Igual que el año pasado, a través de Gastronomía & Cía me entero de la actualización de la Guía Roja y
Verde de alimentos transgénicos que desde hace unos años viene elaborando Greenpeace y que os podéis descargar aquí (pdf).
En esta guía encontraremos dos listados en los que se diferenciarán las marcas que elaboran productos que contienen ingredientes modificados genéticamente de aquellas que no.
Greenpeace ha incluído en el apartado rojo a todas aquellas marcas que identifican sus productos avisando de que están elaborados con OMG´s (organismos modificados genéticamente), pero también a aquellas que no aportaron la documentación que acreditaba su ausencia, pues según la legislación española no hay necesidad de avisar al consumidor del uso de ingredientes transgénicos en un producto, si su presencia en el mismo no el 0,9%.
Sin embargo, esta guía de por sí sola no significa nada, pues la llegada del fenómeno de las marcas blancas ha hecho que desconozcamos quién está detrás de muchos de los productos blancos que consumimos. Por ello es necesario combinar la guía elaborada por la organización ecologista con otras (pinchando aquí os podéis descargar una) en las que se nos informa sobre quiénes son los fabricantes de las distintas marcas blancas que pueblan los supermercados.
Todo sea por nuestra soberanía alimentaria, por nuestro derecho a conocer exactamente qué comemos para elegir lo que se adecue a nuestras preferencias o convicciones.
La alimentación es el otro eje sobre el que girará nuestro propósito de perder grasa. Para ello es necesario seguir una dieta específica y para ello lo aconsejable es ir a un experto. Un nutricionista o un endocrino te harán encantados una dieta personalizada que deberás seguir a rajatabla. Queda terminantemente prohibidas todas esas dietas que aparecen en las revistas y que te aseguran una esbelta figura.
Aunque todavía estemos en invierno, las altas e inusuales temperaturas que están subiendo el mercurio de los termómetros por encima de los veinte grados en muchas partes de la península han disparado las alarmas al sacar la ropa de verano/entretiempo del armario. Como es normal, durante la metódica vida invernal y debido al frío, la práctica deportiva ha quedado aparcada a un segundo plano y ahora vemos las consecuencias: algunos kilitos de más.



