Archivo de la categoría: Universidad

La mejor opción para comprar abetos Naturales en Madrid estas Navidades


Como todos los años por estas fechas, los alumnos de ingeniería de montes venden abetos para pagarse el viaje de fin de carrera.

En Sin Futuro y Sin un Duro, como universitarios que somos, nos gusta promocionar este tipo de iniciativas y por eso queríamos animaros a comprar los abetos naturales que venden estos pobres desgraciados de montes, pensad que, como todos los estudiantes de ingeniería, tienen poca vida social y un viaje de fin de carrera para conocerse más allá de la biblioteca no les vendrá mal.

Fuera de bromas, creo que los precios que ofrecen son bastante bueno para ser abetos naturales y ofrecen transporte a domicilio gratis en Madrid, 5€ en la zona B1, 10€ en la zona B2, etc. porque pueden repartir abetos por toda España.

La venta la realizan en la propia facultad de montes, todos los días de 8:30 de la mañana a 9:30 de la noche, aunque también se puede comprar por teléfono o ebay como anuncian en el cartel.


Emilio Morenatti: fotografías

Un pequeño detalle de lo que está siendo (y va a ser hasta el jueves) el Congreso de Medios Regionales que la Universidad Pablo de Olavide organiza esta semana en Carmona, Sevilla (y un pequeño adelanto del post que colgaremos el fin de semana, con lo más relevante).

Este vídeo muestra, a su vez, un vídeo con parte de la obra del fotoperiodista español Emilio Morenatti, premio Fotopress 2009. El vídeo se proyectó al final de la tercera mesa de hoy, martes, en la que él y sus compañeros y amigos, Pablo Juliá y Juan Carlos Rodríguez Aparicio, hablaron de fotografía y fotoperiodismo.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=zeKi_4m9WyI]

Puedes leer más sobre la mesa de fotoperiodismo del Congreso en las entradas de 1001 Medios y Ana Asuero. También puedes seguir el congreso a través de twitter, en nuestra cuenta y de la etiqueta #mediosregionales.


Como debería ser

Una de las primeras clases que tuvimos en la facultad, de Empresa Informativa, nos cambiaron de profesor porque el nuestro había caído enfermo. Nos trajeron a la que impartía clase por la mañana, una señora más bien rechoncha, rubia y de sonrisa fácil, que decidió empezar la clase con una introducción acerca del importante/importantísimo papel de la economía para las empresas informativas y demás obviedades.

A partir de ahí, empezó con el temario y empezó fuerte: “Las empresas no sólo tienen objetivos económicos”. Y por si alguien se había perdido, aclaró: “No sólo pretenden ganar dinero”. La profesora intentó convencernos de que además las empresas cumplen un importante/importantísimo papel para la sociedad en que vivimos, que la impulsan hacia delante, crean riqueza y proporcionan empleo.

Me cansé y levanté la mano. “Pero esos objetivos sociales se pierden ante los objetivos económicos. De hecho, están hechos para ganar más dinero”. Y tras la cara que me puso, añadí: “De hecho, más que crear empleo, las empresas lo están destruyendo”.

Tras unos segundos volvió la sonrisa fácil y la voz dulce: “Claro, porque lamentablemente es así como son las cosas. Pero yo os las estoy explicando como deberían ser”. Así nos seguimos explicando la economía.


Haciendo periodismo

Ayer me encontré en mi twitter con un reply del compadre Jack, en el que me decía:

Sé constante y ve con determinación a por lo que quieres. Suerte.

Esta cita, así, leída al vuelo, suena al típico consejo de libro de autoayuda. Pero entendido en mi (nuestro) contexto, en el del quinto año de la carrera de Periodismo, es más bien el evangelio que hemos de seguir quienes no vemos la profesión como un echar horas en una redacción, sino como un patearse las calles para desentrañar la verdad del mundo.

Estos últimos tres meses me he dedicado a hacer algo que nunca, hasta entonces, había hecho: periodismo de verdad. Ello se lo tengo que agradecer a Jack, que me ha sacado de la dinámica de facultad y prácticas y me ha introducido en la realidad de la calle -ese sitio del cual los periodistas nunca debieron salir, y al que ahora, irónicamente, vuelven en manada-. Él me ha enseñado a desenvolverme en manifestaciones, en marchas, en conferencias, en entrevistas y en muchas otras situaciones.

Especialmente intensa ha sido la última semana, mientras elaboraba, junto al compañero Cerote, un reportaje que, sin duda, es el más delicado e importante de cuantos he realizado hasta hoy en mi corta carrera periodística. Además de los entresijos del contraste de la información -hablar con unos y otros, comprobar documentos, conseguir la opinión y el asesoramiento de expertos-, nos hemos topado con otras dificultades imprevistas que pueden estropearnos parte de los planes que, incialmente, teníamos para el reportaje.

En momentos como éste, cuando apenas tenemos tiempo para respirar, cuando dormimos 20 horas en una semana, cuando tenemos que hacer entrevistas a las ocho y media de la mañana con todo el frío del mundo o cuando nos surgen problemas inesperados, es cuando más importantes son palabras como ésta de Jack, porque nos ayudan a comprender que no podemos cesar en nuestro empeño por conseguir lo que queremos, ya sea una información concreta o llegar a ganarnos la vida con el reporterismo de calle. Que hay que echarle huevos, a todas horas.

El periodismo de verdad, ése sentido y no de bocación (vocación de boquilla, que diría Juan), ese periodismo encarnado en y a través de uno mismo, ése de contar historias, es un oficio muy sufrido. Si no estás dispuesto a renunciar a la comodidad de las ocho horas de redacción, de las ruedas de prensa, de los teletipos de copiar y pegar, está claro que no es lo tuyo. No te preocupes: siempre tendrás el funcionariado.

Pero si de verdad sientes que hay algo más allá de las cifras y las declaraciones, si realmente crees que la verdad del mundo está ahí fuera y no en un gabinete de comunicación o en la web de Europa Press, si tienes claro que el periodismo es tu sueño y que ese sueño está tejido con retales que son las historias que te quedan por contar, no lo dudes: coge la cámara y la libreta, y échate a la calle. Te saldrán callos en las manos y cebaduras en los pies, pero no tengas miedo: es divertidísimo. Seguramente nos encontremos por ahí. Salúdame si me ves. Hasta entonces, como dice Jack, mucha suerte.


Viva la Moda: Un nuevo proyecto de estudiantes apadrinado por Sin Futuro

Hacía tiempo que os quería hablar de un proyecto que he estado desarrollando en los últimos meses. Desde que empezó el curso 2009/2010, que espero que sea mi último curso en la facultad de Ciencias de la Información (al menos como alumno), he estado intentando impulsar nuevos proyectos periodísticos que serían apoyados y apadrinados por Sin Futuro.

El primero de ellos es Viva la Moda, aún le queda mucho por avanzar. Debemos encontrar a más gente dispuesta a comprometerse en el proyecto ya que de momento sólo lo está Emma Bernardo, con la cuál he grabado el primer capítulo del videoblog de Viva la Moda que espero que os guste.

Esperemos que esté proyecto salga adelante, todo aquel que quiera participar sólo tiene que decirlo.


“El Sáhara ha vuelto a los años del plomo”

En la mañana de ayer, Jack Daniel’s y servidor estuvimos en la Plaza Nueva de Sevilla, donde nuestra compañera de estudios Eva lleva a cabo una huelga de hambre en apoyo a la activista saharaui Aminetu Haidar y su lucha por la autodeterminación del Sáhara.

Junto a Eva se apostan frente al Ayuntamiento otros colectivos y personas saharauis residentes en España. Dos de estas chicas se unieron a Eva en la entrevista que Jack y yo le hicimos, y en la cual nos hablaron de su país, de la lucha y la situación de los saharauis y otras cosas como éstas.

Después, otros dos muchachos saharauis y residentes en España desde hace años nos contaron cómo vivieron en los campamentos de refugiados y también nos hablaron del conflicto, desde la visión del pueblo que tiene todas las de perder.

Posteriormente, a las 7 de la tarde, se realizó una manifestación en apoyo a la causa saharaui y para reivindicar la vuelta de Aminatu Haidar a El Aaiún. Todavía no se sabía que, varias horas después, la activista podría regresar a su ciudad, aunque Fernando Peralta, desde Lanzarote, anunció por teléfono a los manifestantes que todo parecía ir por buen camino.

A continuación, podéis ver un vídeo con algunas de las fotos que tomamos Jack y yo durante las entrevistas. Esperamos que os gusten.

Trabajito nos costó, ¿que no, Gre? | También en Jack Daniel’s Blog


Dónde acaban

Era primero de carrera, Periodismo, en la Facultad de Comunicación de Sevilla. Mientras mis compañeros se quejaban de la carrera  y el mal estado de cámaras, trípodes, cascos y demás (y tenían razón) yo me decepcionaba profundamente. Ésa era mi generación: los que se quejaban de que se les exigiera estar al tanto de cuanto ocurre, los que protestaban  porque se penalizaba la ortografía, los que no querían debatir en clase, los que no iban más allá de “los gobiernos del primer mundo deberían acabar con la pobreza”, los que sólo tomaban apuntes, los que babeaban con Marca y, peor aún, las chicas-objeto, las preciosas muchachas que se enterraban bajo kilos y kilos de maquillaje y que optaban por no leer  nada porque aún así acabarían consiguiendo trabajo. Me llegó a comentar una profesora de una de mis compañeras que acabaría en la televisión por rubia y no por otra cosa. Una lástima que las luchas de las mujeres a lo largo de la Historia hayan servido para esto.

Tocaba elegir delegado, y aquí no iban a ser menos. Se presentaron dos candidaturas colegiadas. Una, fundamentada en lo guapos que eran y que acabarían con las clases de los viernes. Otra, que además se ofrecía para organizar todo tipo de fiestas universitarias, y que el próximo viernes ya había preparado una en Chicote, y esto provocó una aclamación a gran escala.

El caso es que ganó esta última candidatura y ahí estaba Rafa, el chicoguapo de clase que no abría la boca porque para qué iba a hacerlo. Un clásico: sin inquietudes y sin lecturas. Acabó el primer año, y no lo volví a ver hasta el famoso vídeo de Intereconomía.

Por supuesto, no me esperaba otra cosa, y a la vez lo lamento profundamente.

Éste es el Periodismo que nos espera.

Menos mal, pienso, que lo han puesto en su sitio.


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