
Hoy (ayer) sábado 21 de febrero ha tenido lugar en Madrid una manifestación para arropar a la familia de Marta del Castillo, de quien ya mucho hemos hablado aquí. Las cifras, variables como siempre, oscilaban entre los 4.000 y 5.000 asistentes. Entre ellas, “ilustres” protagonistas de casos similares como el “Padre coraje” y la madre de Sandra Palo.
Como telón de fondo de la manifestación corría la mecha de un potente explosivo, la pena de muerte. Así, y con el caso de Mari Luz todavía candente, ciertos sectores sociales han aprovechado la ocasión para pedir el endurecimiento de las penas y la condena a muerte para los asesinos violentos. La familia al completo de Marta del Castillo encabezaba la marcha con una pancarta que rezaba: Todos somos Marta, endurecimiento de las condena, referéndum sobre la cadena perpetua, queremos justicia. Incluso en el propio acto se puso en marcha una recogida de firmas, con miras a continuar por toda España, para modificar la Constitución en favor de la cadena perpetua, para ello piden que se plantee en referéndum.
Teniendo en cuenta el lamentable comportamiento de los medios respecto a este caso, y el ya citado de Mari Luz, la opinión pública anda con la mosca detrás de la oreja con un tema complicado, la pena de muerte.
Entiendo que estos casos de desapariciones y muertes violentas crean mucho “interés humano”, comprende sus altas dosis de morbo y sus posibilidades de explotación económica. Pero también hay cosas que no acepto.
Para empezar, lo siento mucho, a los que dicen “Marta no te olvidamos”, yo la olvidaré, y como yo, muchos más, porque tengo cosas más interesantes que memorizar que el nombre de una niña asesinada. Segundo, en este país hay cientos de asesinatos, decenas de desapariciones al año, que unas sean más noticia que otras no es justo, o todas o ninguna, en mi opinión, ninguna.Tercero, que el padre de Marta del Castillo se reúna con Zapatero para dialogar sobre la cadena perpetua es una vergüenza, si cualquier padre de niña muerta puede reunirse con el presidente de 46 millones de españoles significa que Zapatero pierde más el tiempo de lo que pensábamos
Y cuarto, y más importante, la muerte de Marta del Castillo es un hecho muy doloroso para quien deba afectarle, pero jamás debemos caer en el oportunismo de debatir sobre la pena de muerte cuando aún hay un cadaver por enterrar. La pena de muerte (como la eutanasia, aborto…) es un tema tan sumamente complejo y espinoso que debe hacerse en frío, sin casos lacrimógenos que puedan difuminar y enrarecer nuestra opinión. Por cierto, mi opinión es contraria a la pena de muerte.
Fuentes: El País, Europa Press.
Este texto es una opinión personal mía (Guillermo Rivas) escrita y pensada desde el respeto al dolor ajeno y queda abierta a consideraciones minimamente argumentadas (ladrillos no).