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La mejor opción para comprar abetos Naturales en Madrid estas Navidades


Como todos los años por estas fechas, los alumnos de ingeniería de montes venden abetos para pagarse el viaje de fin de carrera.

En Sin Futuro y Sin un Duro, como universitarios que somos, nos gusta promocionar este tipo de iniciativas y por eso queríamos animaros a comprar los abetos naturales que venden estos pobres desgraciados de montes, pensad que, como todos los estudiantes de ingeniería, tienen poca vida social y un viaje de fin de carrera para conocerse más allá de la biblioteca no les vendrá mal.

Fuera de bromas, creo que los precios que ofrecen son bastante bueno para ser abetos naturales y ofrecen transporte a domicilio gratis en Madrid, 5€ en la zona B1, 10€ en la zona B2, etc. porque pueden repartir abetos por toda España.

La venta la realizan en la propia facultad de montes, todos los días de 8:30 de la mañana a 9:30 de la noche, aunque también se puede comprar por teléfono o ebay como anuncian en el cartel.


Como debería ser

Una de las primeras clases que tuvimos en la facultad, de Empresa Informativa, nos cambiaron de profesor porque el nuestro había caído enfermo. Nos trajeron a la que impartía clase por la mañana, una señora más bien rechoncha, rubia y de sonrisa fácil, que decidió empezar la clase con una introducción acerca del importante/importantísimo papel de la economía para las empresas informativas y demás obviedades.

A partir de ahí, empezó con el temario y empezó fuerte: “Las empresas no sólo tienen objetivos económicos”. Y por si alguien se había perdido, aclaró: “No sólo pretenden ganar dinero”. La profesora intentó convencernos de que además las empresas cumplen un importante/importantísimo papel para la sociedad en que vivimos, que la impulsan hacia delante, crean riqueza y proporcionan empleo.

Me cansé y levanté la mano. “Pero esos objetivos sociales se pierden ante los objetivos económicos. De hecho, están hechos para ganar más dinero”. Y tras la cara que me puso, añadí: “De hecho, más que crear empleo, las empresas lo están destruyendo”.

Tras unos segundos volvió la sonrisa fácil y la voz dulce: “Claro, porque lamentablemente es así como son las cosas. Pero yo os las estoy explicando como deberían ser”. Así nos seguimos explicando la economía.


Dónde acaban

Era primero de carrera, Periodismo, en la Facultad de Comunicación de Sevilla. Mientras mis compañeros se quejaban de la carrera  y el mal estado de cámaras, trípodes, cascos y demás (y tenían razón) yo me decepcionaba profundamente. Ésa era mi generación: los que se quejaban de que se les exigiera estar al tanto de cuanto ocurre, los que protestaban  porque se penalizaba la ortografía, los que no querían debatir en clase, los que no iban más allá de “los gobiernos del primer mundo deberían acabar con la pobreza”, los que sólo tomaban apuntes, los que babeaban con Marca y, peor aún, las chicas-objeto, las preciosas muchachas que se enterraban bajo kilos y kilos de maquillaje y que optaban por no leer  nada porque aún así acabarían consiguiendo trabajo. Me llegó a comentar una profesora de una de mis compañeras que acabaría en la televisión por rubia y no por otra cosa. Una lástima que las luchas de las mujeres a lo largo de la Historia hayan servido para esto.

Tocaba elegir delegado, y aquí no iban a ser menos. Se presentaron dos candidaturas colegiadas. Una, fundamentada en lo guapos que eran y que acabarían con las clases de los viernes. Otra, que además se ofrecía para organizar todo tipo de fiestas universitarias, y que el próximo viernes ya había preparado una en Chicote, y esto provocó una aclamación a gran escala.

El caso es que ganó esta última candidatura y ahí estaba Rafa, el chicoguapo de clase que no abría la boca porque para qué iba a hacerlo. Un clásico: sin inquietudes y sin lecturas. Acabó el primer año, y no lo volví a ver hasta el famoso vídeo de Intereconomía.

Por supuesto, no me esperaba otra cosa, y a la vez lo lamento profundamente.

Éste es el Periodismo que nos espera.

Menos mal, pienso, que lo han puesto en su sitio.


Contra la Universidad: la Facultad de Comunicación de Sevilla aprueba los nuevos grados

Los nuevos grados de la Facultad de Comunicación de Sevilla (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad) fueron finalmente aprobados tras las votaciones realizadas el pasado lunes en la Comisión de Planes de Estudios y el martes posterior en Junta de Facultad.

De la Comisión del lunes hay que destacar las prisas que se dio Francisco Sierra, decano, iniciando la votación siete minutos después de la convocatoria, con una gran parte de los miembros ausentes y aún por llegar, y cuyo único preámbulo fue la petición de votar los planes por separado. La votación fue indignante, vistas las prisas y la continua entrada y salida de los miembros de la Comisión (lo que no está permitido durante un proceso de votación). Además, en el parte de asistencia no figuraban y por tanto no firmaron todos los nombres que correspondían, por lo que muy posiblemente podamos considerar la votación ilegal.

En cuanto a la reunión Junta que se celebró el martes, la supuesta presión que se sugirió durante la Asamblea de alumnos se quedó en dos alumnos y el resultado fue el Sí (con 30 votos, frente a un No de 15 votos, aproximadamente). Cabe destacar de nuevo las prisas del señor decano, el extraño discurso previo del profesor Miguel Nieto, pidiendo disculpas por oponerse a los planes y pidiendo el apoyo de la institución (es decir, la facultad), y la decisión de votar en contra que ejercieron los representantes del alumnado, resultado de la Asamblea.

El resultado de todo esto es que Comunicación podrá ofertar estudios de grado para el próximo año, y unos planes de estudios que nacen de los intereses departamentales y abren rencillas y cicatrices en el profesorado que nadie sabe cuándo sanarán.


Bolonia: qué mundo más extraño

En respuesta a esto.

Lo que son las cosas. Resulta que el 20 de Noviembre se reúne la Junta de Gobierno de la Universidad de Sevilla en el Rectorado para aprobar 19 grados. Esto, por supuesto, a pesar del movimiento anti-bolonia y el desconocimiento del Alumnado. El caso es que allá van unos cuantos estudiantes en contra que pretenden leer un manifiesto para que se los tenga en cuenta, y les cierran las puertas. En las narices. Y, por supuesto, con varios seguratas cerca. Los estudiantes deciden quedarse ahí y ven cómo esas enormes, pesadas y ante todo frágiles puertas del siglo XVII sólo se abren para dejar paso a señores enchaquetados, por lo que se ofrecen a escoltarlos para que no se pierdan y llegar así a la Junta de Gobierno. Ahora bien, los seguratas se oponen. Y, por supuesto, fuera del Rectorado empiezan a concentrarse los furgones de la policía y aparece, por aparecer, hasta la guardia montada.

Para el Rector de la Universidad de Sevilla, esto es impedir el acceso a varios miembros de la Junta de Gobierno. Un par de apuntes:

-Que el secretario del CADUS solicitó en dicha Junta el acceso de dos representantes para leer el manifiesto y se les negó. Porque sí.

-Que no hay ningún artículo que permita a la Universidad de Sevilla cerrar las puertas del Rectorado. Esto, por tanto, es ilegal. Y luego la policía se enfada si se canta que lo llaman democracia y no lo es. Continuar leyendo


Los estudiantes toman el Rectorado en Sevilla frente a la aprobación de los grados

encierroTremenda jornada la de ayer en Sevilla. Desde las 8:30 de la mañana, lo que empezó siendo un pequeño de grupo de 15 o 20 personas empezó a crecer y crecer hasta convertirse en toda una manifestación improvisada de más de 400 estudiantes que pedían la entrada en la Junta de Gobierno del Rectorado, donde se aprobaban los nuevos grados de acuerdo con el Plan Bolonia, de dos o tres representantes para leer un manifiesto. Formaron una cadena humana ante las puertas del Rectorado (ya de por sí cerradas) impidiendo el acceso a todo el personal.

La respuesta del señor Rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque, fue textualmente “no suben porque la cosa está calentita”, y prometió que un miembro del Vicerrectorado (sin especificar) bajaría a tratar con el alumnado, lo que provocó la indignación de los estudiantes reunidos y, armados con silbatos, megáfonos, cacerolas y la palabra (volvieron los gritos de “No a Bolonia”, “No a la LOU”, “Fuera los bancos de la Universidad”) accedieron por una de las puertas laterales al edificio en sí de la Universidad de Sevilla. Aunque los pasos al Rectorado estaban bloqueados, caminaron por los pasillos cantando y exigiendo un debate público donde el Rector cuente todo lo que está sucediendo. Continuar leyendo


Pregunta inevitable cuando uno hace cola para solicitar beca universitaria

(y añadiría en el título: aunque sepa que no se la van a dar, porque en el concepto de Universidad Pública entra el concepto de meritocracia (¡ja!))

¿Por qué montaron cuatro ventanillas en Secretaría, si sólo se abre una?


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