano, como generalmente se le conoce.

Ni que decir tiene que cualquiera de ellos puede ejercer como periodista mejor que los otros. El problema viene cuando las principales características del oficio son la sobresaturación de la demanda laboral, la escasa oferta de empleo, el altísimo nivel de intrusismo y las precarias, indecentes y decimonónicas condiciones laborales. ¿Cuál de los tres tipos de periodistas anteriormente citados debería primar sobre quién?

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Antonio Burgos: “Nada digo de Leire Pajín, porque con esa cara de película porno…”

La lactante succión de Cádiz hay que subirla hasta Parla: «En Parla hay que mamar». ZP ha tenido que mamar tela en Parla. Pero, vamos, más que Rómulo y Remo de la loba capitolina. Ni te cuento Rubalcaba. Y nada digo de Leire Pajín, porque con esa cara de película porno…

En mi barrio hubro primarias, por Antonio Burgos. 06/10/2010.

Dice la sabiduría popular que la lascivia no está en la carne que enseña, si no en el ojo que mira. Yo añadiría que también se halla en la mente. El cerebro humano se ha forjado durante millones de años de salvaje lucha evolutiva hasta llegar a un nivel de perfeccionamiento asombroso. Constantemente nos ofrece muestras de su grandeza, y cada día nos sorprende más.

Pero también es capaz de jugar malas pasadas. Esas triquiñuelas, bien encauzados, pueden originar arte y belleza, como el cine. Pero también pueden producir tremendas enajenaciones. O pajas mentales. Dicho así seguro que nos entiende Antonio Burgos, alguien a quien su mente le suele realizar bastantes jugarretas -o putadas, don Antonio-. Tantas, que cualquiera podría calificarle como mala persona y tener motivos más que suficientes para ello.

Pero yo no pienso así. Sinceramente, creo que usted es una mala jugada del destino, una rara avis que nos ha legado el devenir. Una especie en peligro de extinción que en otra época se hubiera sentido a buen seguro como pez en el agua, pero que en estos tiempos que corren resulta obsoleto, bastante molesto y totalmente fuera de contexto, como una muela de juicio. Honestamente, pienso que figuraría mejor como pieza de museo que como pintor de recuadros.

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Así, no

El 29S pudiste acogerte a tu derecho a la huelga y no ir a trabajar. Magnífico. También pudiste ir al curro, amparado en tu derecho al trabajo. Estupendo.

Lo que jamás entenderé es a quienes se apoderan de las ideas democráticas para imponerte las suyas propias. Y mucho menos por la fuerza.

Esta es la reacción que un cliente de un bar de Sevilla tuvo al escuchar que el camarero tenía sintonizado esRadio el día de la huelga.

Visto en Mi Mesa Cojea.


Resistencia y compromiso

Mañana hay convocada una huelga general en todo el país. ¿Qué harás tú? Tienes múltiples opciones. Puedes ir a trabajar (suerte). Puedes no poder ir a trabajar por no tener manera de ir. Puedes querer ir pero darte la vuelta cuando veas doscientos mil piquetes en la puerta del trabajo. Puedes no ir a trabajar. Puedes no ir a trabajar y quedarte en casa. Puedes no ir a trabajar e ir a las manifestaciones, o de piquete. Puedes no ir a trabajar pero ir a ejercer tu oficio, como hará servidor.

Decidas lo que decidas y hagas lo que hagas, y aunque seguramente no te conozco a ti que ahora lees esto, te pido que reflexiones sobre lo que haces y por qué lo haces. Y, en especial, sobre qué conlleva lo que haces. Que si vas a trabajar sepas que ganas un día de sueldo pero que puede ser pan para hoy y hambruna para mañana. Que si vas a las concentraciones sepas que estás protestando y defendiendo un derecho, pero que tu voz se la apropiarán unos sindicatos apesebrados, hipócritas y conniventes con este Gobierno contra el que dicen protestar (y eso cuando algunos pierden el norte y protestan por algo que nada tiene que ver).

Pero esto no es un sermón ni un alegato propagándístico, sino una declaración de intenciones personales, algo que, probablemente, tampoco te interesará (y lo comprendo). Yo iré a la huelga, pero respeto lo que tú hagas. Si quieres ir a trabajar, respetaré tu derecho al trabajo, que también lo tienes. Porque ante cualquier derecho está la libertad de cada uno y, antes, la de cada uno para con los demás.

Para ir a la huelga hace falta mucha resistencia, de aquélla de las huelgas del XIX, tanto para hacer frente a los retos y peligros contra los que se echa mano de la huelga para luchar contra la huelga misma, sus enemigos internos y aquellos que la usan para manipular a los trabajadores y apropiarse de su fuerza. Yo voy a la huelga, pero voy libre y solo, sin nadie que me tome como arma arrojadiza, sin más bandera que mis derechos, por los que voy a pelear como nadie, ningún sindicato, ningún partido, va a pelear si no lo hago yo.

Pero si voy también es por ti. Porque además de resistencia, en una huelga hace falta compromiso. Para uno mismo, para con el que secunda la huelga con uno y también para el que no. Porque la solución a esta crisis que hemos creado entre todos -unos más y otros menos, pero entre todos- hay que encontrarla y aplicarla entre todos, cada uno según su responsabilidad y capacidad. Y para eso tenemos que estar unidos, y dar sin esperar más que aquello por lo que estemos dando.

Mañana, cuando tomemos el testigo de aquellos trabajadores del XIX que pasaban semanas de penurias y represión, de hambre y cajas de resistencia, debemos tomar el testigo de su compromiso y su solidaridad. Debemos pensar en ellos como debemos pensar en el otro. En que no luchamos por nosotros mismos, sino por la sociedad. Y luchar hasta las últimas consecuencias. Porque tenemos esa libertad y ese poder, y porque nadie lo hará por nosotros, pero nosotros sí podemos hacerlo por los demás. Porque nosotros, muchos de nosotros, tenemos un trabajo que defender. Otros, muchos, no tienen más para defender que su dignidad perdida en un semáforo, en las calles, en la nada.

Por eso yo voy a la huelga. ¿Qué harás tú?


Estudiantes de periodismo, no lo hagáis nunca

No nos queda claro si la maestra le cortó la lengua a su alumno o si sólo lo amenazó con hacerlo. Al leer la noticia, nos damos cuenta que realmente no ocurrió ni una cosa, ni la otra.

El irresponsable del error ha demostrado cómo hacerse de la picha un lío, convirtiendo una noticia copyaste de sólo 18 líneas en el gazapo de la semana.


El colmo de la demagogia

La Junta dará hasta 1.800 euros a las mujeres que prueben vejaciones del franquismo

¿Qué culpa tenemos los andaluces de que Franco fuera un hijo de puta? Pues al parecer, toda. Y eso que la Junta de Andalucía se creó justo tras la muerte del dictador.

Mientras tanto, el estado español, único responsable subsidiario de la dictadura, se lava las manos  eludiendo responsabilidades, con una Ley de Memoria Histórica necesaria, sí, pero que se antoja insuficiente y limosnera, además de haber llegado macabramente tarde. Ni siquiera ha servido para anular las sentencias franquistas  y devolver así la dignidad de facto a aquellos que injustamente nos abandonaron.

Ahora, José Antonio Griñán intenta ponerse otra medallita en el pecho ante el electorado. Mientras tanto, Andalucía está sumida en el paro (27’7%), y nadie parece hacer nada por cambiar las tornas. Saquen sus propias conclusiones.


¿Todavía alguien cree en Zapatero?

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En este caso, además, constituye un manífico resumen de los 6 años que José Luis Rodríguez Zapatero lleva como presidente. Ya en su campaña electoral prometió un talante distinto y, al fin y al cabo, es lo único que ha ofrecido durante su legislatura. Al menos no nos engañó en eso.

Tras Mohamed VI, el próximo en lucir sonrisa profident ante las cámaras podría ser, por qué no, Peter Caruana. Así es como se resuelven los conflictos en España.


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