
Antes de comenzar, me gustaría presentarme. Soy Marich (aunque en mi nick ponga marich35, es q el otro ya estaba registrado) y hoy comienzo mi incursión periodística en este blog. Desde hace más de un año he estado trabajando como periodista en un diario local de Guadalajara y desde el pasado día 2, me encuentro totalmente libre para poder escribir de cualquier tema, sin tener que pasar el duro filtro de la censura. Ahora, gracias a los chicos del Sinfu, puedo contaros algunas cosas que durante este tiempo no me han dejado explicar a mis lectores. Además, y acorde a la filosofía de este blog, soy estudiante, no en este caso de periodismo, sino de Historia en la UNED.
Para estrenar mi periplo en el Sinfu, y sin más dilación, os voy a contar algunos detalles de la nueva ordenanza que ha sido recientemente aprobada en Guadalajara. Su nombre es Ordenanza de Convivencia, donde, entre otras cosas, se regulan y sancionan algunas conductas incívicas. Entre ellas, destaca, por toda la polémica que ha suscitado en el seno de la ciudad, la regulación de la práctica del botellón. Si ciudades como Madrid, Pontevedra o Toledo ya aprobaran medidas similares hace años, la capital alcarreña lo hace ahora, donde dependiendo de la actitud que tomen las personas que hagan botellón, la multa podrá oscilar entre 750 y 3.000 euros. No obstante, la multa se puede también pagar en especie. En el caso de que los padres de los jóvenes o ellos mismos si son mayores de edad no quieren abonar la multa, podrán realizar trabajos sociales para la comunidad.
Entre otras razones, esta medida ha sido aprobada debido a las incesantes quejas vecinales en algunos barrios de la ciudad. De hecho, muchas personas, sobre todo se lamentaban de que la mayor parte de los botellones se celebraban en una de las plazas más céntricas de la ciudad, donde, para más inri, se encuentra una de las tradicionales zonas de marcha nocturna de Guadalajara.
Sin embargo, la Ordenanza de Convivencia no sólo regula la práctica del botellón, sino de cualquier bebida. Así, si la normativa se tiene que cumplir a rajatabla, cualquier persona puede ser multada por beber, lo que sea, en la vía pública. Como no podía ser menos, esta es una de las principales causas de desencuentro entre muchas personas, que consideran que este nuevo reglamento es demasiado restrictivo, incluso algún alcarreño ha creado un BLOG al respecto.
Esta nueva ordenanza se aprobó el pasado miércoles, si bien hasta el viernes no se comprobó si la amplia campaña que se ha realizado desde el Ayuntamiento para darla a conocer había surgido efecto. Y así fue. Algunos parques de la ciudad, que suelen ser sede habitual de botellones, estuvieron libres de grupos de personas bebiendo en la calle, sino que incluso a altas horas de la noche, algunos grupos de jóvenes se encontraban jugando al fútbol o corriendo.
De momento parece que “el carácter disuasorio” de la ordenanza, tal y como manifiesta la edil de Seguridad, María José Agudo, de la normativa está teniendo efecto, si bien, muchos jóvenes están ya ideando nuevas formas para beber fuera de los bares.






