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Protesta de obreros cabreados en Sevilla

Un grupo de ciudadanos integrantes de ese gran colectivo que es el de los Obreros Cabreados Unidos, al que ellos mismos afirmaron pertenecer, se concentró delante de la sede provincial del PSOE de Sevilla, en la calle Luis Montoto de la capital hispalense, para protestar contra las reformas laboral y de pensiones y la política económica que está aplicando el Gobierno. Aquí tenéis un vídeo de la protesta en el que uno de los obreros deja claro su cabreo, que seguro que es el de muchos de los lectores de este blog.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=OR-Ri_rLoqg]

Esta misma tarde de viernes, a las 18.30, hay convocada una nueva protesta en la localidad de Camas, frente al Ayuntamiento. Además, la Asamblea Contra la Crisis, que organiza ésta y otras protestas, ha convocado una reunión el próximo día 9 de febrero a las 20 horas en el Ateneo Tierra y Libertad de Sevilla (calle Miguel Cid, 45) para programar nuevas acciones, como la que ya hay prevista para el día 23 de febrero en el Banco de España, y de la que se informará con más detalles más adelante.


Lo que es España

Los países extranjeros acosan a España por el altísimo déficit nacional. La noticia se está comentando únicamente en el plano económico, como es lógico, aunque mentiría si niego que este bullying de mercado de valores me recuerda más a una regañina de patio de colegio, entre compañeros de clase, acaso con las burlas y el señalar con el dedo típicos de los colegiales.

Los países extranjeros increpan a España, le apuntan con el dedo y se ríen. Le reprochan todo lo que ha hecho, la mayoría de ello malo, y se burlan de ella. La llaman impostora, farsante. Le ponen enfrente el peor de los espejos, el de la verdad dicha por boca ajena. Ahí están los vecinos que ven y dicen todas esas cosas que España misma no quiere (parece que ni siquiera puede) ver ni decirse a sí misma. De la calle vendrán y te meterán las cabras en el corral.

España es un país de mierda, y siempre lo ha sido. Que estemos en el siglo XXI y llevemos 25 años en la Unión Europea no quiere decir que hayamos dejado -o vayamos a dejar- de serlo. España ha sido siempre un país de zánganos y listos, de vividores y farsantes. Un país barroco, de pura fachada. Un país donde antes robaban los castellanos con el conque de los gitanos y ahora se sustituyen a los calós por rumanos -ya ni los refranes se respetan-.

Ya no nos acordamos de los años de la posguerra, de los trenes del exilio y la emigración, de Alemania, Suiza, Holanda. Hoy vemos una foto de los negritos de África jugando con una pelota hecha con un ovillo de harapos y decimos que qué lástima, pero ya no recordamos que hace no tanto rodaban estas pelotas por las calles de pueblos españoles que hoy están embellecidas por obras de -y gracias a- los fondos FEDER y con casas construidas con ese pan y agua eterno y esencial, casi divino, del PER.

Ya hemos olvidado todo esto que malvivimos hace apenas cuatro décadas mal contadas. Vaya por Dios -¡válgame San Vacío, una expresión religiosa!-, en España, patria madre de la memoria histórica cacareada a bombo y platillo. Memoria para según qué cosas, interesada como los españoles, a los que sólo les interesa lo que les interesa. Ya se sabe: de lo que me gusta me harto.

Así somos y así es España, un país de pobres hartos de pan. Unos tiesos, que decimos en el Sur. Nos hemos arrimado a los ricos y hemos visto que nos invitaban a sus banquetes, a su fiesta de democracia bien entendida. Nosotros, que siempre hemos tenido apenas para salir del paso diario, vimos el dinero europeo y nos volvimos locos. Renegamos de nuestra condición y entonces empezamos a derrochar, a poner bonita la casa, a mirar por encima al resto del mundo y a querer codearnos con los vecinos de la jet-set que luego reían nuestra ridícula pose de creernos lo que nunca hemos sido ni seremos.

Y ya se sabe que las vacas gordan al final siempre flaquean o mueren. Y hénos aquí, tiesos como siempre, pero con la desdicha del eterno pobre que de repente, sin saber cómo, fue rico y luego fue pobre, que ya se sabe que el primer paso es muy fácil pero el segundo es de morirse de asco. El tiempo nos ha puesto en nuestro sitio, y ahora, en vez de aceptar de una vez nuestro sino, todo es llorar y querer llevar de nuevo el tren de vida que no nos corresponde.

Pero ahora no están nuestros vecinos para seguir invitándonos al banquete. Nosotros somos como esos nuevos ricos que llegan al barrio como unos intrusos. Nos admitieron en un club cuyas reglas nos venían grandes y ahora que lo hemos puesto en peligro nos hemos dado cuenta -o quizá no- de que en este vecindario europeo no hay don Quijotes que nos ayuden a desfacer nuestro entuerto.

Sólo hay vecinos que ahora ya no son vecinos, sino extranjeros, que señalan con el dedo nuestra culpa y nuestras vergüenzas, nuestro afán por ser lo que nunca hemos sido, nuestro fracaso, nuestra miseria, mientras nos preguntan con cara de inquisición aquello que piensan todos y cada uno de los españoles: y ahora, ¿qué?


Como debería ser

Una de las primeras clases que tuvimos en la facultad, de Empresa Informativa, nos cambiaron de profesor porque el nuestro había caído enfermo. Nos trajeron a la que impartía clase por la mañana, una señora más bien rechoncha, rubia y de sonrisa fácil, que decidió empezar la clase con una introducción acerca del importante/importantísimo papel de la economía para las empresas informativas y demás obviedades.

A partir de ahí, empezó con el temario y empezó fuerte: “Las empresas no sólo tienen objetivos económicos”. Y por si alguien se había perdido, aclaró: “No sólo pretenden ganar dinero”. La profesora intentó convencernos de que además las empresas cumplen un importante/importantísimo papel para la sociedad en que vivimos, que la impulsan hacia delante, crean riqueza y proporcionan empleo.

Me cansé y levanté la mano. “Pero esos objetivos sociales se pierden ante los objetivos económicos. De hecho, están hechos para ganar más dinero”. Y tras la cara que me puso, añadí: “De hecho, más que crear empleo, las empresas lo están destruyendo”.

Tras unos segundos volvió la sonrisa fácil y la voz dulce: “Claro, porque lamentablemente es así como son las cosas. Pero yo os las estoy explicando como deberían ser”. Así nos seguimos explicando la economía.


Mirando el correo electrónico…

Mirando el correo electrónico me encontré con un email (¿se acuerdan de cuando pretendían que los llamasemos “emilios” por ser un nombre “más español”?) enviado por mi amigo Andrés, el cual lleva engrosando las filas del INEM más de un año, y me ha parecido bastante curioso. El mensaje tiene tanta razón que he decidido que merecía ser leído por el mayor número posible de gente.

Vaya dedicado también a aquellos que, como mi amigo Andrés, sufren las consecuencias de especuladores, empresarios carentes de dignidad, politicuchos del tres al cuarto y demás corruptelas, y que como mi amigo están desesperados, sin futuro y sin un duro.

Esto lo escribió un currante indignado… con razones:

Dada la mierda que nos escupe diariamente la tele, radio, prensa y demás medios de comunicación, un grupo de disidentes hemos elaborado este manifiesto a favor (sí, A FAVOR) de la piratería. Si te mola, pásalo.
Si prefieres creerte las mentiras de la industria, haz con él lo que te salga del arco del triunfo.

De: El currante medio, aplastado por la hipoteca, la precariedad laboral, los horarios DE MIERDA y otros abusos sociales, como la caña de cerveza a 2 putos Euros.

A: Ese músico mediático que se duele detrás de unas gafas de sol en la Moncloa , forrado de pasta hasta los pendientes. Tiene cojones ir de rebelde por la vida y terminar en las escaleras del centro del Estado (por si no captáis las sutilezas, el ejemplo se refiere a Alejandro Sanz, aunque es extensible a todos los membrillos/impresentables que le acompañaban).

Mira, chavalote, Continuar leyendo


La crisis de los emprendedores

Por Sergio Escalona.

Desde que la crisis estalló tengo un pensamiento que de vez en cuando me asalta y me produce cierto vértigo: esta ha sido la primera crisis de la que he sido realmente consciente.

Lo primero que pienso en consecuencia es que, efectivamente, ya soy un adulto porque sufro los rigores de la economía en varios frentes: tengo que pagar la hipoteca, debería de pedir un aumento de sueldo pero la coyuntura no acompaña, me veo obligado a comprar marcas blancas en el súper, a vigilar el gasto los fines de semana… Creo que todos intentamos llevarlo lo mejor posible, pero a veces, porque somos humanos, flaqueamos y vienen los cabreos.

Tengo treinta y pocos. Creo que pertenezco a una generación que va a quedar marcada por esta crisis por varias razones. Siempre pienso en mi abuela, y la urgencia que tiene de ver el frigorífico lleno. Al igual que la generación de nuestros abuelos no puede desprenderse de la presión psicológica que supuso la Guerra Civil y la Posguerra, a nosotros nos ha tocado reconstruir nuestro ideario desde las cenizas de un sistema económico basado en la mentira y la codicia. Esta puede ser la crisis de los emprendedores.  Porque a pesar de ser mileuristas nos hicieron creer que podíamos lograrlo; que formábamos parte de los engranajes y de que había un sitio para nosotros en la cima. Sin embargo nunca dejaron de marcar el son, de dictar las reglas. A lo mejor el precio que deberá pagar esta sociedad es elevado, pues toda una generación ha visto truncadas sus expectativas y ahora nos da miedo dejarnos la piel para que el fruto de nuestro esfuerzo se lo quede el banco. Ahora ya conocemos el juego.

La primera fase en la comunicación por parte del gobierno de la crisis fue muy efectiva, quizá para evitar la revolución social (si es que todavía es posible). Todos éramos culpables del estallido de la burbuja inmobiliaria porque habíamos jugado a ser ricos cuando lo único que estábamos haciendo era hipotecarnos de por vida. Sin dejar de ser cierto, era una visión reduccionista del problema pues fueron las entidades financieras las que aprovecharon la coyuntura para ganar dinero como nunca. Y no sólo las entidades como entes abstractos; sus directivos crearon una estrategia vil y mezquina por la cual nos ataban la piedra al cuello a todos y a cambio ellos eran los que se hacían realmente multimillonarios gracias a las bonificaciones por objetivos. Cerdos. Deberían juzgarlos por crímenes contra la humanidad.

El principal problema a día de hoy es que esta crisis ha destruido el paradigma. A nivel macroeconómico ahora estamos viviendo en un limbo conceptual ya que las leyes primordiales de no intervención, de libre mercado… que definen al neoliberalismo han sido pisoteadas por los mismos que las defendían a capa y espada; porque sin la intervención política en la economía, el barco se hundía a una velocidad de infarto.

En resumen, los poderosos ganan y el que más se empeña en recordárnoslo es José Luis Rodríguez Zapatero con su política demagógica. Nos quiere hacer creer que se preocupa por el pueblo cuando las rentas más altas seguirán pagando el 1%, con la que está cayendo. Según el gobierno es para evitar la fuga de capitales. Aún así el ministro de Fomento tiene la sangre fría de decir por televisión que los que más tienen deben ayudar en tiempos difíciles a los más necesitados, cuando lo que realmente van a hacer es quitarnos los 400 euros de deducción por IRPF y, casi confirmado, subir el I.V.A. que a quién más afecta es a los más pobres y que además ralentiza la recuperación económica y seguirá lastrando el consumo familiar.

La desafección política es una consecuencia lógica, una mutación obligatoria pues seguir estimulando la mentira sería aún más perjudicial para un cerebro de españolito medio, como el mío.

Últimas entradas de Sergio Escalona:

*.- ¿Les reclamarán Aznar y compañía los derechos de imagen al PSC?

*.- Periodismo transgénico.


Irízar marca el camino a seguir

La pasada semana pude ver en el canal Cuatro un interesante reportaje sobre la sociedad vasca, llamado “La Marmita vasca”. En él se hizo mención a la empresa cooperativa Irízar, dedicada a la fabricación de carrozaje para autocares. Tiene su sede en Ormaiztegi y actualmente posee presencia en los 5 continentes. Irízar está jerarquizada, pero a pesar de ello todos los trabajadores de la fábrica vasca tienen la misma voz y voto en la toma de decisiones, que va desde el número de vehículos que se producen al año hasta el salario de sus empleados.

Pero lo más sorprendente de todo es su filosofía, liderada hasta hace poco por Koldo Saratxaga, verdadera alma del proyecto hasta 2005, que antepone las personas y sus sentimientos a los fríos números. Así ha quedado demostrado que se puede triunfar empresarialmente sin que ese éxito sea a coste de los demás.  Según comentó P. Alcelay, actual gerente de Irízar en el programa, “la crisis la pasamos entre todos. Aquí no se ha despedido a nadie, todos hemos tenido recortes salariales y se tiene que apechugar un poco más, pero todo se pasa”.

El propio Saratxaga admite en una entrevista a El Pais que “la empresa es uno de los reductos de dictadura que quedan en las sociedades democráticas y está pidiendo a gritos transformarse en espacio de libertad y de bienestar”. Prefiere usar el término “organización” por el de “empresa”, y cree vejatorias las palabras plantilla, recursos humanos o gestión de personal. Su consigna puede definirse en la frase “estrujar a las máquinas y mimar a las personas”. En su opinión, el gran problema es la falta de verdaderos líderes. “Los jefes están agobiados de trabajo porque no quieren ceder el poder de decisión. Tienen miedo y por eso se dedican a controlar, en lugar de estimular, facilitar y responsabilizar“.

Irízar marca el camino a seguir para otras empresas en época de crisis, no sólo en cuanto a organización y estructura horizontal, sino también muestra que el recorte salarial debe aplicarse en todos los ámbitos para que la sociedad siga funcionando. Un ejemplo para otros empresarios que, aún manteniendo beneficios, han despedido a miles de trabajadores bajo la excusa de la maldita crisis.  La organización posee múltiples reconocimientos, que van desde “la mejor empresa vasca” al “autobús más económico de todos los tiempos”. Un sonrojante ejemplo para las Nike, Ikea y demás entidades “sociales” que basan sus beneficios en la explotación de los más desfavorecidos.


Obama, la gran mentira

Obama fue el Presidente que llenó de esperanzas a millones de personas en todo el mundo. Desde JFK, ningún otro presidente de los Estados Unidos había desatado tanta euforia. Pero… ¿hay motivos para ello? Mucho me temo que no, y me atrevería a decir que eso de “The Change We Need” no es más que un simple eslogan propagandístico, porque no se atisba en el horizonte ningún cambio posible. Para empezar, hay que dejar claro  ante todo que Obama ni es de izquierdas, ni nació en el Bronx, como muchos quieren creer por el mero hecho de ser negro.

Obama se valió de un discurso revolucionario y a veces utópico / esperpéntico - llegó a decir que trabajaría por la eliminación de todas las armas nucleares en el mundo-, para llegar a convertirse en el primer presidente negro de los EE.UU. Pero ese discurso parece que no se va a llevar a la práctica. A no ser que su único fin práctico fuese el de llegar a ser Presidente. De hecho, está sorprendiendo los nombres que está eligiendo para que formen gabinete con él, puesto que de comunistas tienen poquito. Repasemos esos nombres. Empezamos por Rahm Emanuel, demócrata de centro-derecha, como jefe de personal. Luego tenemos a Hillary Rodham Clinton como secretario de Estado, y a Timothy F. Geithner como secretario del Tesoro, ambos miembros del ala centro-derecha del Partido Demócrata. Cabe citar en este sentido la prolongación, al menos durante un año más, de Robert M. Gates, perteneciente al Partido Republicano, como Secretario de Defensa, el mismo que tenía Bush. Parece cuanto menos contradictorio que alguien que quiere transformar el comportamiento llevado hasta la fecha por Bush en política exterior mantenga a su mismo Secretario de Defensa.
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