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Sexy Podcast 6

Una semana más, volvemos el señor Bukowski y servidor de ustedes con un nuevo episodio del Sexy Podcast, para amenizar el fin de año y despedirnos de nuestros oyentes hasta el 2010. En esta ocasión os traemos un cargamento de nu jazz y otro de ambiental trance. Un podcast tranquilito, que no aburrido, o al menos así esperamos que os parezca.

Recordad que podéis dejarnos cualquier comentario, sugerencia o petición en los comentarios de esta entrada o a través de nuestros twitters: Bukowski y Trisco. También podéis pedirnos que os saludemos en el podcast, o podéis colaborar con nosotros mandándonos correos o grabaciones a nuestra dirección: sexypodcast@gmail.com.

Aquí tenéis el podcast. Disfrutad de él.

Tracklist

  1. Ferry Corsten – Holding on (Sassot & David Con G Remix)
  2. Bill Evans & Stan Getz – Night & day
  3. Paul van Dyk – Like a friend
  4. Pata Negra – Pasa la vida
  5. Mario Bauza & Paquito de Rivera – Quédate
  6. ATB – Twilight
  7. Audio Lotion – Azul de vôce
  8. William Orbit – They live in the sky
  9. Bev’Lee Harling – Loneliness Café
  10. Caravan Palace – Jolie Coquine
  11. Gabin – Doo uap, doo uap, doo uap

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Odio los lunes: de los speak-easy al gangsta rap (I)

Aviso preliminar: en este artículo voy a hablar de la comunidad negra, de su evolución a lo largo de la historia reciente de los Estados Unidos, de la música rap, y en general de la idiosincrasia americana. Si eres antiyanki, tienes una bonita y gran X roja arriba a la derecha. Gracias.

Muchas veces a lo largo de mis años como oyente de música negra he tenido que oír bastantes opiniones de tasca de abuelos sobre esta música; que si música comercial, que si prefabricada, que si hecha para ganar dinero. Que si misoginia, que si vacilar, que si putas, que si dinero y que si coches y ropa. Es la misma gente a la que le encanta etiquetar cosas según su propio criterio. La misma a la que, según el grupo o solista le parezca de valor o no, calificará el estilo como “soul” o como “r&b”.

Pero, en el fondo, los que despotrican de la música rap actual y se lanzan enfervorecidos a los brazos del jazz de Bird o del blues de Lightnin’ Hopkins como si en ello les fuera la vida no han entendido nada. No sólo no han entendido nada en lo genuinamente musical, sino que tampoco han entendido cómo ha funcionado el siglo XX en relación a estos músicos en este sentido. Pero vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador, jaja, me parto.

Aunque la primera grabación de blues tal como la conocemos hoy data de 1912 -aunque si escarbamos podríamos encontrar los orígenes antes-, podríamos decir que empieza a surgir como género a partir de los años 20. El lugar ya lo conocen: New Orleans y alrededores, lo que algunos llaman el sur profundo y otros directamente la América profunda. Si ustedes me permiten decirlo, no era el mejor sitio para llevar una vida pacífica y sin complicaciones. En 1920, mientras crecía Robert Johnson, al country y al blues los llamaban race music, se promulgó una de las leyes que, en mi opinión, más ha marcado la idiosincrasia y el lifestyle americano desde entonces: la Ley Seca.

América es, o se autodenomina, como todos hemos oído y algunos usan como término despreciativo, “el país de las libertades”. Por eso, a mucha gente no le hizo gracia esta enmienda a la Constitución estadounidense. Todos los aficionados a la Historia de EEUU saben cuál fue la consecuencia –lógica, por otra parte- de esta ley. Un aumento exponencial del tráfico de booze, un incremento enorme del poder de las bandas mafiosas, y el surgimiento de figuras como la de Al Capone, aún hoy considerado una especie de héroe por mucha gente -¿Michael Cornelone someone?-.

El país entero se llenó de policías patrullando calles y de bares clandestinos ubicados incluso a la espalda de mercerías o tiendas de juguetes. Estos bares eran llamados speakeasy, y están muy bien retratados en muchas películas de cine negro de las décadas de los 40 y 50. Ésta fue la época del auge del blues, y del nacimiento del bop y del hard bop y del jazz de las big bands y el comienzo de la cultura del club –no confundir con la actual- con actuaciones de cabaret y cantantes que enseñaban carne por encima de la pantorrilla. Y ésta, seamos sinceros, fue la salida de la calle y del barro para muchos negros de la época: la música. Muchos incluso se hicieron ricos y famosos, aunque el prejuicio racial contra ellos tardaría mucho más en desaparecer. Aquí es donde se cae el primer mito de los jazzeros de pacotilla, cuando entienden que no es que el jazz fuera desde su nacimiento un género lleno de clase y glamour, sino que vestían a los negros con traje y corbata o pajarita para dar una imagen medio decente delante de la burguesía neoyorkina (o de donde fuese). Que se lo pregunten a Herbie Hancock, o a Miles Davis.  En la película Bird, de Clint Eastwood, o en Round about midnight, este fenómeno está muy bien retratado. Pero aun así, eso fue lo que les sacó de la calle. Y lo que les mantendría ganando dinero, y sobreviviendo, más bien que mal en la mayoría de los casos, desde los años 20, desde el derogamiento de la Ley Seca en 1933, hasta hoy –y mañana-. Con salvedades, por supuesto, pero con nombres que se nos echan encima con letras gigantes, como la Motown.

Como apunte, podemos ya notar que hay cosas que no han cambiado desde el nacimiento del blues, su posterior transformación en rythm’n’blues, luego hacia el rockabilly y todo el enorme número de géneros que surgieron de ahí, hasta el r&b y el rap que surgen en los 80 y que se extienden hasta nuestros días. Los temas que se tratan, por ejemplo. Y no sólo eso, sino también la forma de tratarlo. Cualquier persona despierta y con un nivel decente de inglés encontrará que entre Mojo Hand de Lightnin’ Hopkins y muchas de las canciones actuales de rap que ellos consideran misóginas y despreciables no hay mucha diferencia. También está la postura del hombre dominante en canciones como Leave my Little girl alone (que por cierto, no deja de ser una canción enamorada hasta el fondo). Y también está el sentimiento de arraigo a la tierra: no en vano muchas de las primeras canciones de este género tienen nombres como “Memphis Blues”, o “Sweet Home Chicago“, por ejemplo, y de hecho el blues de algunas zonas es considerado casi como subgénero aparte. Como digo, esto se extenderá directamente hasta nuestros días, en un salto bastante curioso.

¿Y qué tiene que ver esto con el sueño americano? De hecho, ¿cuál es el sueño americano? Si algo nos demostró la ley seca es que, por una parte, a los americanos los recortes de libertades nunca les han sentado especialmente bien (cosa que se podría discutir actualmente por el apesebramiento social y el dominio de los medios de comunicación de masas, pero ése es otro tema). Y, por otra, también demuestra que a los americanos, como a la gente de cualquier parte, les gusta ganar dinero. Pero, a diferencia de los españoles, la mayoría de americanos quieren ser empresarios, no funcionarios. Y si ser empresario durante la ley seca era traficar con whisky o destilar ginebra en la bañera de un piso en ruinas alquilado a las afueras de Georgia, so be it. Y también demuestra que, ya desde comienzos del Siglo XX, la vía de escape de los suburbios y de la pobreza hacia una vida mejor -¿acaso no es ése el sueño americano?- de una parte de la comunidad negra estuvo relacionada de una forma u otra con este fenómeno y, sobre todo, con la música. Como veremos, este mismo patrón se repetirá de una forma u otra cuando nos acerquemos a fechas más actuales. Pero eso será la semana que viene.


Roquefordcast 7

Tracklist:

  • *** ******* – Got to be free
  • Nicola Conte – A time for spring
  • Basement Jaxx – Broken dreams
  • P.O.S. – Remember
  • The Shanghai Restoration Project – Pace of light
  • Hott 22 – Just friends

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[También publicado en hamijos >> de la música]


Música de Bolsillo: Big Band

Zapatos brillantes en la vieja Chicago, racimos de negros en las plantaciones de Alabama y el desenfreno de cornetas y saxofones en las fiestas, de faldas abultadas y hombres con piernas duras como alambres; orquestas en húmedos barracones,  guitarristas malditos que desafiaron a la muerte… Eso y no otra cosa fueron los gloriosos años veinte.

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Música de Bolsillo: Vinicius de Moraes en la Fusa

Pelé, Gérson, Jairzinho, Carlos Alberto. Brasil vence cuatro a uno a Italia en tierras mexicanas y logra su tercer mundial. Es el 21 de Junio de 1970. La canción, Copa do Mundo, no recuerda los nombres de los jugadores pero sirve de homenaje a los campeones cuando Vinicius de Moraes comienza el concierto en la Fusa de Buenos Aires. Es el disco de esta semana, pura Bossa Nova en falso directo desde la Fusa con el poeta-periodista-cónsul-y-titán de la cultura brasileña Vinicius de Moraes, el guitarrista Toquinho y la voz de María Creuza.

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Música de Bolsillo: The Shanghai Restorarion Project

Dave Liang y su obra “The Shanghai Restoration Project” (2006) son los elegidos de esta semana. Un cúmulo perfecto de jazz, hip-hop y electrónica, construido a partir de una aleación de ambientes orientales sobre paisaje occidental, que ha sabido traspasar las fronteras de los estilos músicales.

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Tuti Fernández:“Yo no soy ni guitarrista de flamenco ni guitarrista de jazz”

Pocos artistas hay en España como Tuti Fernández, su producción musical está lejos de los 40 principales o de programas como Operación Triunfo, la razón es muy sencilla: Tuti Fernández es un profesional de la música. Albaceteño de nacimiento se tituló en Berklee en guitarra jazzística, aunque también domina la guitarra acústica y la guitarra flamenca. Su grupo, el “Tuti Fernández Quintet”, sacará pronto su segundo disco con el que espera acercar aún más su estilo musical a los interesados en el jazz y el flamenco, porque su estilo, como él mismo dice “es un hijo de ambos”
Tu primer disco lo has titulado herencia de flamenco y jazz ¿de quién heredas tu ese gusto por el flamenco y el jazz al que te refieres en el título?

Ese título del disco tiene mucha historia, porque cuando yo me fui a estudiar a Boston, me fui, aparte de con una beca, con un dinero que yo tenía que era la herencia, la herencia de mi padre. Entonces cogí parte de ese dinero y me lo gasté en estudiar allí. Además uno de los temas del disco se llama Herencia. Pero bueno, en realidad lo que quiere decir “Herencia de flamenco y jazz” es que ni es flamenco ni es jazz, no tiene nada que ver ni con una cosa ni con la otra, pero sí que es la siguiente generación musical que proviene del flamenco y del jazz, es como un hijo de ambos.
Muchos artistas han hecho antes flamenco-jazz o dicen haberlo hecho ¿por qué piensas que tu música se diferencia de la de estos artistas?

Yo considero que soy el primer guitarrista de jazz que toca música flamenca, hay otros muchos que han hecho cosas parecidas antes: tienes a guitarristas flamencos que han intentado tocar jazz y guitarristas de jazz que han intentado tocar flamenco, o guitarristas flamencos que se han puesto una guitarra eléctrica en las manos. Pero, ninguno tiene un sonido que yo haya notado que es auténtico de un estilo nuevo o de una manera de tocar nueva, lo que intento yo es generar una manera de tocar nueva, porque yo no soy ni guitarrista de flamenco ni guitarrista de jazz, sino una mezcla.
¿No crees que el jazz es un estilo que no está muy implantado en España?

Bueno, ese es el problema que tengo, mi mujer me lo dice siempre “con esto no te vas a hacer rico” (risas) bueno, esa no es mi intención, yo sé que con mi música no me voy a hacer multimillonario nunca (risas), lo hago así porque es lo que es lo que a mí me habría gustado escuchar de otra persona, o sea, si yo alguna vez hubiera escuchado algo que me gustara, hubiera sido lo que estoy haciendo. Por eso lo hago, ¡porque me gusta! (risas)

¿Por qué el jazz es un estilo que tiene menos éxito en España?

Porque no se ha escuchado lo suficiente. Es igual que si a ti te ponen música hindú, simplemente porque la gente no está acostumbrada a escucharlo, ni acostumbrada a ir a conciertos de jazz. Si tú estás hinchado de escuchar a Bisbal en la radio todos los días, o estás harto de escuchar a Melendi, que qe te pongan jazz es algo que te suena a una completa marcianada, una cosa rarísima y es porque los oídos o las mentes no están acostumbradas a escuchar ese tipo de música, no quiero decir que sea ni mejor ni peor ¿eh? Tan sólo que la gente no está acostumbrada a escucharlo. Pasa lo mismo con el flamenco, pero el flamenco aquí sí que tira un poco más.
¿Mezclar el flamenco y el jazz no supone un acercamiento en ese sentido?

Sí, de hecho yo noto que la gente lo entiende mucho mejor por ese camino, no sé si me explico… o sea, el jazz mezclado con flamenco tú te vas a tocar a un pueblo de Toledo y la gente lo entiende. Les pones algo de jazz puro y duro y les cuesta mucho más entenderlo, en el caso del flamencojazz están acostumbrados a escuchar algo parecido. Lo mismo alguno se compran un disco mío o de Chano Domínguez y al día siguiente se compra uno de Miles Davis o de John Coltrain, igual que la gente que le gusta el pop se compra un disco de retama y al día siguiente si le gusta se compra uno de Camarón. Son caminos para ir escuchando más música.
¿Qué le dicen sus amigos flamencos acerca de su música?

Por ejemplo Josele, el guitarrista que va ahora con Paco de Lucía es muy amigo mío y él es flamenco y le encantó mi disco, y lo entendió perfectamente. Otra gente de flamenco no lo ve así, luego están los puristas del flamenco, pero como lo que yo hago no es flamenco tampoco tienen porqué decir nada, porque nosotros como he dicho antes ni somos flamenco ni somos jazz, lo cuál está muy bien, porque nos pueden programar en festivales de flamenco y en festivales de jazz (risas)
Bueno, vayamos a su grupo ahora ¿Cuál es la razón de que éste se llame “Tuti Fernández Quintet” y no quinteto?

Es herencia de los americanos porque los grupos de jazz son cuartet o quintet… y como yo intento entrar en un mercado internacional y también por cosa de la casa de discos, decidimos ponerle el nombre de quintet.
¿En qué te basas a la hora de darle un título a las canciones?

Uno está dedicado a mi mujer que es “Fresas de Aranjuez”, todos los demás tienen que ver con cosas de mi familia y normalmente cuando estoy componiendo es porque me inspiran esas cosas, sobretodo cosas de mi tierra, Albacete y por la zona de la sierra de Alcaráz, que yo pasé gran parte de mi niñez por ahí y muchos títulos del primer disco y del segundo que están extraídos de esa zona geográfica o cosas que hay por ahí.

Y tu segundo disco creo que está al caer ¿verdad?

El próximo disco lo vamos a grabar los próximos 9 y 10 de febrero. Yo grabo los discos muy rápido porque los grabamos en directo, no soy como los músicos de pop o de rock que necesitan un mes en el estudio para ir grabando cosa por cosa. Sino que nosotros es como si grabásemos en directo, como si hiciésemos un concierto, pero dentro del estudio de grabación, lo reservamos un par de días y ya está.
¿Cómo será este segundo disco?

Yo creo que el segundo disco es del mismo estilo, pero la música es diferente… ¡gracias a Dios, porque sino sería el mismo disco! (risas) No (risas), he buscado que las melodías sean más fáciles de entender, que sean más fáciles de tocar y podamos disfrutar más, porque yo siempre tengo problemas conque escribo música muy difícil de tocar para los músicos, incluso yo a veces digo ¿si esto no lo hubiese escrito yo, lo podría tocar? (risas) y entonces, pues eso, estoy intentando hacer un disco más melódico que el anterior y yo creo que va a quedar más bonito y más fácil de escuchar.
En tu primer disco te has inspirado en tu familia y en tu tierra ¿has variado tu fuente de inspiración para el segundo disco?

Yo creo que no, de hecho el primer tema del segundo disco se llama “Harvard City”, porque yo soy de Albacete y cuando yo vivía en Boston y estaba en la universidad de Harvard y me preguntaban qué hacía en Navidades les decía que me iba a Harvard, a Harvard City y es que me volvía a mi tierra, a Albacete a ver a mi familia. Y el primer tema trata de esas experiencias que yo tenía cuando vivía allí, a mí me suena a cuando yo era niño y corría por las calles.
Además de tocar en el “Tuti Fernández Quintet” es director de la Compañía flamenco-jazz ¿qué es lo que hacen en esta compañía?

La Compañía de flamenco y jazz empezó con una subvención que nos dio el ministerio de cultura para montar este espectáculo. Yo es algo que venía haciendo hace ya varios años. Nosotros llevábamos siempre una bailaora con nosotros y había partes de los temas que ella bailaba. Entonces yo plantee la posibilidad de hacerlo con un cuerpo de baile algo más grande y fue cuando hicimos el proyecto lo presentamos al ministerio y nos dieron el dinero para montarlo. Lo montamos y la verdad es que el espectáculo es muy bonito, porque toda la música que hacemos nosotros está basada en compases de flamenco y es muy fácil de bailar para un bailaor flamenco, pero claro, normalmente el baile flamenco lo casas con música de flamenco, y el contraste de ver el baile flamenco y el jazz queda muy bonito. Tuvimos una mala época con este espectáculo y ahora estoy intentando engancharlo con otro manager que funciona mucho mejor porque el otro que lo cogió no lo hizo bien y después de todo el trabajo no hicimos galas. El espectáculo quedo estrenado pero sin poder rodarlo, de hecho el espectáculo sigue montado, pero estoy en tratos con otro manager para que lo empiece a distribuir. Es un espectáculo más difícil de mover que el quinteto, porque ahí nos movemos doce personas más una escenografía, luces, bueno un sarao tremendo, vestuario, no es lo mismo que un quinteto en el que tú llegas a tocar, vas vestido como vayas, sino que esto lleva una serie de preparaciones mucho más grande y claro, para moverse doce imagínate, viaje, dietas


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