Por Gemma Jordán.
Mirando por la ventana de mi estudio, apenas me sitúo. Pensar que hace tres días estaba bañándome en las playas del Puerto de Santa María o en las de Isla Tavira (Portugal) me resulta irreal estar viendo como el cielo se ha cerrado y diluvia esta tarde sobre mi pueblo. Porque sé que soy valenciana y sé que vivo en Valencia, si no dudaría en si he cruzado, o no, mundos paralelos.Si en unas vacaciones uno tiene que ver y escudriñar en paisajes y costumbres y volver descansado y desconectado, entonces las mías han sido las ideales. O de cómo hacer periodismo mientras se viaja, pero sin hacer periodismo de viajes.

Eso sí, he de reconocerlo con la cabeza un poco gacha; de actualidad, cero patatero. Ayer mis progenitores me preguntaban; ¿y qué es lo que ha pasado con la Pajín y su web esa? ¿Sabes cómo ha quedado al final el matrimonio de jueces de Barcelona? ¿Sabes que por dónde tú estuviste hace apenas dos días, ahora está cayendo la mundial y hasta han muerto personas? Y yo con cara de perplejidad, masticando una croqueta de pollo con nuez moscada, sin saber de qué me estaban hablando.
Así que de repente me encuentro con algo de material decente sobre el que escribir: “Kramer contra Kramer” y sus paralelismos con la realidad actual (hay que ver lo que dan de sí las prácticas de algunas asignaturas de mi facultad) o un artículo de la mujer de Carlos Herrera, sobre Continuar leyendo




