El Gobierno acaba de lanzar un anteproyecto de Ley por la que podrá cerrar terminales P2P, es decir, de descargas gratuitas tipo Emule, Ares o Torrent, para “salvaguardar” la cultura musical, algo totalmente ilógico si tenemos en cuenta el estudio que apareció hace unos días en el diario británico The Times, en el que se dice que en los últimos años, y gracias precisamente a las descargas gratuitas, los artistas han visto mejorado sus ingresos, así como el público recortado sus gastos a costa de los intermediarios, esas empresas discográficas que no sólo le chupan la sangre al público, sino también a los propios artistas dándoles un mísero 10% de lo que producen. Las todopoderosas multinacionales, viendo que se las va a cabar el chollo, han pactado con el gobierno la censura de este tipo de páginas de Internet. Y el gobierno de Zapatero, el caudillo -nunca mejor dicho- de la “libertad”, está a punto de ceder.
En dicho informe elaborado por el Times se dice que, a pesar de la piratería, los músicos británicos ganaron más dinero en 2008 que en 2004. Los ingresos de las discográficas, representados en el gráfico por la línea roja, se han visto reducidos. En cambio, la línea azul, que se refiere a los beneficios que los artistas reciben por concierto, se ha visto fuertemente reforzada, así como el siguiente vector, también de color azul, que hace referencia a las ganancias por derechos de autor, también para los músicos, ha obtenido un importante alza.
La siguiente línea es la de las ganancias de los artistas por discos, que aunque se han visto ligeramente mermadas, quedan ampliamente compensadas por las ganancias anteriormente expuestas. La última, de color marrón, se refiere a los promotores de los conciertos, cuyos beneficios se han visto ligeramente incrementados.
Gracias a las descargas gratuitas, los artistas han visto incrementado la promoción de sus obras, lo que se ha traducido en un amplio incremento de beneficio por conciertos -donde verdaderamente ganan dinero los cantantes, y no a través de la venta de discos- y por derechos de autor, aunque ese beneficio se ha producido a costa de las productoras, simples intermediarias, con un recorte en la venta de discos -ojo, aún así sigue sin ser deficitario el ser productor discográfico-.







