Sí. Diciendo la voz en off, en la noticia a la que corresponde la imagen superior, que la popularidad de Barack Obama está decayendo entre los americanos. Y como muestra, nos dice el informativo de TVE, el hecho de que una encuesta reciente refleje que el 18% de los estadounidenses creen que Obama es musulmán, “un 7% más que en marzo de 2009″.
Un error ortográfico. Otro moral. Lo peor, que los mismos fallos fueron repetidos en los diferentes informativos matinales.
No es que tenga la costumbre de ver el mensaje de Navidad del Rey (de hecho, la última vez que lo hice fue por ver, con mi hermano, si mencionaba que habíamos ganado la eurocopa), pero este año tuve la suerte de cogerlo desde el principio, y ya me quedé a verlo. Y hay dos detalles que me gustaría comentar.
En primer lugar, es obvio que no se hace en directo. Todos sabemos que no se hace en directo (aunque yo al menos lo agradecería), pero siempre he pensado que interesaba que lo pareciera. Es decir, que no convenía dejar claro que no es así y quedar en evidencia. Y este año han quedado en evidencia, en uno de estos cambios de cámara, que cogía al Rey mirando hacia la izquierda y donde dejaba atrás una ventana. Una ventana que daba a un patio. Y en el que había mucha más luz que en mi casa y, supongo cualquier patio de cualquier casa de Madrid. Me pareció divertido que se les escpara eso, aunque sea una tontería y sólo se trate de quedar bien. Ya puestos, el año que viene podrían coger al Rey desayunando.
En segundo lugar, claro, el mensaje en sí. Alusión a los catalanes y pidiendo que, por favor, dejemos trabajar al Tribunal Constitucional. Todo eso me gustó, incluso que mencionara los distintos pueblos del país. Sin embargo, hubo un momento que me disgustó mucho, cuando el Rey volvió a nombrar el terrorismo (qué pesado) y dijo que teníamos que combatir el terrorismo con la justicia.
Todos pensaban que el Corán era el único texto religioso que en determinados pasajes llamaba a sus fieles a matar al prójimo. Este pensamiento llevó en su día a gran parte de la población a demonizar a los musulmanes. Pero ahora resulta que la Biblia también instiga a matar según determinadas circunstancias. ¿Qué dirán ahora los cristianos de su libro sagrado?
emmanuelclg.org
De hecho, un jurado popular en los Estados Unidos condenó a muerte a un individuo que supuestamente mató a otra persona durante un robo. El tribunal, compuesto al parecer por personas “muy religiosas”, decidió consultar la Biblia para ver qué hacer ante un caso así. En 2002, un periodista danés supo que el 80% de los miembros del tribunal introdujo pasajes bíblicos en la deliberación. Uno de ellos leyó en el juicio en voz alta el siguiente pasaje de la Biblia:
“Y si con un instrumento de hierro lo hiere, y muere, homicida es; el homicida morirá”.
No sigas leyendo si esperas encontrar un artículo periodístico sobre los motivos, las fechas y los números del conflicto árabe-israelí. Para eso, acude aquí, aquí o aquí.
Me quito el disfraz de periodista, ése que en tantas ocasiones me da tanto asco, para quedarme desnuda ante los atroces hechos a los que me enfrento cada día delante del televisor. Atónita e increíblemente indiferente. Porque aunque critique a esos profesionales de la información, soy igual que ellos. Después del segundo plato viene el postre. Y si puedo, una siesta en el sofá.
El mundo entero recibe imágenes, palabras, letras, que tratan de hacer un pequeño esbozo de la masacre que se está sucediendo en Palestina. Y nos quejamos, pensamos cómo es posible, cómo esos hijos de puta, que una vez estuvieron del bando contrario, perseguidos, asediados, pueden ahora llevar a cabo un exterminio de este tamaño por tal de conseguir un puñado de tierras, un puñado de dinero. Nuestros gobiernos se limitarán a condenar los ataques. Los medios pondrán al mismo nivel lanzar una piedra que lanzar un misil. Pero mientras, en ESE lugar del mundo (y de ésto podéis estar seguros) a nadie le interesan las palabras caritativas y de apoyo. No les hacen falta. Lo que de verdad quieren es un maldito hecho feaciente con el que poder vendar la pierna amputada de la mujer que ahora está tirada en la esquina, en medio de la calle. Quieren material humanitario con el que dar de comer a las bocas temblorosas, acorraladas ante el miedo, que desearían más de una vez ingerir veneno en lugar de alimento para que cese la pesadilla. Quieren y necesitan que alguien importante, de una vez por todas, entienda a lo que se enfrentan, que dejen de jugar con sus vidas tratándolos como daños colaterales de un objetivo injusto.
Ya lo dije en mi blog personal. En estos días no paro de escuchar las palabras de un profesor que en tercero de carrera defendió la causa israelí. De verdad que si pudiera, mi regalo de reyes perfecto sería encontrarmelo frente por frente y, sin quitarle la vista de encima, pedirle que me explique cómo se puede tener el corazón y la sangre fría necesarias para no sentir compasión por el pueblo palestino. Y odio por Israel.
Bueno, a él y a todos los peces gordos que, una vez más, hacen que este mundo sea inhabitable.
Para finalizar el año, recupero un vídeo algo antiguo pero que se adecua a la situación:
Corren malos tiempos para el laicismo en España. En los últimos días hemos presenciado cómo la religión y la política han ido de la mano, faltando así al respeto de muchos ciudadanos españoles y de sus libertades individuales. Ello lo podemos ver claramente a través de tres noticias aparecidas en los medios de comunicación en los últimos tiempos.
Para empezar, nos encontramos en ElPais.com con unas declaraciones de Fernando Pastor, portavoz de la Asociación Escuela Laica y famoso “cruzado” contra los crucifijos existentes en el Colegio Público Macías Picavea, en las que asegura que su hija de 9 años recibe insultos por parte de sus compañeros de clase, instigados por sus propios padres y profesores. Por si fuera poco, el gobierno de Castilla y León, del PP, ha anunciado un recurso contra la sentencia que en un primer momento dio la razón al indignado padre.
Que no, cojone, que no se libráis de mí y de mi aburrida voz aunque cuelgue el podcast con dos días y medio de retraso -debido a causas de fuerza mayor-. En esta segunda edición damos un repaso a los Juegos Olímpicos de Pekín y a la maquinaria de censura y represión del estado chino, a la par que comentamos la actualidad en algunos países del mundo islámico y vemos cuáles son los últimos movimientos en la ‘guerra’ de las cadenas de televisión por controlar los derechos de los partidos de fútbol, si bien tampoco faltará nuestra sección de ‘Noticias breves y curiosas a la par que interesantes’.
Espero que disfrutéis, y no dudéis en dejar vuestros comentarios. Y al que encuentre la redundancia, le dedico una canción en el próximo programa.
Personalmente, no me parece mal que se ataque al islam o a cualquier otra religión o ideología. Las ideas están para discutirse, refutarse, apoyarlas, mearse o cagarse en ellas. No hay ninguna idea sagrada ni única y verdadera. El único límite deben ser las personas, es decir, no se pueden caer en las descalificaciones personales, los insultos y las agresiones para rebatir una idea u opinión.
La película es un claro ejemplo de manipulación del que muchos propagandistas clásicos estarían orgullosos: recurre a la generalización, amplifica e incluye posturas minoritaria, apela a los sentimientos y dolores más profundos y mezcla la verdad con la mentira para conseguir que el ciudadano europeo medio aborrezca el islam y a los musulmanes, y que estos se encabronen con Occidente y a los más radicales les dé por “quemar la tierra bajo nuestros pies”, como les pidió Bin Laden.
Pero no pasa de la provocación. Geert Wilders, diputado holandés del Partido de la Libertad (minoritario, derechista y xenófobo), intenta provocar una pelea pero es tan cobarde que no la provoca en condiciones.