OPINIÓN
Después de la Carta a Jose Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, llega la carta al líder de la oposición Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy Brey, líder y presidente del Partido Popular en la oposición, ha perdido ya dos elecciones generales ante su mismo rival, Jose Luis Rodriguez Zapatero, actual presidente del Gobierno. Esto no es relevante, pues las perdieron antes de ganarlas también Aznar y González, pero lo de Don Mariano tiene otro contexto. Muchas veces Rajoy ha estado cuestionado por medios de comunicación y por los mismos acólitos de su partido a causa de su “liderazgo”. Ahora vuelve a pasar tiempos difíciles porque la “familia” se le revela y se le viene encima por no haber sabido atar bien la “correa” de una trama o no haber cortado alas a aquella lideresa que quiere pasar de Madrid al cielo. Por ello, la carta de esta semana a la “crisis” de un líder está dirigida a su persona.
Señor Rajoy:
¿Piensa usted ganar unas elecciones por cansino, verdad? Ya nos habíamos dado cuenta. Pero no se yo si llegará a ser candidato. Se le está sublevando la familia. Y todo por no atar bien la “correa” de la trama, y dejar que las mafias crezcan bajo el paraguas de las siglas del partido que preside, el Partido Popular. Hay ya voces dentro de su partido que reconocen que se les ha escapado de las manos la trama Gürtel, como Miguel Ángel Rodríguez.
En un partido como el suyo, donde poco cabe la libertad de expresión y la democracia y mucho las elecciones a dedo, pasa lo que pasa, que le crecen los enanos como el “tito” Camps y la “tita” Esperanza y por otro lado se le escapan las voces relevantes que atisban que llegan de verdad eso que ustedes llaman las Nuevas Generaciones. Hablo de que se les han escapado símbolos para su partido como Ortega Lara, María San Gil, o sin ir tan lejos, a la vuelta de la esquina, Montserrat Nebrera, a quien una dirección central obvió imponiendo a otra candidata. Ahora se va echando “pestes” de lo que se cuece en el seno del PP.



Dice la tradición vasca que ellos provienen del mismo paraíso, su lengua, el euskera, la trajo su antepasado Túbal desde el Edén, y así mismo este tal Túbal era nieto de Noé y, por tanto, al igual que los judíos, pertenecía al pueblo elegido.



