Los nuevos grados de la Facultad de Comunicación de Sevilla (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad) fueron finalmente aprobados tras las votaciones realizadas el pasado lunes en la Comisión de Planes de Estudios y el martes posterior en Junta de Facultad.
De la Comisión del lunes hay que destacar las prisas que se dio Francisco Sierra, decano, iniciando la votación siete minutos después de la convocatoria, con una gran parte de los miembros ausentes y aún por llegar, y cuyo único preámbulo fue la petición de votar los planes por separado. La votación fue indignante, vistas las prisas y la continua entrada y salida de los miembros de la Comisión (lo que no está permitido durante un proceso de votación). Además, en el parte de asistencia no figuraban y por tanto no firmaron todos los nombres que correspondían, por lo que muy posiblemente podamos considerar la votación ilegal.
En cuanto a la reunión Junta que se celebró el martes, la supuesta presión que se sugirió durante la Asamblea de alumnos se quedó en dos alumnos y el resultado fue el Sí (con 30 votos, frente a un No de 15 votos, aproximadamente). Cabe destacar de nuevo las prisas del señor decano, el extraño discurso previo del profesor Miguel Nieto, pidiendo disculpas por oponerse a los planes y pidiendo el apoyo de la institución (es decir, la facultad), y la decisión de votar en contra que ejercieron los representantes del alumnado, resultado de la Asamblea.
El resultado de todo esto es que Comunicación podrá ofertar estudios de grado para el próximo año, y unos planes de estudios que nacen de los intereses departamentales y abren rencillas y cicatrices en el profesorado que nadie sabe cuándo sanarán.

Tremenda jornada la de ayer en Sevilla. Desde las 8:30 de la mañana, lo que empezó siendo un pequeño de grupo de 15 o 20 personas empezó a crecer y crecer hasta convertirse en toda una manifestación improvisada de más de 400 estudiantes que pedían la entrada en la Junta de Gobierno del Rectorado, donde se aprobaban los nuevos grados de acuerdo con el Plan Bolonia, de dos o tres representantes para leer un manifiesto. Formaron una cadena humana ante las puertas del Rectorado (ya de por sí cerradas) impidiendo el acceso a todo el personal.



