Era por entonces director de Público, y fue en Cáceres, durante el último Congreso de Nuevo Periodismo. Me pareció una persona transparente, con las ideas claras, muy inteligente, que defendía su trabajo, su producto, al fin y al cabo el diario que le dejaron crear y que la pasada semana le quitaban de las manos. Y sobre todo humano, joven, fresco, consciente del cambio tecnológico y social que vive España y el Mundo, que pocos directivos quieren ver y valorar.
Nacho Escolar ya es un hombre. Aunque joven y sobradamente preparado, muchos todavía piensan que su destitución es fruto del mismo veneno que les administran en los trabajos a muchos jóvenes “sin futuro y sin un duro”; en la profesión periodística y en muchas otras. Sufren la mano negra de la Generación Tapón, aquella que tan bien describía otro bloguero y periodista, otro Nacho, en La Huella Digital al poco de conocer la destitución de Escolar.




