No sé realmente que se pretende en EEUU con el reconocimiento del derecho a llevar armas, la famosa segunda enmienda de la que ya hemos hablado alguna vez en este blog.
El reconocimiento de este derecho se basa en la idea de que las armas de fuego serían usadas para la defensa personal de los ciudadanos estadounidenses, sin embargo, las noticias de las tragedias que suceden en EEUU, nos demuestran que las armas no se usan como defensa, sino como ataque. Nadie llevaba un arma para abatir a tiros a los asesiones de Virginia, Nebraska, Colorado, etc. Algunos, como el armero John Markell, sostienen que si las armas hubiesen estado permitidas en el campus de Virginia no habrían muerto ahí 32 personas, com sucedió, “quizá hubieran muerto una o dos personas, pero antes de que cayera la tercera, el asesino habría caído abatido por alguien con un arma” aduce este armero estadounidense.
La seguridad entre estadounidenses se basa en el miedo. EEUU reconoce el derecho a llevar armas, pero no todos las llevan. Desde la perspectiva del armero John Markell, todos los estadounidenses tendrían que llevar un arma en todo momento. Así se provocaría un efecto similar al de la guerra fría, sólo que en lugar de enfriar las relaciones entre dos estados se enfriarían las relaciones entre los estadounidenses.

Lo que yo me pregunto es ¿por qué la sociedad estadounidense es tan violenta? y la conclusión a la que he llegado es que realmente la sociedad estadounidense no es tan violenta, lo que pasa es que en EEUU permiten el uso de armas, lo cuál hace posibles matanzas como las que ya hemos citado arriba. Es cierto que algunos sectores de la población estadounidense (que podríamos identificar con el armero John Markell) sí son violentos, pero no toda la población es asi. Sin embargo, la segunda enmienda favorece al sector de la población más violento, mientras que la parte de la sociedad estadounidense más pacífica está indefensa ante la cantidad de personas que pueden acceder de forma fácil y sencilla a un arma de fuego que puede acabar con sus vidas.